lunes, 16 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Palmarés


Ayer dio por finalizada la 50 Edición del Festival de Sitges, y un servidor ha vuelto al hogar a seguir trabajando en la cobertura. A lo largo de estos días iré publicando las reseñas que faltan del resto de películas que he visto en estos nueve días (nunca cuento el último día de maratones).

Mientras tanto, os dejo el palmarés completo. 
Y poco puedo comentar al respecto, la verdad, pues la inmensa mayoría de películas no las he visto. Ya sabéis que yo elijo qué ver en función de mi nulo criterio, así que la mayoría de las ganadoras ni siquiera entraban en mi planning. No obstante, me alegro del premio en sus respectivas secciones a “The Battleship Island”, “Anna and the Apocalypse” y, sobre todo, a “Brigsby Bear”, película que se ha convertido en mi favorita de esta edición.


PALMARÈS SITGES 2017

Sección Oficial Fantàstic Sitges 50
Mejor película: JUPITER’S MOON, de Kornél Mundruczó
Premi especial del jurado: THELMA, de Joachim Trier
Mejor dirección: Coralie Fargeat, per REVENGE
Mejor interpretación femeninan: Marsha Timothy, per MARLINA THE MURDERER IN FOUR ACTS
Mejor interpretació masculina: Rafe Spall, per THE RITUAL
Mejor guión: Joachim Trier i Eskil Vogt, per THELMA
Mejores efectos especiales: Ferenc Deák, per JUPITER’S MOON
Mejor fotografía: Andrew Droz Palermo, per A GHOST STORY
Gran premio del público: MATAR A DIOS, de Albert Pintó & Caye Casas
Mejor cortometraje: R.I.P, de Pintó & Caye

Focus Àsia

A SPECIAL LADY, de Lee An-kyu
Mención especial: MARLINA THE MURDERER IN FOUR ACTS, de Mouly Surya

Òrbita

Mejor película: THE BATTLESHIP ISLAND: DIRECTOR’S CUT, de Ryoo Seung-wan
  

Panorama Fantàstic

Mejor película: CREEP 2, de Patrick Brice

Panorama Documenta

Mejor película documental: 78/52, de Alexandre O. Philippe

Anima’t

Mejor película: TEHRAN TABOO, d’Ali Soozandeh
Mejor cortometraje: HYBRIDS, de Florian Brauch, Matthieu Pujol, Kim Tailhades, Yohan Thireau i Romain Thirion

Noves Visions One

DAVE MADE A MAZE, de Bill Watterson
Mención especial: KUSO, d’steve

Noves Visions Plus

Mejor película: DAWSON CITY: FROZEN TIME, de Bill Morrison

Noves Visions Petit Format

Mejor cortometraje: HOISSURU, d’Armand Rovira

Jurado de la crítica
Premio de la crítica - José Luis Guarner

Ex aequo
AS BOAS MANEIRAS, de Juliana Rojas i Marco Dutra
THE KILLING OF A SACRED DEER, de Yorgos Lanthimos
  

Premio Citizen Kane a la mejor dirección novel

Coralie Fargeat, per REVENGE

Mejor película Discovery

BRIGSBY BEAR, de Dave McCary

Jurado Carnet Jove

Mejor película: A GHOST STORY, de David Lowery
Mejor película Midnight X-Treme: ANNA AND THE APOCALYPSE, de John McPhail

Premio Brigadoon Paul Naschy
CUERNO DE HUESO, d’Adrián López

Samsung Sitges Cocoon

Mejor película en realidad virtual: KNIVES, d’Adam Cosco
Mención especial: RAY, de Rafael Pavón
Premio del público a la mejor película en realidad virtual: ALTERATION, de Jérôme Blanquet

Meliès

Meliés de plata a la mejor película: THELMA, de Joachim Trier
Meliés de plata al mejor cortometraje: EXPIRE, de Magalí Magistry

Blood Window

MADRAZA, d’Hernan Aguilar
Mención especial a la mejor actriz: Isabél Zuaa, per AS BOAS MANEIRAS
  

Premios SGAE Nova Autoria

Mejor cortometraje: CELEBRACIÓ, de Pau Cruanyes i Gerard Vidal
Mejor guion: Anna Agulló, per UNA CAJA CERRADA
Mejor música original: Joan Masats, per SESGO, UNA HISTORIA DE PREJUICIOS Y GOLOSINAS
Mención especial: LA FUGA DE LOS 45, per Cristina Caamaño

jueves, 12 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 3


Musa” (2017) – Jaume Balagueró

Sinopsis oficial: Samuel Salomon, profesor de literatura, no pisa la universidad desde la trágica e inesperada muerte de su novia. Samuel sufre una recurrente pesadilla donde una mujer es brutalmente asesinada a través de un extraño ritual. De repente, la misma mujer que aparece todas las noches en su mente es hallada muerta en idénticas circunstancias a las de su sueño. Samuel se cuela decidido en la escena del crimen para averiguar la verdad, y conoce a Rachel, una joven que asegura haber soñado con el asesinato. Juntos, harán todo lo posible para descubrir la identidad de la misteriosa mujer, sumergiéndose en un oscuro mundo gobernado por las musas que han inspirado a los poetas de todos los tiempos. 

Comentario:

Una musa que le visitara -de las buenas, no como las que vemos aquí- es probablemente lo que le ha faltado a Balagueró para sacar adelante una adaptación que ya se huele plomiza desde su material de procedencia. O por lo menos la película no anima en lo más mínimo a leerse la novela de José Carlos Somoza en la que se basa.

El catalán es un cineasta bien formado y cumplidor en lo técnico, algo que ya ha demostrado en anteriores ocasiones. Y su “Musa” vuelve a ser ejemplo de ello con una estética, como siempre, muy cuidada. Por desgracia, la anodina historia y sus petulancias literarias, amén de una pareja protagonista a todas luces antipática (y me refiero a los personajes, no a los intérpretes) se giran en su contra.

Las musas de Balagueró son unos seres tan malvados como incomprensibles. No queda del todo claro a qué dedican el tiempo en nuestro mundo actual. ¿Pasan el rato atormentando a los escritores como musas pérfidas que son? Pues eso hemos de suponer, aunque más bien parecen club social de mujeres amargadas y en luto permanente, avocadas a sucumbir a las absurdas reglas de su propia existencia. El rocambolesco desenlace da buena fe de ello.

Casi dos horas de anodino terror sobrenatural en las que sólo destacan unos atractivos títulos de crédito iniciales. Y bien mirado, no se les ve tampoco demasiada relación con la temática de la película.



The Cured” (2017) – David Freyne

Sinopsis oficial: Hace unos años, el continente europeo se vio asolado por un virus que convirtió a la población en monstruosos caníbales. Se logró hallar un antídoto, pero incluso después de curadas, las personas infectadas recuerdan todo lo que hicieron durante su enajenación. Hoy, la última tanda de convalecientes se prepara para reintegrarse en sociedad.  


Comentario:

Quién todavía piense que en el subgénero zombie está todo inventado, debería echarle un ojo al interesante debut del irlandés David Freyne.

El cineasta, que también se encarga de escribir el guión, aborda una tesitura sociológica interesante situando su historia en un contexto en el que los afectados por una violenta pandemia son curados de su enfermedad, pero recuerdan todo lo que hicieron cuando estaban infectados. El trastorno psicológico producto de los remordimientos y el sentimiento de culpa asolan a los curados. Sobre sus espaldas deben cargar con el atroz recuerdo de haber asaltado brutalmente a sus congéneres, en la mayoría de casos terminando con la muerte del agredido. Si para más inri la víctima era un familiar u otro ser querido, el dolor de poseer esos recuerdos puede ser insoportable. De ahí que la mayoría de los curados terminen suicidándose.

Pero su integración de nuevo en la sociedad se ve entorpecida también por aquellos que desconfían de ellos; por aquellos que les temen y los perciben todavía como una amenaza; e incluso por aquellos que, al igual que ellos mismos, no son capaces de disculpar sus salvajes actos.

Rechazados por esa sociedad a la que una vez pertenecieron, se ven avocados a ajuntarse en pequeñas comunidades de “curados”, lo que les llevará finalmente a rebelarse violentamente contra los que no son como ellos.

Siendo una película irlandesa, resulta bastante obvio percibir la historia como un sutil simil de Freyne al conflicto que enfrentó durante años a católicos y protestantes. Más allá de eso, nos recuerda un tema recurrente en el subgénero: el rechazo al prójimo, bien sea por raza, sexo o ideología. Aquí unido a un factor psicológico muy interesante y rara vez explotado.

“The Cured” es la “Melanie. The Girl with All the Gift” de esta edición. Quizás no tan ambiciosa como aquella, y por ello también algo más desaprovechada, pero que acierta en donde aquella fallaba: el desenlace.


miércoles, 11 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 2 (Parte 2)


Le serpent aux mille coupures” (2017) - Eric Valette

Sinopsis oficial: Moissac, invierno de 2015. Un motero herido abandona la escena de la matanza. El misterioso fugitivo se refugia en la casa de los Petit, una familia de granjeros a los que toma como rehenes. En su búsqueda van los capos de la droga colombiana y un asesino a sueldo de élite, que están decididos a neutralizarlo, por todos los medios. 

Comentario
El director francés regresa al thriller (género en el que parece desenvolverse con mayor soltura) tras la entretenida “La Proie”, dejando a un lado el frenetismo de aquella para presentarnos una cinta multicultural cuya historia de fuegos cruzados que se va cociendo a fuego lento.

Aunque la complejidad de la trama a la hora de ir encajando sus piezas le otorgue empaque a la cinta, lo cierto es que el resultado final se hubiera beneficiado enormemente de haber simplificado más su discurso narrativo. Restando saltos en las localizaciones e incluso restando personajes (el caricaturesco asesino a sueldo, sin ir más lejos, parece sacado de una película japo de yakuzas; muy fuera de lugar), en conjunto habría resultado mucho más redonda y directa, pudiendo sacar también mayor partido a los acontecimientos que se desarrollan entre captor y rehenes en el interior de la granja.
De todos modos, en última instancia nos queda un thriller eficiente y sin muchos aspavientos. Para degustar con tranquilidad.



Mom and Dad” (2017) – Brian Taylor

Sinopsis oficial: Una misteriosa epidemia en forma de locura masiva provoca que los padres ataquen violentamente a sus hijos. Carly y Joshua tratarán de sobrevivir durante tan aciaga jornada, amenazados por sus progenitores.

Comentario:
El inefable dúo responsable de cosas como “Crank”, “Gamer” o “Ghost Rider: Spirit of Vengeance”, empieza a ganarse las habichuelas por separado. Y todo parece indicar que de momento es Brian Taylor el que parece destacarse de los dos. El sello desfasado y absurdo de las citadas películas se nota de nuevo en este primer trabajo en solitario de Taylor. No hay más que echarle un ojo a la delirante premisa para darse cuenta.

¿Una extraña pandemia que afecta al razonamiento de las personas de tal modo que se giren en contra de sus hijos y quieran asesinarolos? Pues tal que así.

Seguramente, todo padre o madre que se precie asegure que tener un hijo es lo mejor que les ha pasado en la vida. Pero criarlos no siempre es un camino de rosas. Los sacrificios que hay que hacer son muchos, y los padres interpretados por Selma Blair y Nicolas Cage bien lo saben. 

La película de Taylor está cargada de mala leche, pero pese a lo delirante de los acontecimientos que vemos en pantalla, lo cierto es que a nivel de casquería se muestra bastante comedida. Y no es que uno pida carnaza porque sí, pero en una película como ésta, hay que admitir que se echa bastante de menos. Y es que la historia pide a gritos rematar el humor con el espectáculo de vísceras y hemoglobina que se merece. Sobre todo teniendo en cuenta que la película funciona más por el histrionismo de Cage que por la retahíla de gags, que sólo a veces resultan ingeniosos. Cage eleva al absurdo más hilarante cada una de sus apariciones. Sin él, probablemente la fiesta decaería y sería mucho menos divertida. 

“Mom and Dad” es una buena mala película ideal para ver en Sitges por su sentido meramente lúdico, y es que ratos resulta difícil discernir si uno se ríe con ella o de ella. Probablemente, ambas cosas.

viernes, 6 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 2 (Parte 1)


Annabelle: Creation” (2017) - David F. Sandberg

Sinopsis oficial: Varios años después del trágico fallecimiento de su hija, un juguetero que crea muñecas y su mujer, acogen en su casa a una enfermera y un grupo de chicas tratando de convertir su casa en un cálido orfanato. Sin embargo, los nuevos inquilinos se convertirán en el objetivo de Annabelle, una muñeca poseída por un ser demoníaco.

Comentario: 
La franquicia “The Conjuring” sigue dando sus frutos no sólo en forma de secuelas, sino también en forma de spin-offs. El primero de ellos, “Annabelle”, ya pudimos catarlo en Sitges antes de su estreno en salas comerciales. Aunque su recibimiento allí no fuera demasiado entusiasta, lo cierto es que la muñeca diabólica seguía dando tanto mal rollo como en sus apariciones en la película de James Wan.

Ahora, tres años más tarde, nos llega esta secuela/precuela que nos acerca a los orígenes de la dichosa muñequita; quién la construyó y cómo, de alguna forma, terminó dentro de ella un ser venido del mismísimo Infierno.

Si digo que “Annabelle: Creation” es muy superior a su predecesora probablemente muchos no lo vean como algo especialmente meritorio. Cierto es que la primera entrega no era para echar cohetes, pero tenía unos cuantos momentos aislados bien conseguidos (toda la secuencia en el sótano) y, en cierto modo, daba la sensación que se le podía sacar más jugo a este spin-off. Pues bien, en esta ocasión lo han conseguido. 

El guionista es el mismo, Gary Dauberman, pero aquí la historia, bien sea por el escenario o por las jóvenes protagonistas, lo cierto es que funciona mucho mejor. Existe una mayor empatía y la inquietud es palpable desde el primer momento. También en la silla de director se sienta esta vez alguien más habilidoso con la cámara y no un “especialista” en subproductos de videoclub. Y es que David F. Sandberg ya se mostraba bastante apañado en su corto “Lights Out”, el cual luego daría lugar al largometraje que se convertiría en su propio debut cinematográfico.

 Sanbdberg demuestra saber situar la cámara en el punto adecuado en cada momento, consiguiendo planos realmente escalofriantes sin necesidad de emplear demasiados efectismos. De vez en cuando juguetea también con atractivos travellings, lo que da un dinamismo visual siempre de agradecer para los que valoramos este tipo de detalles (llamadlo pijadas, si queréis).

Eso sí, todavía hay que lamentar esos ensordecedores sustitos a golpe de Dolby Surround a los que siguen recurriendo la inmensa mayoría de películas. Supongo que es algo tan inherente al género, que quizás ya deberíamos estar curados de espanto, y nunca mejor dicho. Pero tampoco podemos obviar que ha terminado convirtiéndose en una auténtica lacra; un recurso cada vez más molesto y dañino para nuestros oídos sobre todo si vemos la película en una sala de cine con sus potentes altavoces.

De todos modos, y pese a lo dicho, la mayor parte del tiempo los sustos funcionan por sí mismos porque Sandberg imprime un grado de tensión a las escenas bastante potente que hace que la cosa funcione sorprendentemente bien. Mejor de lo que cabría esperar para lo que se suponía la extensión de un mero spin-off sacacuartos. 

El director maneja los trucos del género con oficio (muy en la línea del propio Wan, que para algo es el “padrino”) y saca rendimiento de elementos, objetos o recovecos que le propicia el escenario para emplearlos con un buen puntito escalofriante.  

También merecen una mención especial las niñas, especialmente Talitha Bateman y Lulu Wilson, con la que ya lo habíamos pasado un pelín mal en otra satisfactoria precuela, “Ouija: Origin of Evil”, del siempre eficiente Mike Flanagan.

jueves, 5 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 1 (Parte 2)


“The Battleship Island” (2017) - Ryoo Seung-wan

Sinopsis oficial: Durante la época colonial japonesa, alrededor de 400 personas de Corea, que se vieron obligados a ir a la Isla Acorazado ("Isla Hashima") a extraer carbón, intentan escapar. 

Comentario:
Hace un par de años pudimos ver en el festival la comedia policiaca “Beterang”, que se convirtió en la cinta coreana más taquillera de 2015 en Corea del Sur. Este año, el director surcoreano, afincado mayormente al cine de acción y el thriller, nos trae una película muy diferente. Un filme bélico que nos sitúa en uno de los pasajes más oscuros de la historia de la Isla de Hashima, también conocida con el nombre “Isla del Acorazado” (por su forma y sus muros circundantes) al que hace referencia el título.

Hoy conocida como una isla fantasma tras quedar completamente deshabitada a mediados de los setenta, esta ínsula situada a unos pocos kilómetros de Nagasaki fue, durante años, una próspera comunidad minera, llegando a albergar, en su máximo apogeo, a unas 3.000 personas aglutinadas en un espacio de apenas medio kilómetro  convertido éste en una especie de mini ciudad amurallada.

En la década de los 40, en plena II Guerra Mundial, la isla seguía produciendo toneladas de carbón como recurso destinado al conflicto bélico. Pero a falta de mano de obra nacional debido al envío de los japoneses más capaces al campo de batalla, el gobierno de Japón decidió “reclutar” a la población china y coreana del país para que trabajara en las minas. Los que no llegaron hasta allí secuestrados o bajo coacción, lo hicieron bajo falsas promesas de un próspero futuro o de una vía de escape para regresar a sus países de origen. Y es que una vez allí, los reclutados eran tratados como esclavos bajo pésimas condiciones. Un trato infrahumano que se llegó a cobrar la vida de centenares de esos  trabajadores, bien por desnutrición, bien por enfermedades o accidentes en el interior de las minas (los escapes –y consiguiente intoxicación- de gas y las explosiones eran habituales), o bien por intentos de fuga frustrados.

En este contexto, el director centra el foco de atención, obviamente, en sus compatriotas coreanos, dejando a un lado el trato a los trabajadores chinos y remarcando sobre todo la crueldad de unos japoneses a los que la derrota en la guerra parecía echárseles encima cada vez con mayor claridad.

Para ilustrar los horrores de la guerra vividos en aquella isla, Seung-wan centra su ficción en tres personajes muy distintos: un pícaro músico padre de una niña pequeña a la que intentará cuidar y proteger por encima de todo, un gángster fanfarrón pero con un corazón noble, y un espía infiltrado cuya misión es rescatar a un importante prisionero miembro clave de la Independencia coreana. Las vidas de estos tres hombres convergerán en un enclave infernal, y aún con objetivos inicialmente distintos y egoístas, finalmente harán frente común para luchar contra el opresora enemigo. Sobrevivir y alcanzar la ansiada libertad será, en última instancia, lo único que de veras importará.

Aún a tres bandas, la historia hace especial hincapié en la figura del padre protagonista, al que interpreta el actor Hwang Jung-min, quien ya ha trabajado con el director en un par de ocasiones. Esto es así puesto que su historia es la que tiene mayores posibilidades dramáticas dentro de la trama. Y éstas, por supuesto, se explotan debidamente a lo largo del metraje y, sobre todo, en el desenlace. 

Quizás eso deje al resto de personajes algo más desdibujados, especialmente el personaje que interpreta la actriz Jung-hyun Lee, al que podía haber sacado más jugo de cara al inhumano trato como “objetos sexuales” que recibían las mujeres en la isla.

De todos modos, las diversas historias funcionan en su conjunto, y el apogeo final, con los coreanos tratando de huir de su cautiverio, proporciona los dosis de épica que se le pide a la cinta. En ese aspecto, el director se muestra especialmente hábil, rodando las secuencias con dinamismo y gran fuerza visual, culminando esos últimos minutos de forma realmente espectacular y emocionante. 

Cabe mencionar que en el festival se ha proyecto la versión “Director’s Cut”, que suma unos 20 minutos a la ya de por sí extensa (si bien llevadera) duración de la cinta. 

SITGES 2017 – Día 1 (Parte 1)


“The Shape of Water” (2017) Guillermo del Toro

Sinopsis oficial: Elisa (Sally Hawkins) es una joven muda que trabaja como chica de la limpieza en un laboratorio en 1963, en plena Guerra Fría, donde se enamorará de un hombre anfibio (Doug Jones) que se encuentra ahí recluido. 

Comentario:
El director mexicano sigue obsequiándonos con su cine fantástico más personal. En esta ocasión, nos trae una imposible historia de amor entre una chica común y corriente (salvo por su particular mudez) y un ser que parece salido de los clásicos en blanco y negro de la Universal (el propio director reconoce las referencias implícitas a “Creature from the Black Lagoon”). Podríamos hablar de la clásica historia de amor entre la bella y la bestia, sólo que en esta ocasión la bella está muy alejada de las princesas de esos cuentos, así como el monstruo tampoco está destino a convertirse, en el desenlace, en un apuesto galán humano, cuál hechizo de magia.

Aquí el cuento es muy diferente. Se trata de dos almas solitarias cuyos caminos el destino ha querido cruzar. Una chica ordinaria que encuentra en un ser anfibio el compañero ideal, su alma gemela,  la persona a la que abrirle su corazón y con la que romper las cadenas de la soledad. Pero no sólo de amor romántico vive uno, y el director (que aquí ejerce en solitario de guionista) se atreve a ir un paso más allá: al plano físico al que pocos se molestarían siquiera a  insinuar. Obviamente, no hay nada excesivamente explícito que pueda perturbar a las mentes más sensibles, pero el contenido sexual de la historia es palpable, directo y sin tapujos. Un aplauso por romper con esos tabúes.

Pero como todo cuento de fantasía que se precie, debe haber también un villano, y es en éste dónde se encuentra al verdadero monstruo de la película. Un individuo que atesora algunos de los atributos más despreciables del ser humano (racismo, machismo, arrogancia…) y que sirve a del Toro para dotar a su historia de un contenido mucho más crítico (a nivel antropológico y sociológico) que de costumbre.

Aunque el discurrir de la trama sea inevitablemente predecible, lo cierto es que la carta de amor al cine (fantástico, musical…; aquí tiene cabida de todo) que derrocha toda la obra es tan deliciosa y magnética que resulta imposible ponerle siquiera la mínima pega. La ambientación juega muchísimo a su favor, por supuesto, así como toda la cinefilia que impregnan sus 119 minutos, pero es sobre todo en el reparto (del primero al último) donde se remata el triunfo de la cinta.


Para los amantes de las historias de amor poco convencionales, para los amantes del fantástico y del cine en general, “The Shape of Water” es todo un regalo de parte de alguien tan enamorado del género como cualquiera de nosotros.

domingo, 24 de septiembre de 2017

“Kingsman: El círculo de oro” (2017) – Matthew Vaughn



Sinopsis: Cuando el cuartel general de la agencia secreta es destruido, se descubre una organización de espionaje aliada en EE.UU. llamada Statesman, cuyo origen se remonta a la fecha en que ambas fueron fundadas. En una nueva aventura que pone a prueba la fuerza y el ingenio de sus agentes, ambas organizaciones secretas de élite aúnan sus esfuerzos para intentar derrotar a su enemigo común y salvar al mundo... algo que está convirtiéndose en una especie de hábito para Eggsy. 

Comentario:
Basándose en el cómic de Mark Millar, “Kingsman: The Secret Service” de Mathew Vaughn supuso, para el cine de espías, un regreso a los orígenes más lúdicos del subgénero. Héroes imbatibles, villanos megalómanos, hermosas y letales damiselas, esbirros estrafalarios, gadgets imposibles… Todo lo que hizo de Bond un icono cinematográfico, y todo lo que éste ha perdido en los últimos años en favor del realismo y las pretensiones dramáticas, lo recupera y lo eleva a la máxima potencia el director londinense.

Kingsman recoge ese testigo con orgullo, a medio camino siempre entre el homenaje y la parodia, poniendo a prueba a cada rato nuestra incredulidad. 

Vaughn juega al desfase, a la acción hiperbólica y desenfrenada que desata con especial impacto y espectacularidad en esas estrambóticas y exageradas set pieces que se monta en el transcurso de la película. Así que o entras en su juego o no entras. Es así de simple. Y servidor entra encantado.

Por tanto, si la primera entrega no fue de tu agrado, tampoco lo será esta segunda, pues no deja de ser un más de lo mismo llevado un poco más allá de ese límite casi imperceptible que divide lo alegremente desvergonzado de lo ridículamente patético. Porque aunque estos Kingsman estén más cerca del Bond de Roger Moore que del de Sean Connery, uno nunca llega a sentir vergüenza ajena. Quizás porque ese tono jocoso está aderezado con unos personajes que realmente parecen de carne y hueso y no meros monigotes. Personajes a los que se les coge cariño rápidamente.

Quizás uno de los aciertos para con nuestro joven héroe sea el distanciarse del mujeriego agente 007 para convertirse en hombre de una sola mujer. Eso sí, la novia de Eggsy no es cualquier mujer… ¡Nada menos que una princesa! (sí, aquella a la que salvó en la primera entrega y que bien supo recompensarle dicho rescate).


Entre tanto, para compensar el exceso de testosterona imperante, en esta ocasión el enemigo a batir es una bella y desalmada villana en la pálida y pecosa piel de Julianne Moore, quien encarna a una reina del narcotráfico con delirios de grandeza.

Pero lo más divertido de todo, amén de la delirante presencia de Elton John (quien demuestra saber reírse de sí mismo) o la ácida representación del Presidente de los EE.UU. (muy conveniente en plena era Trump), es toparse con el homólogo americano de los Kingsman, los Statesman, ataviados éstos con un look genuinamente texano (botas camperas, vaqueros, bolos alrededor del cuello y sombrero en la cabeza) y que usan como tapadera una destilería de whiskey (con “e”) en lugar de la sofisticada y exquisita sastrería de los agentes ingleses.

Todo ello hace de esta secuela una mezcla explosiva algo más chiflada que su predecesora, por lo que si uno es capaz de dejarse llevar por la locura desatada, de seguro disfrutará del festivo, descarado y a ratos cínico espectáculo.


P.D.: El regreso de Galahad (Colin Firth) está muy traído por los pelos. No por cómo le salvan la vida (eso ya entra dentro de la dinámica de la película) sino porque hemos de entender que cuando “murió” a manos de Valentine (Samuel L. Jackson), nadie fue a recoger su cadáver ni le propiciaron el debido entierro. ¿Cómo se come eso, amigo Vaughn?
 




VALORACIÓN PERSONAL: