sábado, 28 de octubre de 2017

“Thor: Ragnarok” (2017) - Taika Waititi


Sinopsis oficial: Thor está preso al otro lado del universo sin su poderoso martillo y se enfrenta a una carrera contra el tiempo. Su objetivo es volver a Asgard y parar el Ragnarok porque significaría la destrucción de su planeta natal y el fin de la civilización Asgardiana a manos de una todopoderosa y nueva amenaza, la implacable Hela. Pero, primero deberá sobrevivir a una competición letal de gladiadores que lo enfrentará a su aliado y compañero en los Vengadores, ¡el Increíble Hulk!

Comentario

A la tercera va la vencida. O al menos eso debe pensar ahora la inmensa mayoría del fandom tras el estreno de esta tercera entrega del Dios del Trueno marvelita.
La escasa aceptación que tuvieron las dos primeras partes (especialmente la primera), sin duda ha inclinado al estudio a forzar una ligero lavado de cara de la saga, el cual  no pasa solamente por el corte de pelo de Thor/Chris Hemsworth, sino por potenciar la vena humorística que ya asomaba el cogote en “The Dark World”.

Aunque no sea el Vengador favorito del público (ese puesto se lo disputan Iron Man y Capitán América), está claro que el personaje funciona bien en las películas grupales de Los Vengadores, así que sólo era cuestión de encontrarle el tono adecuado. 

En vista de que el humor de la segunda entrega reconcilió a algunos fans y parte de la crítica con el superhéroe asgardiano, y que las dos Guardianes de las Galaxia se encuentran entre las más taquilleras del estudio, parecía evidente cuál era el camino a seguir.

De entrada, la elección del director australiano Taika Waititi, responsable de simpáticas comedias como “What We Do in the Shadows” y “Hunt for the Wilderpeople”, ya da una idea bastante clara de por dónde van a ir los tiros. De hecho, él mismo fue el responsable de escribir y dirigir el jocoso corto “Team Thor” que acompañó al estreno de "Capitán América: Civil War", y que de un modo muy cómico trataba de justificar la ausencia del personaje en aquella película (algo que un ofendido Thor reconocía no entender muy bien).

Taika ha llevado Thor a su terreno, convirtiendo ésta Ragnarok en una delirante y extravagante fiesta cargada no sólo de la tralla pirotécnica habiual de las producciones marvelitas, sino también de un gran sentido del humor basado muchas veces en la autoparodia. Sin ir más lejos, la habitual arrogancia de Thor pasada por ese filtro consigue hacer crecer al personaje, haciéndolo mucho más divertido y entrañable. Sus puyitas con Hulk, como si fueran dos críos pequeños, ponen énfasis en esa rivalidad ya marcada por Whedon en la primera película de Los Vengadores. Y tres cuartos de lo mismo ocurre con su hermano Loki, cuya relación de amor-odio fraternal sigue funcionando pese a lo resabido y quizás algo repetitivo de su situación (las argucias del Dios del Engaño siguen haciendo de él alguien de poca confianza).


Por otra parte, ha desaparecido de la ecuación Jane Foster, ese interés amoroso que nunca terminó de interesarnos (salvo por ver a Portman) y que de seguro nadie va a echar de menos (salvo por ver a Portman). 

A falta de Sif y los Tres Guerreros, compañeros habituales y fieles escuderos de Thor, el equipo se refuerza, por un lado, con la presencia de un viejo conocido, Hulk, personaje que sigue clamando una nueva oportunidad en solitario; y por el otro, echando mano de sangre nueva, como la recia valkiria interpretada por Tessa Thompson. Así como otros personajes más secundarios.

Otro elemento clave en el buen funcionamiento de esta secuela es esa poderosa y pérfida villana en manos de Cate Blanchett, un mala muy mala a la que quizás el tono generalmente desenfadado de la película le reste la verdadera grandeza que podría haber alcanzado de haberse tomado todo algo más en serio. A fin de cuentas, la sangría de vidas asgardianas que se cobra Hela en su propósito por reinar en Asgard no son pocas, ni mucho menos.

También merece una mención especial ese gracioso villano en segundo plano que se marca Jeff Goldblum, así como algunos inesperados cameos al principio de la función (al tanto con los dos actores de la representación teatral).

“Thor: Ragnarok” se erige así  como un fresco y divertido entretenimiento muy deudor del éxito de los Guardianes de James Gunn, ya no sólo por el tono de cachondeo constante que impera a lo largo del metraje sino también por ese ligero toque ochentero que rezuma la cinta (la tipografía del título, la banda sonora marcada por los sintetizadores, etc.).

El Thor más divertido y más poderoso que nunca encuentra al fin la película que le hace justicia.


P.D.: Personalmente, considero “Thor: The Dark World” una secuela muy digna y entretenida, no así “Thor”, que aun pareciéndome correcta en su momento, pecó en demasía de boba. 


VALORACIÓN PERSONAL: 


 

domingo, 22 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 10 (Último día)


The Brink” (2017) - Jonathan Li

Sinopsis oficial: El detective Tung está decidido a atrapar al contrabandista Shing cueste lo que cueste. La persecución lo lleva hasta un crucero con casino, donde las luchas de poder internas entre criminales pondrán a prueba tanto al policía como al criminal.


Comentario:

Típica cinta de acción china en la que la trama policiaca avanza a base de patadas y puñetazos. En ese sentido, la película es honesta consigo misma y con el espectador, sin abusar de demasiados alardes melodramáticos. Las peleas cuerpo a cuerpo son potentes y presumen de atractivas coreografías. El debutante Jonathan Li posee sobrada experiencia en el género como director asistente y de segunda unidad, y eso se nota en este primer largometraje, en el que destaca una dirección visualmente muy competente, rodando con la espectacularidad requerida las escenas de acción. Buen ejemplo de ello son las dinámicas secuencias submarinas o todo el tramo final en alta mar, con el trío protagonista zurrándose de bien mientras son azotados por una violenta y descomunal tormenta. Ahí también merecen una mención especial los competentes efectos digitales.

“The Brink” no es nada del otro jueves, pero resulta entretenida, que es lo mínimo que se le pide a este tipo de producciones.



What Happened to Monday?” (2017) – Tommy Wirkola

Sinopsis oficial: En un futuro distópico en el que la sobrepoblación y la hambruna han obligado al gobierno a implantar una política de un único hijo, siete hermanas, cada una con el nombre de un día de la semana, luchan por sobrevivir y pasar inadvertidas haciéndose pasar por una sola persona cuando salen a la calle: Karen Settman. Pero un día una de ella, Lunes, desaparece sin dejar rastro. Las otras hermanas intentarán encontrarla...


Comentario:

El director noruego, conocido sobre todo por sus dos entregas de “Dead Snow” (aka Zombies nazis), se adentra esta vez en el campo de la ciencia-ficción distópica.

Lo cierto es que no hay que irse hasta un hipotético futuro cercano para encontrarse con la política del hijo único que plantea la película. Hasta hace bien poco, la medida era vigente en China desde finales de los 70, momento en que se instauró con el fin de frenar un posible desbordamiento de la natalidad. Pero ante el rápido envejecimiento actual de la población, en 2015 el gobierno decidió ponerle fin.

Los guionistas de “What Happened to Monday” (conocida anteriormente como “Seven Sisters”) nos plantean un contexto similar, aunque algo más extremista. La peculiaridad reside en el hecho de encontrarnos con hasta siete hermanas, causa ésta directa de una medida previa para combatir la hambruna.

Si ya la premisa se antoja un tanto irrisoria, lo del grupito de hermanas tan radicalmente opuestas una de otra es ya el acabose. Se entiende que había que diferenciar de algún modo a las siete chicas que encarna Noomi Rapace, pero teniendo en cuenta que apenas han mantenido contacto con el mundo exterior, y que ese poco que han tenido ha sido fingiendo ser otra persona, no parece muy creíble que cada una de ellas haya desarrollado una personalidad tan característica y profundamente distintiva (la empollona, la friki de los ordenadores, la frágil/marginal, la pelandrusca, la marimacho… Hay de todo).

Hay que decir que Rapace multiplicada por siete es mucha Rapace, y su multiinterpretación ayuda a hacer creíble lo increíble de tener a estas siete hermanas tan distintas en pantalla.  Por su parte, Glenn Close (quien cada día parece más un animatrónico) ejerce correctamente su papel de villana, aunque no cuente con demasiados minutos para su lucimiento.

Wirkola dirige competentemente la acción y otorga el ritmo adecuado para que las poco más de dos horas de función no se nos hagan pesadas. Así que si nos olvidamos de lo absurdo que resultan planteamiento y desarrollo, obviamos el discutible mensaje que nos deja de fondo, y pasamos por alto que el giro final se huele a kilómetros, lo que nos queda es un muy entretenido thriller de acción/ciencia-ficción para pasar el rato.



Culto al terror” (2017) -  Gustavo Leonel Mendoza

Sinopsis oficial: Un viaje nostálgico al universo de la cinefilia y la pasión por el  fantástico, explicado por sus especialistas, fans y estrellas mundiales.


Comentario:

Desde España a Argentina, y pasando por Inglaterra, el documental recoge las opiniones e impresiones que tienen acerca del cine de terror  actores y actrices fetiche del género como Robert Englund, Bruce Campbell, Barbara Crampton o el español Paul Naschy, así como las de realizadores como Mick Garris, Paco Plaza o Chicho Ibáñez Serrador, entre otras personalidades ligadas al género, como puedan ser Ángel Sala, director del Festival de Sitges (al que pertenecen muchas de las imágenes y entrevistas del documental) o Luis M. Rosales, creador y director de la revista Scifiworld.


A través de las entrevistas, realizadas en distintos rincones del globo, y con escenarios tan pertinentes como los festivales de cine (el de Sitges en Catalunya, el Buenos Aires Rojo Sangre en Argentina o el FrightFest de Londres) el cortometrajista argentino Gustavo Leonel Mendoza nos ofrece la visión que se tiene de un tipo de cine decidido a asustarnos, inquietarnos, perturbarnos… ¿Por qué nos gusta tanto pasar miedo? Quizás, como bien apuntan muchos de los entrevistados, sea debido a esa catarsis que se establece entre espectador y protagonistas. Vivir ese tipo de sensaciones a través de otra persona y en la ficción, siempre es mejor que por nosotros mismos en la realidad.

Sea cuales sean los motivos, no se puede negar que el terror es un género que amasa admiradores por el todo el mundo. Un género que admite distintas categorías, variantes, subgéneros, etc., y que de vez en cuando, con mayor o menor fortuna,  algunos cineastas tratan de reinventar. Pero aunque eso no suceda, bien sabemos que nunca nos cansaremos de ver películas de miedo, de terror psicológico, de monstruos o fantasmas. Para bien o para mal, el miedo es un instinto inherente en el ser humano, y muchos tendremos siempre la necesidad de canalizarlo a través de la ficción.


P.D.: Con esta última entrada finalizo la cobertura del festival. Han sido un total de 30 películas (tres de ellas, documentales) vistas y reseñadas, y el balance es bastante positivo. A título personal, me gustaría destacar: Brigsby Bear, A Day, 24X36: A Movie About Movie Posters, The Battleship Island, Wind River, The Shape of Water y Happy Death Day.

SITGES 2017 - Día 9


Happy Death Day” (2017) – Christopher Landon

Sinopsis oficial: Una estudiante universitaria (Jessica Rothe) reconstruye el día de su asesinato reviviendo tanto los detalles cotidianos como su aterrador final hasta intentar descubrir la identidad de su asesino.

Comentario:

Revivir una y otra vez el día de tu cumpleaños podría ser divertido si lo has celebrado a lo grande y junto a tus seres queridos, pero si detestas ese día y encima resulta que un misterioso enmascarado te manda al otro barrio, puede que volver a vivir esas 24 horas y sufrir repetidamente tu asesinato no sea una experiencia especialmente agradable. Eso es lo que le ocurre a nuestra protagonista, Tree, una joven universitaria a la que el karma parece estar jugándole una muy mala pasada.

Todo lo que tiene Tree de guapa lo tiene de cretina. O al menos eso deben pensar la mayoría de los que la conocen. Probablemente, si tratara mejor a las personas que la rodean, su lista de sospechosos de querer matarla no sería tan larga. Y es que a Tree no le queda otra que intentar descubrir la identidad de su asesino antes de que vuelva a matarla por enésima vez (y a saber de qué horrible forma sucederá la próxima). Quizás resolviendo su asesinato pueda poner fin a este bucle infinito e infernal.

Landon, que nos decepcionó enormemente con su anterior trabajo, “Scouts Guide to the Zombie Apocalypse”, ofrece aquí otra vuelta de tuerca (la segunda del festival) al clásico de Harold Ramis “Atrapado en el tiempo”. La premisa de aquella, pasada por el filtro del slasher más camp, y derrochando ingenio en sus formas tanto como en su contenido. Su alto sentido del humor y de la autoparodia sirven de engranaje para que los elementos más truculentos nos saquen una amplia sonrisa a cada rato.

La construcción de un fuerte y sólido personaje principal en manos de una carismática Jessica Rothe, supone un gran aliado de cara a la empatía con el espectador, lo que ayuda sobre todo a que las salpicaduras de sentimentalismo que aborda la historia no solo no estorben, sino que funcionen sorprendentemente bien.

“Happy Death Day”  es la “Final Girls” de esta edición; el resultante cóctel explosivo de mezclar “Atrapado en el tiempo” (por su premisa), “La noche de Hallowen” (por su loco  enmascarado) y “Scream” (por su tono terrorífico/paródico). Un espectáculo terroríficamente lúdico y divertido. El tipo de película que se viene a disfrutar en un festival como el de Sitges. Eso sí, se echa en falta un poquito más de gamberra casquería, pero se lo perdonamos por dejarnos un buen mensaje final: sé buena persona.



Brigsby Bear” (2017) - Dave McCary

Sinopsis oficial: 'Brigsby Bear Adventures' es un programa de televisión infantil que tiene un solo espectador: James. Cuando el programa termina de golpe, la vida de James cambia para siempre, y éste se propone terminar la historia él mismo.

Comentario:

El cine (o la ficción en general) como vía de escape. Quizás ese sea el mensaje más evidente que deja tras de sí una de las joyitas tapadas de esta edición del festival.

La ópera primera de Dave McCary es una curiosa y enternecedora comedia sobre un treintañero que descubre el mundo real tardíamente tras pasar toda su infancia confinado en una falsa y acartonada realidad creada por sus captores.

James, nuestro protagonista, fue raptado siendo tan sólo un bebé por una pareja que deseaba criarlo como su propio hijo. Y eso es lo que hicieron. A su manera, eso sí, tratando de mantenerlo alejado del mundo exterior creando para él un submundo tejido a base de mentiras. Una de las grandes mentiras con las que creció y se educó James, fue un (falso) programa de televisión sobre las alucinantes aventuras de un oso humanoide. James adora ese programa y, cuando es rescatado de su aislamiento y devuelto a su verdadera familia, descubrir que todo era una farsa le entristece. A eso hay que añadirle la dificultad de adaptarse al nuevo mundo que se abre ante sus ojos no es fácil; a llamar papá y mamá a unos perfectos desconocidos; a descubrir que tiene una hermana.

James no guarda rencor a sus captores. Puede que no fueran sus verdaderos padres, pero todo el amor que le dieron no fue una mentira. Y para él, Brigsby sigue siendo también su héroe.

Por medio de la ficción, llevando a cabo un apasionante proyecto que termina involucrando a quienes le rodean (familia, amigos…), James logra adaptarse a su nueva vida. Una vida llena de posibilidades y maravillosas personas con las que compartir sus experiencias, sus ilusiones…

“Brigsby Bear” son cien deliciosos minutos que apuntan directamente a nuestro corazón. La ingenuidad de James nos encandila des del primer momento; nos hace reír y nos hace llorar. Nos arrastra hacia un estado emocional absolutamente catártico, como pocas películas logran hacerlo. Una película imprescindible.



68 Kill” (2017) - Trent Haaga

Sinopsis oficial: Chip y Liza son una pareja peculiar. Cuando Liza sugiere que le quiten algo de dinero a su ruin benefactor, Chip empieza a ver el lado oscuro de Liza. Ahora Chip tiene un arma, una chica en el maletero y menos de 24 horas para decidir cómo salir de este embrollo.

Comentario:

Seis meses es muy poco tiempo para conocer realmente a una persona. Ese es el tiempo que llevan saliendo Chip y Liza, una pareja de jóvenes que malviven como pueden con sus míseros trabajos (él trabajando para una compañía de limpieza de alcantarillas; ella dedicándose a la prostitución).

Viéndola a ella, una rubia explosiva, cualquiera pensaría que a Chip le ha tocado la lotería. Pero nada más lejos de la realidad. Liza tiene un “pequeño” defecto: es una sociópata de mucho cuidado. Eso es algo que Chip descubre el día que le embauca para cometer un robo en el caserón de uno de sus clientes. Ella le promete que será “Entrar y salir”, que todo saldrá bien. Desgraciadamente para él, el plan no sale según lo previsto por culpa de Liza y una testigo inesperada. A partir de ese momento, la rutinaria y tranquila vida Chip e convierte en una auténtica pesadilla, huyendo de la escena de un crimen con un fajo de billetes y una rehén no deseada, y una desquiciada Liza pisándole los talones reclamando lo que es suyo.

La ingenuidad de nuestro protagonista masculino contrasta con el desfile de mujeres dominantes y de armas tomar con las que el pobre desgraciado se cruza. Femmes fatales que lo manejan a su antojo y que le hacen la vida imposible.

La espiral de violencia que desencadenan Chip y Liza, y que arrastra a todo aquél que se cruza en su camino, convierte a “68 Kill” en una sangrienta y loquísima road movie deudora del cine más punk de los 90 (Pulp Fiction, Asesinos natos) pero sin el trasfondo ni las pretensiones estilísticas de aquél, sino mucho más cerca del mero (y gamberro) divertimento.

Aunque todo el reparto está muy cumplidor, merece la pena destacar a una deliciosamente macarra AnnaLynne McCord. Su atractivo físico y su rebosante carisma se salen de la pantalla.


SITGES 2017 - Día 8 (Parte 2)


A Special Lady” (2017) - Lee An-Gyu

Sinopsis oficial: Hyun-jung empezó su vida en el submundo como prostituta y ahora está en lo más alto de una organización criminal. Su gran secreto es que, mientras estaba en la cárcel, dio a luz a un hijo. Cuando esto sale a la luz, el niño entra en el punto de mira de los enemigos de Hyun-jung, y esta deberá proteger con uñas y dientes (y balas) al pequeño.

Comentario:

Hace un par de ediciones pudimos disfrutar de la apabullante presencia de Kim Hye-Soo en la excelente “Coin Locker Girl”, thriller en el que interpretaba a una especie de “Padrina” del crimen organizado de Chinatown. En esta ocasión, la actriz surcoreana regresa al mundo criminal como una de las jefazas de una organización que ofrece servicios de prostitución a peces gordos (fiscales, políticos, empresarios…) para luego chantajearles. Todo funciona de maravilla hasta que las ansias de poder y ascenso de uno de sus empleados terminan estallándole en la cara, poniendo en peligro no sólo la estabilidad de la organización, si no su vida y la de su hijo. Para colmo, tendrá que hacer frente también a una banda rival dispuesta a saldar con sangre una vieja rencilla.

El debutante Lee An-Gyu demuestra estilo y buena narrativa en éste su primer trabajo, un thriller de acción competente aunque no demasiado original. Destacan sobre todo las interpretaciones de  Kim Hye-Soo y el villano encarnado por Lee Sun-Kyun.



Jailbreak” (2017) – Jimmy Henderson

Sinopsis oficial: Un equipo de las fuerzas especiales intenta retomar el control de una prisión cuando sus reclusos se hagan con el control de la cárcel, a la vez que intentan proteger a un testigo amenazado de muerte.

Comentario:

La industria de cine camboyana empieza a resurgir de sus cenizas tras años de represión y dictadura. A principios del 2000 empezó la década de la recuperación, aunque la falta de inversión hacía que se produjeran muy pocas películas. El año pasado, no obstante, se rodaron casi una cincuentena, lo que sin duda es un buen síntoma, sobre todo de cara a la diversidad de géneros a tratar.

Tanto es así, que ahora nos llega “Jailbreak”, considerada la primera película de acción del país.
La trama es bastante ramplona, pues no es más una mera excusa para ofrecernos una retahíla de hostias sin fin entre policías (todos saben pelear) y reclusos (también saben pelear todos). En ese aspecto, la película no engaña a nadie. La acción se limita a enfrentamientos cuerpo a cuerpo grupales e individuales, algunos más vistosos que otros, aunque en general no demasiado “creativos”, lo que hace que la película se torne un tanto monótona. Eso sí, el hecho de que no se tome en serio a sí misma ayuda a verla con mejores ojos.

La cinta se emparenta mucho con el cine de artes marciales tailandés que durante un tiempo popularizaron estrellas autóctonas como Tony Jaa, si bien el estilo de lucha que practican los protagonistas de “Jailbreak” no es muay thai, aunque lo parezca, sino bokator, arte marcial camboyana que, como bien describe Wikipedia, combina técnicas con armas, combate cuerpo a cuerpo y técnicas de suelo.

sábado, 21 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 8 (Parte 1)


Rebobinando” (2017) – Jose F. Riveiro

Sinopsis oficial: Documental que repasa la edad de oro del VHS y los videoclubs a través de la propia experiencia de montones de rostros conocidos del cine europeo. Los cuales narran la historia vista desde dentro, con detalles, anécdotas y multitud de sorpresas que harán que volvamos a sentir la magia que había en las polvorientas estanterías de aquellos irrepetibles lugares. El cine fantástico, las mayores rarezas, El cine de culto, Mariano Ozores y mucho, mucho más.

Comentario:

Prácticamente extinguidos del paisaje urbano, los videoclubs fueron, en su momento (de los 70 a los 90), uno de los pilares del negocio de la industria del cine (en general, no sólo de Hollywood), y una las mayores fuentes de consumo cinematográfico para muchos espectadores que, con el tiempo, nos convertiríamos en “auténticos” cinéfilos (o mejor dicho, cinéfagos).

Los videoclubs llegaron alrededor de los 70 para cumplir una labor cultural indispensable. No sólo pusieron al alcance de nuestra mano las películas que se estrenaban en cine, pudiéndolas ver y volver a ver tantas veces como quisiéramos, sino que además nos permitieron descubrir ese otro cine que existía a la sombra de los grandes estrenos mainstream. Cine de bajo presupuesto (serie B, serie z, exploitation…), cine independiente, cine europeo… Películas, en muchos casos, realmente marcianas, o auténticas rarezas que, por aquél entonces, no podían encontrarse en ningún otro lugar que no fuera en las estanterías del videoclub. También fueron indirectamente responsables de que muchas de esas películas adquirieran a posteriori un estatus que vendría a denominarlas como “de culto”.

Los videoclubs también contribuyeron a reunir a todos los miembros de familia delante del televisor, disfrutando no sólo de la programación televisiva que ofrecían las contadas cadenas de la época, sino del “cine a la carta” que les permitía tener en casa el videoclub del barrio. Alquiler cuatro o cinco películas para pasar el fin de semana era una práctica habitual en la inmensa mayoría de hogares españoles.

En este documental, se exploran estos aspectos a través de la experiencia propia no sólo de quienes se dejaban embaucar por las carátulas de los VHS (el formato dominante en aquellos tiempos), sino también de quienes participaron en ellas, entrevistando a actores como el desaparecido Paul Naschy o Antonio Mayans, a quienes ligamos irremediablemente con el fantaterror patrio; así como Guillermo Montesinos o Mariano Ozores y Andrés Pajares, estos últimos auténticos reyes del videoclub con la llegada del “destape” al cine español.

SITGES 2017 - Día 7 (Parte 2)


Dave Made a Maze” (2017) – Bill Watterson

Sinopsis oficial: David se construye una laberíntica fortaleza en salón, y termina atrapado en su interior lleno de fantasía, trampas y criaturas, dejando a su novia Annie la tarea de dirigir un excéntrico equipo de rescate para ir en su búsqueda.

Comentario:

Simpática, original y creativa comedia fantástica en la que un laberinto de cartón se convierte en el gran protagonista.

Emulando en espíritu el toque Gondry, Watterson nos plantea una película en la que lógica no tiene cabida. El guión hace de lo absurdo e hilarante su razón de ser. No busquéis ninguna explicación a lo que sucede en pantalla porque no la hallaréis. 

Un aburrido treintañero desempleado decide construirse un laberinto -en medio del salón- a base cajas de cartón (principalmente). Por desgracia, se pierde dentro su propia construcción, así que su novia y sus amigos (a cuál más nerd) deciden ir en su búsqueda y sacarlo de allí. 

Así es como el grupo se adentro en los confines de un laberinto que por fuera no parecía medir más de dos o tres metros cuadrados, pero que por dentro es inmenso y asombroso. Pero eso no es todo, ya que el intricado laberinto está lleno de trampas mortales que los protagonistas deberán ir sorteando para poder llegar hasta su amigo…

“Dave Made a Maze” es sorprendentemente imaginativa en cuanto a su puesta en escena, y sus toques de humor absurdo resultan en ocasiones ingeniosos a la par que descacharrantes. El problema llega hacia la mitad, cuando la película se estanca en un juego de gato y el ratón un tanto reiterativo, y sobre todo cuando intenta aportar un poco de profundidad a un Dave que, como personaje, en realidad no nos interesa demasiado. Quizás el principal escollo es que la idea no da para una película, por corta que sea, sino más bien para un cortometraje o, ya puestos, para el videoclip de alguna pegadiza canción de algún cantante o grupo indie.

De todos modos, se trata de una película única en su especie, y eso siempre tiene su encanto. Los hipsters seguramente la adorarán.



24X36: A Movie About Movie Posters” (2016) – Kevin Burke

Sinopsis oficial: documental que explora el nacimiento, la muerte y la resurrección del cartel de cine ilustrado.

Comentario:

Antes de que el Photoshop hiciera estragos en la cartelería cinematográfica, los carteles de cine eran ilustrados a mano por artistas (grandes artistas) que, en su mayoría, permanecieron siempre en el anonimato. Tan sólo unos pocos lograron cierto reconocimiento.
Este documental no trata de hacer un análisis exhaustivo de este arte ni de sus autores, sino de realizar una breve repaso a lo largo de todo su recorrido, desde sus inicios hasta la actualidad, destacando sobre todo a aquellos nombres que han dejado mayor huella (Bob Peak, Richard Amasel, Drew Struzan, John Alvin…).

Aunque el metraje se estructure en varios capítulos, existen dos partes bien diferenciadas en las que podemos dividir este documental: pasado y presente.

Pasado: pequeñas pinceladas de historia nos acercan a los orígenes del cartel de cine, así como un repaso a su evolución a lo largo de las décadas. Desde su nacimiento hasta su decadencia, pasando por sus años de esplendor. Todo ello a través de la exposición y de entrevistas a artistas como Roger Kastel o directores como Joe Dante, amén de a fans/coleccionistas. 

Por el camino, ofrece una clara y obvia respuesta -que mucho ya deducíamos- al por qué dejaron de ilustrarse los carteles de las películas. Ocurrió sobre la década de los 90, no sólo por la irrupción de las nuevas tecnologías informáticas (presentes ya desde mucho antes), sino por el estatus de estrella de los intérpretes y, por ende, por la demanda del público. Fue cuando el actor o la actriz se convirtió en el mayor (casi el único) reclamo para vendernos una película. Ya no importaba el género o de qué tratase el filme; importaba quién la protagonizara; qué rostro serviría de gancho para arrastrar a las masas a pasar por taquilla. Y es la práctica que sigue vigente (y funcionando, dicho sea de paso) a día de hoy: una cara en primer plano y/o varias caras flotando en el aire. A menudo con un resultado técnicamente mediocre, bien por dejadez, bien por torpeza o falta de pericia/técnica (nota: el Photoshop no es el Mal, sino aquellos que no saben cómo usarlo).

Antaño, con mayor o menor arte, los carteles trataban de hacerte soñar con la idea de lo que era la película, aunque esa idea fuera, a veces, algo engañosa (cuando no una vil mentira). No son pocos los carteles que eran mejores que las propias películas a las que servían de promoción, como bien apunta alguien en el documental. Pero ese era el juego; en eso consiste el marketing. Y lo cierto es que los artistas no siempre eran conscientes de ello, pues rara vez tenían oportunidad de ver  previamente la película. Se les hacia el encargo bajo unas directrices y ellos lo llevaban a cabo. No era más que un trabajo, aunque lo que hicieran muchos fueran, en mi opinión, auténticas obras de arte. 

Presente: el coleccionismo ha hecho resurgir el interés por el cartel ilustrado, hasta el punto de originar una nueva corriente de artistas que realizan sus propias versiones. Y de ello han hecho un negocio (la venta de serigrafías) que ahora mismo se encuentra en alza. Muchos de estos artistas –si bien no todos- trabajan bajo licencia para los estudios, aunque rara vez sus trabajos se destinen a las marquesinas. La mayoría de las veces éste se emplea para material promocional diverso/adicional, carátulas para las ediciones domésticas, etc. 

Estos nuevos artistas proliferan cada vez más en EE.UU., y este documental nos da una visión muy cercana de quiénes son algunos de ellos y de cómo se mueven y desenvuelven dentro de este lucrativo -y cada más elitista- negocio.

Para los que amamos los carteles de cine y para los que además somos artistas, este documental resulta de visionado obligado. La parte del pasado no puede sino contemplarse con absoluta nostalgia y profunda admiración, pero igual de interesante resulta la mirada al presente.

viernes, 20 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 7 (Parte 1)


A Prayer Before Dawn” (2017) - Jean-Stéphane Sauvaire

Sinopsis oficial: Basada en la experiencia vivida por el británico Billy Moore, que sobrevivió a una dura experiencia en una cárcel en Tailandia convirtiéndose dentro en boxeador.

Comentario:

Hay cárceles y cárceles. No es que unos lugares destinados a acoger a todo tipo de delincuentes deban ser centros de confort, pero al menos sí deben respetar los derechos humanos de sus inquilinos. Además, muchos de estos centros penitenciarios cuentan con sus programas de rehabilitación/reinserción.

Pero existen cárceles que se encuentran entre las peores y más peligrosas del mundo. Una de ellas es la Prisión Central de Bang Kwang, en Tailandia, lugar en el que terminó el británico Billy Moore tras ser arrestado por tráfico de heroína.

Moore vivió allí un auténtico infierno, que luego relataría en su autobiografía (un compendio de sus experiencias/vivencias en las distintas cárceles por las que pasó), y que es el libro en el que se basa esta película.

Conocida como el “Hilton de Bangkok” (toda una ironía), Bang Kwang era -y es- una cárcel de máxima seguridad atestada de presos de larga condena y condenados a muerte. Construida para albergar unos 2.000-3.500 presos (la cifra varía dependiendo de la fuente consultada), entre sus paredes esa cifra se supera ampliamente, lo que hace que el agua y la comida sean insuficientes para todos e impere la ley del más fuerte. La tortura, el abuso de poder y la corrupción de los guardias hacia los presos, así como como las violaciones y los asesinatos entre los reos, son el pan de cada día. Sobrevivir para ver el siguiente amanecer puede llegar a ser una auténtica odisea. Eso si el sida o la tuberculosis no te matan antes. De ahí que el índice de suicidios también sea elevado.

En estas duras condiciones permaneció Moore durante unos años, y ya sea con mayor o menor veracidad, lo cierto es que la cinta refleja de forma muy cruda y realista las condiciones infrahumanas a las que viven sometidos los convictos, centrándose en cómo el británico intentó sobrevivir a ello refugiándose en el boxeo. La práctica de este deporte le permitió desfogarse y mantener la cabeza ocupada.

Ese duro y abofeteador realismo de Jean-Stéphane Sauvaire (Johnny Mad Dog) tras la cámara compensa de algún modo lo poco que llegamos a saber en realidad de Moore (quién es, cómo llegó a Tailandia y por qué terminó en el mundo de las drogas, etc.) y la poca información, en general, que nos aportan los escasos diálogos. Eso y una entregada y firme actuación del joven Joe Cole, al que los fan de Peaky Blinders ya tenemos calado, y al que también hemos podido ver de secundario en películas como la destacable “Green Room” (una de las sensaciones hace un par de ediciones) o el thriller submarino “Pressure”.



Stephanie” (2017) – Akiva Goldsman

Sinopsis oficial: Stephanie está sola en casa. No sabe por qué sus padres la han dejado allí, pero parece haberse acostumbrado a la situación, y es consciente de en qué momento debe esconderse para evitar la presencia amenazante que mora en las cercanías. ¿Deberíamos sufrir por ella, o quizá hay algo siniestro ocultándose tras los inocentes ojos de la niña?

Comentario:

En la filmografía de Akiva Goldsman como guionista se encuentran la cara y la cruz. Un tipo que por un lado es capaz de escribir los guiones de “Tiempo para matar” o “Cinderella Man”, y por el otro los de “Batman & Robin” o “Perdidos en el espacio”. Y si indagamos en su faceta de productor, todavía resulta más difícil hallar algo mediamente rescatable.

Sea como sea, tarde o temprano a todo guionista le pica el gusanillo de la dirección, y Goldsman lo hizo hace unos años con la regulera “Winter's Tale“, una producción que contaba con un interesante reparto (Colin Farrell, Russell Crowe, Jennifer Connelly, William Hurt) y un presupuesto de 60 millones nada desdeñable. 

Su fracaso y las nefastas críticas recibidas quizás hayan propiciado que Goldsman nos presente ahora una cinta mucho más modesta, en lo que se refiere a producción. La pretensiones ya van por otro camino, y de nuevo el guión vuelve a ser su condena.

El modo de arrancar la historia, dejando que vayamos situándonos en el contexto poco a poco, resulta bastante acertado, logrando engancharnos y mantenernos atentos a la pantalla durante sus primeros 20-25 minutos. Lamentablemente, la intriga y el misterio duran lo que uno tarda en olerse por dónde van los tiros. Y tampoco es que eso sea un obstáculo insalvable para seguir la trama con cierta curiosidad, sino que el problema reside en los sobados recursos de cinta de terror barato de los que Goldsman usa y abusa a lo largo del metraje.  A fuerza de asustarnos más que de inquitarnos, el director se entrega constantemente al efectismo puro y duro, rozando en ocasiones lo insultante.

Aunque el reducido reparto, con Anna Torv (Fringe) y Frank Grillo al frente, se esfuerce, el componente dramático nunca funciona, quedando anulado por el terror chapucero al que es sometida toda la cinta.