sábado, 31 de mayo de 2008

La Indymanía

Es sabido por todos que George Lucas es una máquina de hacer dinero a base de exprimir sus creaciones. Una muestra fehaciente de ello es Stars Wars y el abundante merchandising que gira a su alrededor, además de los cómics, series de tv, spin-offs, precuelas, infinitas reediciones dvd y otras variedades que Lucas se ha sacado de la manga para seguir explotando su mítica saga.

En menor medida ocurre algo similar con Spielberg, si bien en su caso no es de forma tan desproporcionada y abusiva.
Todos recordamos la dinomanía surgida a raíz del éxito de “Jurassic Park”, aunque de ahí sacaron beneficio tanto Spielberg como algunos avispados empresarios, que vieron en los dinosaurios un filón nuevo que explotar entre la juventud.

Pues bien, con Indiana Jones la cosa no iba a ser menos y nuestro arqueólogo favorito traspasó la gran pantalla para dejarse ver en otro tipo de medios.

Lo primero que habría que destacar es la serie de tv que surgió en base a un proyecto didáctico que Lucas tenía en mente y en el que pretendía utilizar la figura de Indy como principal reclamo. En vez de crear un programa deucativo, finalmente Lucas prefirió decantarse por una serie de tv que contara las aventuras y desventuras de un jovencito Indiana Jones viajando alrededor del mundo e implicado al en importantes acontecimeintos históricos y culturales.

Así nació en 1992 “Las aventuras del joven Indiana Jones”, un serial compuesto por un total de 32 episiodios en los que conocíamos aspectos interesantes de la niñez y juventud de Indy y también descubríamos sus primeras aventuras.

Lucas solía idear las historias y gente como Frank Darabont, Mike Newell o Joe Johnston escribían y dirigían los capítulos. Sean Patrick Flanery era el actor que encarnaba al veinteañero Indiana y de vez en cuando se codeaba con actores de la talla de Max Von Sydow, Vanessa Redgrave o Christopher Lee, que hicieron sus cameos en la serie (además del cameo del propio Harrison Ford)


De la televisión pasamos a los videojuegos, donde Lucas también metió mano.

Se realizaron videjuegos sobre cada una de las películas que conforman la trilogía original, además de otros tantos con historias nuevas y alternativas a la saga.
Primero aparecieron juegos para primerizas videoconsolas como Aatari, Amstrad, GameBoy, GaameGear, Super NES o Sega Master System. Con la irrupción del ordenador, empezaron a salir los primeros videojuegos para pc, extendidos hasta la actualidad y abarcando también los Mac. Y con la intención de competir con Lara Croft y su Tomb Raider, la nueva generación de consolas (Nintendo 64, PlayStation o Xbox) tampoco se ha quedado sin juegos de Indy.

No creais que la cosa acaba aquí, porque una nueva aventura del Dr. Jones llegará el próximo año para PS3, Xbox 360 y Pc.


Otro mercado dónde sacarle partido al producto eran (y siguen siendo) los cómics.

Marvel fue la primera en editar una adaptación gráfica de la primera película de Indiana Jones para, posteriormente, realizar una colección de cómics basada en otras y desconocidas aventuras (The Further Adventures of Indiana Jones). Más tarde llegó, como no podía ser menos, una novela gráfica de la última cruzada.

Ya en los 90, la editorial Dark Horse publicó un cómic basada en el videojuego Indiana Jones y las llaves de Atlantis. Su éxito dió lugar, al igual que hizo Marvel, a una serie de cómics que ofrecía más y más aventuras del Dr. Jones. Incluso adaptaron los primeros 12 episodios de la serie de televisón, pero su realización fue tan mediocre que las ventas cayeron en picado y acabaron abandonando cualquier publicación relacionada con el famoso personaje.

En España, fueron las editoriales Planeta DeAgostini y Norma Editorial las encargadas de acercarnos en papel gran parte de estas aventuras.

A todo esto hay que añadirle el habitual merchandising basado en juguetes, figuras de coleccionista, tazas, etc.


¿Habrá terminado ya la Indymanía o aún le queda cuerda para rato? Conociendo a Lucas, apuesto por lo segundo.

jueves, 29 de mayo de 2008

Los Villanos

¿Que sería de una película de aventuras -y de otros tantos géneros- sin un (buen) villano? Pues probablemente algo muy aburrido.

Con mayor o menor carisma, son varios los actores y actrices que han interpretado un rol antagonista en la saga a la que se está dedicando este especial. En todas y cada uno de las películas, y a modo seguramente de moraleja, todo estos enemigos de Indy han perecido por culpa de su codicia, de su ambición desmedida.

A continuación, se hace un breve repaso de los villanos más destacados de la cuatrilogía.



Dr. René Belloq/Paul Freeman

Película: En busca del arca perdida

El personaje: Belloq es un cazafortunas/arqueólogo francés egoísta y sin el más mínimo escrúpulo. Es el máximo rival de Indy y en más de una ocasión se han visto las caras en busca del mismo objeto.
Digamos que Belloq es la versión oscura y malvada de nuestro héroe. Mientras que uno desea que las reliquias permanezan a salvo en los museos, el otro en cambio se vende al mejor postor para encontrarlas (o dejar que las encuentren por él y luego robarlas) y sacar el máximo beneficio posible.

La última vez que ambos se enfrentarán será durante la búsqueda del Arca de la Alianza. Abrirla será el mayor error de Belloq cometa.

El actor: Con experiencia en teatro y televisión, Spielberg contrató a Freeman para que interpretara al villano de su primera película de Indiana Jones. La solvencia del actor por imitar el acento francés del personaje, le hicieron ganarse el papel en detrimento de actores como el francés Jacques Dutronc o el italiano Giancarlo Giannini.

Su interpretación en el film de Lucas y Spielberg le otorgó una popularidad que no dudó en aprovechar para seguir trabajando en cine y sobretodo televisión. De hecho, volvió a encontrarse con un Indy más joven en la serie de tv de dicho personaje, “Las aventuras del joven Indiana Jones”, además de aparecer en otras series como “Falcon Crest” o “Urgencias”.
Desgraciamente, nunca volvió a participar en una cinta tan destacada como “En busca del arca perdida”. Hoy en día sigue activo combinando actuaciones en el teatro y apariciones en series televisivas.


Mayor Arnold Toht/Ronald Lacey

Película: En busca del arca perdida

El personaje: El Mayor Arnold Toht es uno de los miembros del operativo militar nazi que Adolf Hitler envía para que localice el Arca de la Alianza, interesándose el Führer en un poder que según dice el mito posee el arca y que podría servirle para aniquilar y finalmente someter a sus enemigos.

De aspecto enigmático y singular, Toht finalmente sucumbirá al poder del arca al igual que el ambicioso Belloq.

El actor: Durante los 60 y 70 Lacey participó en numerosas producciones telvisivas y en varias películas hasta que Lucas y Spielberg le contrataron para el papel más importante de su carrera, aunque se llegó a barajar el nombre de Klaus Kinski. El personaje del Mayor Toht le servió para demostrar su valía como excepcional villano gracias, sobretodo, a su siniestra sonrisa.
A lo largo de la década de los ochenta siguió desempeñando roles de antagonista en películas como El Guerrero Rojo o Firefox, e incluso se permitió un cameo, de nuevo como nazi, en la tercera entrega de la saga de Indiana Jones.

Desgraciadamente, en 1991 Lacey falleció en su tierra natal, Londres, a consecuencia de un fallo hepático.


Mola Ram/Amrish Puri

Película: Indiana Jones y el templo maldito

El personaje: Mola Ram es el líder de los Thuggies, una saguinaria secta que rinde culto a la diosa Kali a base de sacrificios humanos.
Esclavizando a los niños de un pueblo cercano para que trabajen en las minas de debajo del palacio de Sankat, Ram pretende apoderarse de las cinco piedras de Sankara, unas rocas especiales que otorgan un gran poder a aquél que logre reunirlas.
El actor: Amrish Puri fue durante mucho tiempo uno de los villanos más famosos de Bollywood (el Hollywood indio). En 1970 consiguió su primer papel en una película y desde ese momento siguió trabajando sin parar, mayormente en el cine indio y ejerciendo de villano en numerosas películas a lo largo de los ochenta.

Su longeva carrera (se dice que llegó a participar en más de 200 películas; o más de 400, según la fuente que se consulte) terminó en el 2005 tras sufrir una hemorragia cerebral a la edad de 72 años.


Walter Donovan/Julian Glover

Película: Indiana Jones y la última cruzada

El personaje: Walter Donovan es un poderoso magnate obsesionado con el poder de la inmortalidad que se otorga a aquél que beba del caliz sagrado de Dios, es decir, el Santo Grial. Para apodrarse de tan valioso objeto, decide contratar los servicios del Dr. Henry Jones. Cuando éste descubre la vinculación de Donovan con los anzis, decide negarse a realizar la búsqueda, lo que acaba provocando su secuestro a manos del ejército del Fürher.
Donovan entonces, decide buscar una alternativa y por ello contrata los servicios del hijo de Jones, Indiana. En un principio éste se niega, pero al conocer la desaparición de su padre, decide emprender su búqueda para, de paso, encontrar a su progenitor.

El actor: Antes de encarnar a Walter Donovan en la última cruzada (aunque antes optaba para el papel de Marcus Brody) Glover había sido la mano derecha de Darth Vadder en El Imperio contraataca y también villano “El cuarto protocolo”.
Tras estos papeles siguió actuando y distanciándose del papel de villano, para no terminar encasillándose tal como le había sucedido a los anteriores enemigos de Indy.
Desde entonces ha seguido trabajando en el mundo del cine a lo largo de más de tres décadas y también se ha dejado ver numerosas veces en series de televisión.

Algunas de sus apariciones más recientes han sido en la superproducción “Troya”, interpretando el personaje de Triopas, y “Scoop” de Woody Allen.


Irina Spalko/Cate Blanchett

Película: Indiana Jones y el reino de calavera de cristal

El personaje: Irina Spalko es una temible agente soviética cuyo objetivo es poseer la preciada calavera de cristal, cuyos poderes pueden desequilibrar la balanza entre el poder de la URSS y el de EE.UU. (recordemos que estamos en plena Guerra Fría). Sin embargo, su maquiavélico plan se complicará cuando nuestro Indy entre en escena.

La actriz: Quizás sea Blanchett la única actriz que antes de aparecer en la saga ya tuviese -y siga teniendo- una sólida carrera en Hollywood. Su contratación para ser la villana de la cuarta entrega era, sin duda, un valor seguro; y en vista de su trabajo, así ha sido.
No es la única saga importante en la que ha participado Blanchett, ya que también interpretó a Galadriel en la trilogía de El señor de los anillos.
Curiosamente, es la segunda persona del elenco de Indiana Jones que ha aparecido en la saga de Peter Jackson. Tal como ya se comentó en el artículo anterior, John-Rhys Davies fue Gimli en las tres películas que componen la adaptación de la obra de Tolkien.

De todas formas, el personaje que mayor popularidad le otorgó a la actriz fue el de la Reina Isabel de Inglattera en la película “Elizabeth”, papel que repitió en la secuela de 2007 y que le reportó dos veces la nominación al Oscar en la categoría de Mejor Actriz. Ninguna de las dos veces consiguió la dorada estatuilla, pero sí se llevó un Globo de Oro por la primera película. El Oscar le llegó en el 2004 como Mejor Actriz de Reparto por la película “El Aviador”, encarnando a la mismísima Katharine Hepburn.

En los Globos de Oro de 2008 se ha llevado el galaradón a Mejor Actriz de Reparto por “I'm Not There”, película aún pendiente de estreno en España.

Hoy en día es, en opinión de un servidor, una de las mejores actrices de que hay en Hollywood, y a juzgar por su apretada agenda, también una de las más solicitadas.

martes, 27 de mayo de 2008

Los Aliados

Todos sabemos que Indy es mucho Indy, pero es no quiere decir que el solito pueda afrontar tales hazañas. Es por ello que la ayuda de unos estimables aliados resulta indispensable para salir airoso y victorioso de sus arriesgadas misiones.

En este artículo se hará un repaso de los principales aliados en las aventuras de Indiana Jones. Aviso que algunos detalles de los personajes que aquí se citan son ser relevantes y pueden ser considerados spoilers.


Sallah/John-Rhys Davies

Película: En busca del arca perdida, Indiana Jones y la última cruzada

El personaje: Sallah es uno de esos amigos dispuestos a echarte una mano cuando haga falta y en lo que haga falta. Por ello, Indy recurre a él a su llegada Tanis (Egipto) para que le ayude a encontrar el Arca de la Alianza. Éste le presta su ayuda y sus hombres de confianza sin importarle que los nazis estén al acecho.

Ya en otra aventura (tercera película de la saga) Indy confía en Sallah para que esconda y proteja a su amigo Marcus Brody, y para que mantenga el libro de su padre -Henry Jones- a salvo de los nazis, ya que en este residen las claves para superar las trampas ocultas en el templo donde se encuentra el Santo Grial.

El actor: John-Rhys Davies es un actor galés curtido en cine, tv y sobretodo teatro, dónde ha participado en numerosas obras de Shakespeare interpretando personajes como Otello o Falstaff.
En sus más de treinta años de carrera se ha dejado ver por algunas de las sagas más destacadas del cine, siendo el General Leonid Pushkin en “007: Alta Tensión”, Sallah en la primera y tercera parte de la saga de Indy, o el enano Gimli en la trilogía de “El señor de los anillos”.
Curiosamente también tuvo un papel en “Las minas del Rey Salomón”, casposa producción que seguía la estela dejada por Indy en cuanto a cine de aventuras se refiere.

Su partifipación en la miniserie “Shogun” le valió una nominación a los Grammy, aunque también se le pudo ver en series tan populares como “Los Intocables” o “Yo, Claudio”, además de como artista invitado en “Se ha escrito un crimen” o “Star Trek”, entre muchas otras.


Marcus Brody/Denholm Elliot

Película: En busca del arca perdida, Indiana Jones y la última cruzada

El personaje: Marcus es el director de la universidad Marshall College donde el Dr. Jones imparte clases de arqueología. Es un hombre inteligente aunque algo despistado. No es muy dado a la acción pero tampoco duda ni un segundo en prestale ayuda a su buen amigo Indy.
Su primera aparición en la saga es más bien anecdótica, con un breve papel en la primera película. Ya en la tercera se une a Indy en su trepidante aventura en busca del Santio Grial, lo que le llevará, entre otras cosas, a ser capturado por los malvados nazis.

El actor: Con 43 años de carrera profesional como actor, Denholm Elliot participó en más de un centenar de películas. Empezó en la década de los 50 en su tierra natal, Inglaterra, participando en diversos largometrajes e intentando evitar el encasillamiento con variados personajes.
Ya en USA, se le pudo ver en películas como “Entre pillos anda el juego”, comedia dirigida por el especialista John Landis.
Su consagración en el cine americano no llegaría hasta su personaje de Marcus Brody en la saga creada por George Lucas. Curiosamente, en la tercera entrega coincidaría con Sean Connery, actor con el que participó anteriormente en otras tres películas: Robin y Marian (Richar Lester, 1976), Un puente lejano (Richard Attenborough, 1978) y Cuba (Richard Lester, 1979).

Antes que el sida se lo llevará a la edad de 70 años, se le pudo ver en la comedia ¡Qué ruina de función! de Peter Bogdanovich, siendo éste su último trabajo en cine.

En la cuarta entrega del amigo Indy, Spielberg y Lucas le rinden un pequeño y emotivo homenaje.


Tapón/Ke Huy Quan

Película: Indiana Jones y el templo maldito

El personaje: Short Round, o tal como lo conocimos en España, Tapón, es un niño chino huérfano al que Indy acoge después que éste intentara robarle. Y es que nuestro héroe se apiada de él dado el malvivir que llevaba. En agradecimiento, Tapón se convierte en su fiel acompañante de aventuras, admirándolo y hasta imitando sus gestos.
Su relación de maestro y aprendiz está más cercana a una relación de padre e hijo, con sus riñas y sus momentos de afecto.

Su corta edad no se corresponde con su enorme valentía, ya que no duda ni un momento en poner su vida en peligro para ayudar a su amigo. Tampoco es un impedimento para conducir el coche con el que Indy escapa de la trifulca en el Obi Wan Club o para zurrar a alguno de los Thuggies a base de un poco de kung fu.

El actor: Ke Huy Quan o Jonathan Ke Quan debutó en el cine de la mano de Spielberg y Lucas con “Indiana Jones y el templo maldito” sin tener ningún tipo de experiencia pofesional. Durante el rodaje de la misma hice buenas migas con Harrison Ford, quien le enseño incluso a manejar el látigo.

Un año más tarde volvió a aparecer en una producción de Spielberg, “Los Goonies”, mítica cinta de aventuras juveniles dirigida por el artesano Richard Donner. Después de eso, Quan apartó su carrera cinematográfica para dedicarse a sus estudios, graduándose finalmente en la Universidad del sur de California de cine y televisión.

En los noventa fue uno de los alumnos de la serie “Los primeros de clase” y recientemente ha participado como asistente de escenas de acción -concretamente, coordinador de artes marciales- en películas como “X-Men” o “El Único”.


Dr. Henry Jones/Sean Connery

Película:
Indiana Jones y la última cruzada

El personaje: Profesor de literatura medieval y padre de Henry Jones Jr., Indiana para los amigos. De él, Indy ha heredado su pasión por la arquelogía y su capacidad de seducción para con las mujeres. Lo que les diferencia es precisamente su forma de rendir culto a su profesión. Mientras que Indy se ve inmerso una y otra vez en busca de viejas reliquias, su padre actua más como rata de biblioteca, recopilando datos y realizando importantes estudios. De hecho, una de sus principales obsesiones es el Santo Grial y es por él por lo que acaba en manos de los malvados nazis. Por supuesto, su hijo no dudará ni un momento en acudir en su rescate.

El actor: A estas alturas poco se puede decir de Sean Connery que no se haya dicho ya. Es el James Bond cinematográfico por excelencia, personaje que por suerte no le encasilló, ya que durante y después de participar en dicha saga siguió aceptando distintos papeles en todo tipo de películas (acción, drama, aventuras, ciencia-ficción...)
Es uno de los actores más respetados de Hollywood y también uno de los más apreciados por el público.

Poseedor de un Oscar y un Globo de Oro por “Los Intocables de Elliot Ness”, Connery se convirtió en 1989 en el padre ficticio de uno de los aventureros más emblemáticos del cine, Indiana Jones (aunque la diferencia de edad entre él y Ford es de 15 años).
Su paso por la saga dejó huella en el espectador, convirtiéndose en el mejor compañero que haya tenido Indy hasta la fecha. Sin embargo y debido a su retiro del mundo de la interpretación desde 2003, declinó aparecer en la cuarta entrega, algo que los fans aún hoy día lamentamos.


Mutt William/Shia LaBeouf

Película: Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal

Personaje: Mutt Williams es el hijo de Marion Ravenwood, que quedó embarazada de Indiana Jones sin que éste lo supiera.
La relación entre Indy y Marion no funcionó en su momento debido al arriesgado y movidito estilo de vida del primero. Es por ello que Williams creció creyendo que su padre era otro, un posterior novio que tuvo Marion, piloto de aviones que murió en la II G.M.
Posteriormente fue criado por el Profesor Oxley, amigo de su madre y también de Indy, al que siempre consideró como un padre para él. Al desaparecer éste sin dejar rastro, Mutt decide, por previa indicación de su madre, acudir a Indy para que lo ayude a encontrarle.
Pronto ambos se verán inmersos en una nueva y peligrosa misión: evitar que la misterioa calavera de cristal que buscaba Oxley caiga en manos soviéticas. Es así como ambos se conocerán mejor y se convertirán en compañeros de viaje, hasta que al fin Marion les revele su verdadero parentesco.

El actor: LaBeouf es, actualmente, una de las jóvenes promesas de Hollywood. Empezó primero en pequeños papeles para tv hasta por fin dar el gran salto a la gran pantalla.
A su temprana edad, ha intervenido como secundario en blockbusters como “Yo, Robot” o “Constantine” al lado de estrellas como Keanu Reeves y Will Smith. Estos pequeños papeles le permitieron darse a conocer al gran público. Desde entonces ha intervenido en dramas como “Juego de honor”, “Memorias de Queens” y “Bobby”; y el thriller “Disturbia”, con el que ya apuntaba maneras para soportar todo el peso de una película destinada a hacer taquilla.

Este último título, producido por la compañía de Spielberg, hizo que éste se fijará en el potencial del muchacho y le ofreciera la posibilidad no ya de ser el prota de todo un blockbuster como “Transformers”, sino también de encarnar al hijo de Indiana Jones en la cuarta entrega de la saga.

Actualmente ha terminado de rodar “Eagle Eye” a las órdenes de D.J. Caruso (quien ya le dirigió en la citada Disturbia) y se prepara para volver a ser Sam Witwicky en la secuela de Transformers prevista para el 2009. Y quién sabe si podría convertirse en el relevo de nuestro Indy en una nueva saga de aventuras...

domingo, 25 de mayo de 2008

Las Chicas

Son varias las partenaires que ha tenido Indiana Jones a lo largo de la saga, y cada una se ha caracterizado por tener una personalidad en particular, intentando así distanciarse la una de la otra.

En el siguiente artículo se hará un breve repaso a cada uno de las actrices que han acompañado a Harrison Ford en sus arriesgadas aventuras y se destacarán las principales características de sus personajes.


Marion Ravenwood/Karen Allen

Película: En busca del arca perdida; El reino de la calavera de cristal

El personaje: Marion es un antiguo amor de Indy, además de la hija de Abner Ravenwood, antaño profesor (y mentor) de nuestro aventurero.
Su aparición en escena será recordada sobretodo por ingerir -motivada por una sustanciosa apuesta- chupito tras chupito en una taverna del frío Nepal.

Pese a su aspecto angelical, Marion es una mujer de armas tomar, con la que es dificil discutir sin acabar perdiendo la paciencia. Una mujer valiente y obstinada a la que le cuesta admitir sus sentimientos hacia nuestro Indy.

Sin duda, es uno de los personajes femeninos más queridos de la saga y el que ha calado más hondo en el Dr. Jones. De ahí su reaparición en la cuarta entrega y el previsible (aunque demasiado conservador) desenlace entre ambos personajes.

En las dos películas que ha participado, la química entre ella y Ford es innegable.

La actriz: Su papel en la película de Spielberg y Lucas fue el que le dió mayor fama. Antes había participado en películas como “A la caza” junto a Al pacino o “The Wanderers”, dirigida por Phillip Kaufman, cocreador junto a George Lucas del personaje de Indiana Jones.
A lo largo de la década de los 80 coprotagonizó otras películas, destacando especialmente “Starman”, la película más -por no decir la única- romántica de John Carpenter y “Los fantasmas atacan al jefe”, junto al descacharrante Bill Murray; dos films de corte fantástico a día de hoy injustamente olvidados.

En los 90 Allen quedó relegada a papeles secundarios y producciones de serie b. Ya en el 2000, reapareció también como secundaria en “La tormenta perfecta”, pero su regreso por la puerta grande ha sido la vuelta a la saga de Indiana Jones este 2008, dónde hemos podido comprobar de nuevo la genial pareja que forma con Ford.


Wilhelmina 'Willie' Scott/Kate Capshaw

Película: Indiana Jones y el templo maldito
El personaje: Willie es una cantante de cabaret americana de un club de Shanghai llamado "Obi-Wan Club", propiedad del gángster Lao Che y lugar donde Indy y ella se conocen en circunstancias poco apropiadas.
La chica cumple a rajatabla el estereotipo de rubia guapa y boba, pasándose la mayor parte de la película en apuros, quejándose y asustándose tanto por culpa de los Thuggies como por los repugnantes bichejos que pueblan el palacio de Sankat.

Indy y Willie mantienen una relación de amor y odio. Se atraen mutuamente pero no pueden estar más de cinco minutos juntos sin discutir. El orgullo de sendos personajes les impide reconocer lo que verdad sienten el uno por el otro.
Más allá de eso, como acompañante se convertirá más bien en un incordio, aunque en algún que otro momento su ayuda sea también indispensable.

La actriz: Para el casting de Willie pasaron multitud de candidatas, entre ellas, Sharon Stone, que al no conseguir el papel tuvo que conformarse, al año siguiente, con ser la partenaire de Richard Chamberlain en la casposa “Las minas del Rey Salomón”.
Fue Capshaw quien se hizo con el papel tras cautivar con su belleza y naturalidad al bueno de Spielberg. A lo largo del rodaje, la relación entre la actriz y el director fue estrechándose más y más hasta terminar en boda en 1991 (tras poner fin cada uno a sus respectivos matrimonios). Con él sigue casada y ya han tenido tres hijos y dos más adoptados.

Su carrea profesional no despuntó ni tan siquiera tras su destacada aparición en el templo maldito. De hecho, su interpretación fue bastante criticada (sospecho que más por su personaje que por su -a mi juicio, eficiente- labor).
Ese mismo año (1984), participó en una comedia romántica con un Dudley Moore ya en horas bajas, y también una cinta fantástica titulada "Dreamscape" y protagonizada por un jovencito Dennis Quaid. El póster de esta última película recuerda a los de la saga de Indy, no en vano está dibujado por el propio Drew Struzan, aunque poco tiene que ver con la película y parece más bien una treta publicitaria.

El resto de su filmografía se compone básicamente de papeles secundarios (Black Rain, Causa Justa) y eventuales apariciones en series de tv. Desapareció de la escena cinematográfica a finales de los 90.


Dra. Elsa Schneider/Alison Doody

Película: Indiana Jones y la última cruzada

El personaje: La Dra. Scheneider, historiadora de arte, colabora a las órdenes del poderoso magnate Walter Donovan para recuperar el Santo Grial. Al recurrir a los servicios del Dr. Jones, ésta se convertirá en su ayudante y acompañante en lo profesional, y en amante en lo personal. Para desgracia de Indy, su affaire no durará demasiado, ya que su secreto mejor guardado es... ser una nazi! Por lo que seducir a Indy no era más que parte del plan de Donovan y de los nazis para apoderarse del Santo Grial y usarlo en su propio beneficio.

Pese a ser fiel a sus compatriotas, la bella e inteligente Schneider siente cierto arrepentimiento por su traición hacia a Indy. Sin embargo, su codicia finalmente será, al igual que para el resto de sus aliados, su perdición.

La actriz: A los 19 años ya empezó a ir a audiciones para pequeños papeles en películas o series de tv. A esa edad y gracias a su físico, fue elegida para ser “chica Bond” en “Panorama para matar”. Luego vinieron otras trabajos menores aunque más productivos.
Tras su paso por la última cruzada, su fama augmentó y acabó siendo imagen de l'Oreal durante bastante tiempo. Después de eso llegaron papeles más secundarios, escarceos por la serie b e incluso llegó a recibir una oferta para encarnar a Éowyn en “El señor de las anillos”, papel que finalmente declinó.
Desde entonces sus apariciones en el mundo del cine y la tv se han reducido bastante, siendo uno de sus últimos papeles como protagonista, una versión televisiva de “Las minas del Rey Salomón” (2004) junto a Patrick Swayze.


Tras echar un ojo a todas las “chicas Jones” que han pasado por la saga, os pregunto ¿cuál es vuestro personaje y/o actriz favorito/a?
Para que no se diga, empezaré eligiendo yo.

Como personaje me quedo con Marion, la más osada de todas y el verdadero amor de nuestro Indy. Su comicidad con Jones es inigualable. Ahora bien, físicamente siempre me ha gustado más Kate Capshaw :)
Hoy en día son Capshaw y Alison Doody las que han sufrido menos el paso del tiempo, siendo la segunda, a sus 41 años, la más atractiva de las tres.

Ahora es toca escojer a vosotros/as.

viernes, 23 de mayo de 2008

Resultados de la encuesta: ¿Cuál es tu preferida de la trilogía original de Indiana Jones?


Los lectores de "Amazing Movies" han hablado, o mejor dicho, votado.

Antes que nada quisiera agradeceros a todos vuestra participación en esta primera encuesta, y dada la buena acogida, no descarto realizar otras encuestas en futuras ocasiones.

Como bien reza el título del post y a raíz del estreno de la cuarta entrega del amigo Indy, os preguntaba cuál de las tres películas que conforman la trilogía original de Indiana Jones era vuestra favorita.

La verdad es que la votación ha estado muy reñida hasta el último momento, pero finalmente la vencedora ha sido "En busca del arca perdida". Primera vez que que nuestro aventurero vió la luz y película de aventuras de referencia obligada.

Esta primera entrega ha sido la más votada por vosotros con un 39 % de los votos, seguida muy de cerca por "Indiana Jones y la última cruzada" con un 35%. No cabe duda que a la hora de elegir una favorita, la mayoría del público se decanta o bien por la primera o bien por la tercera (las más redondas)

Un poco más lejos, pero tampoco demasiado, ha quedado "Indiana Jones y el templo maldito" con un 25 % de usuarios que la han escogido como la mejor de la tres.
Sin duda, es un film que ha ido ganando adeptos con el paso del tiempo, algo que estoy seguro sucederá con los detractores de la cuarta parte. Y es que al fin y al cabo, en una saga tan meticulasamente medida, cualquier cambio suele ser recibido con frialdad (o decepción) y tanto ésta como la cuarta aportan ciertas novedades que al principio pueden desentonar, pero que luego se aceptan como un cambio necesario (cada cuál por motivos propios)

A estas alturas, lo que no se puede negar es que todas y cada una de las películas que conforman la saga creada por Lucas y Spielberg son un excelente entretenimiento y una muestra fehaciente que con ganas e ilusión se pueden hacer films de aventuras que dejen huella en espectador.
Unas gustarán más que otras, pero todas son igual de disfrutables.

Por ello considero que es una saga de imprescindible visionado, más allá de los defectos que pueda tener (y los tiene)

De nuevo, os agradezco vuestra paticipación en la encuesta, tanto a los fieles lectores habituales como a los recién llegados. Os recuerdo además que el Especial: Indiana Jones sigue en curso y que aún guardo unos posts en la recámara. Así que hasta el último día, Mayo seguirá siendo el mes de Indy :)

Saludos

miércoles, 21 de mayo de 2008

"Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal" (2008) - Steven Spielberg

Son 27 los años que han trascurrido tras la primera aparición del aventurero Indiana Jones en nuestras pantallas de cine, y casi 20 desde que lo hizo por última vez con la tercera entrega de la saga. Parece que fue ayer cuando Indy se liaba a mamporros con unas nazis o una secta sangrienta, cuando saltaba sobre tanques y camiones en marcha o hacia volar aviones; o cuando derribaba puentes o era perseguido por una bola de piedra gigante.

Qué tiempos aquellos!! Y que grandes satisfacciones nos dieron esas fabulosas películas (y otras tantas de la década)
El trío Lucas, Spielberg y Ford nos convencía una y otra vez que ellos eran los reyes del cine de aventuras moderno y nadie se lo podía discutir. Una sabia mezcla de humor, acción y romanticismo nos ofrecía un entretenimiento 100% disfrutable.

Y cuando ya creíamos que la puesta de sol con la que se alejaban Indy y cía en la tercera entrega suponía el fin de un ciclo, ahora nos llega una cuarta parte que nos recuerda que al Dr. Jones aún le quedan unas cuantas aventuras que vivir.

Si esta “Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull” es innecesaria o no, poco importa ya, porque aquí está y somos muchos los que la hemos recibido con los brazos abiertos.
Puede que llegue con 10 de años de retraso o puede que nisiquiera la desearamos tanto como sus creadores la necesitan, pero lo que está claro es que ha sido concebida con todo el cariño del mundo hacia el personaje y sus incondicionales fans. Eso no quita que las nuevas generaciones puedan disfrutarla, pero es de calle que serán los primeros (incluyéndose un servidor entre ellos) quienes disfrutaran de cada guiño, de cada referencia a anteriores películas y viejos personajes. Y es que si hay algo que no puede evitar esta tercera secuela es derrochar nostalgia por los cuatro costados, y eso, sin quererlo, ya nos tiene ganados a (casi) todos.


Estamos en 1957, en plena Guerra Fría. Los tiempos han cambiado y las inquietudes y los miedos de la sociedad también. Ahora los jóvenes bailan rock and roll, visten chupas de cuero y desafian las leyes de la gravedad con sus tupés.
Las dos potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. y URSS, se espían mutuamente y desarrollan nuevos artefactos con los que protegerse el uno del otro (o mejor dicho, destruirse)
En esta época de cambios, el Dr. Henry Jones es un perro viejo con decenas de hazañas a sus espaldas y con amigos y seres queridos a los que ha dejado atrás o a los que el tiempo se ha llevado a un lugar, queremos creer, mejor.
Pero hay costumbres que no cambian nunca, y para nuestro Indy aún es temprano para colgar la fedora y guardar el látigo en el baúl de los recuerdos. Un nuevo reto le hará embarcarse en otra de esas arriesgadas y emocionantes misiones a través del mundo, descifrando enigmas y desenterrando antiguos tesoros.

El joven rebelde Mutt Williams (Shia LaBeouf) acude al Dr. Jones para que le ayude a encontrar al Profesor Oxley (John Hurt), un viejo amigo de éste y como un padre para el primero después de que el suyo muriera en la guerra. Sus únicas pistas son una carta del profesor dirigida a Indy (con clave secreta incluida) y una antigua leyenda acerca de la Calavera de Cristal de Akator, un objeto legendario tras el que iba Oxley.
Indy y Mutt se dirigirán a Perú en busca de la mítica ciudad de oro, lugar del que supuestamente procede la citada Calavera. Una vez allí descubrirán que no son los únicos que la buscan, ya que tras ella irá también una unidad militar soviética capitaneada por la fría y letal Irina Spalko (Cate Blanchett) con la que nuestro héroe ya había tenido un encuentro previo.

De nuevo, habrá que hacer frente a fantásticas leyendas y a temibles villanos para hacerse con la preciada reliquía. Demostrando, obstáculo tras obstáculo, que a nuestro Indiana Jones aún le quedan fuerzas y agallas para enfrentarse a todo lo que se le eche encima.


Admito cierto recelo antes de la proyección del film, pero cualquier duda que pudiera albergar ante este inusitado regreso ha quedado disipada tras las dos horas y diez minutos de diversión y espectáculo que he tenido el gustoso placer de contemplar.

Que nadie se lleve las manos a al cabeza porque este sigue siendo nuestro Indy de siempre. Más canoso y con más arrugas (y experiencia), pero con los mismos defectos y virtudes de las anteriores entregas. Ni su socarronería ni su intrepidez han decaído. Sigue blandiendo el látigo como nadie, aunque los cálculos no siempre sean exactos. Sigue asaltando tumbas, resolviendo acertijos y zurrando a los villanos de turno sin titubear, por mucha caña que le den.

Ni que decir que Harrison Ford vuelve a encarnar a nuestro aventurero como si no hubieran pasado los años y demostrando que él y nadie más puede ser Indy. Su carisma y presencia podrán ser imitados pero jamás ser competencia. Nadie puede hacerle sombra a todo un icono de la historia del cine ni al actor que le ha dado vida a lo largo de cuatro películas.

A esta nueva aventura se le unen nuevos compañeros de viaje. Uno de ellos es George “Mac” McHale (Ray Winstone), un viejo compatriota y amigo de Indy; y el otro es Mutt Williams, que representa la jovialidad, la impericia, el cambio o revolución...¿el relevo?

Shia/Mutt funciona como el perfecto contrapunto entre maestro y aprendiz. La experiencia de uno contrasta con el ímpetu del otro. Saben que se necesitan el uno al otro y aunque a priori parezcan dos personas muy distintas entre sí, pronto descubrirán que comparten el mismo espíritu de aventura esencial para hacer frente a los acontecimientos que se les presentan.

Además de los nuevas caras tenemos otra ya conocida, como la osada Marion Ravenwood (Karen Allen), un antiguo amor de nuestro héroe y la fémina que más hondo ha calado en él.
Su regreso es vital para la historia, por no decir que es el motivo principal de la razón de ser de esta secuela. Sin ella, esta sería una secuela más, y es por ello que su presencia significa un paso más allá en la vida de Indy.


En el contexto en el que se desarrolla todo era dificil imaginar un nuevo macguffin desencadenante de la historia que no fuera el tema de los extraterrestres, seres recurrentes y muy de moda en la década de los cinquenta, algo que quedó bien reflejado el cine de ciencia-ficción de aquellos años.
Es por ello que el argumento elegido, aunque al principio resulte un poco chocante con las temáticas de las anteriores entregas, supone un original y fresco aliciente para desarrollar nuevas peripecias a las que deba hacer frente Indy.
Puede que a algunos esta idea les siga descolocando, pero ya digo que no se convierte en ningún momento en un estorbo, dado que no es más que la enésima excusa para que el prota se calce otra vez la chaqueta, el sombrero y el látigo.

Y como no podía ser de otra manera, en esta ingenua década los villanos de turno son los soviéticos. Al frente, el personaje que encarna Cate Blanchett.
Irina Spalko no se detendrá ante nada para conseguir sus objetivos, y eso incluye el secuestro, el asesinato, la traición, las trampas, etc. Quizás lo único que se le puede objetar a este nuevo villano es el tono un tanto caricaturesco que tiene. No sabemos si intencionado o no. Aún así, dejará huella como antagonista.

Por lo demás, esta cuarta parte nos ofrece lo mismo que sus predecesoras, aunque más “a lo grande”. Y es que Spielberg y Lucas no han desaprovechado la oportunidad que les brindan las nuevas tecnologías de hacer algo más espectacular (e incluso aparatoso).
Si no fuera por ciertos momentos puntuales donde los efectos digitales son los reyes de la función, uno apenas encontraría diferencias entre una entrega y otra, salvo claro, la edad de Indy.
Quizás se han “flipado” un poco en algunas secuencias, pero eso ya es algo habitual en el cine de hoy en día. O lo tomas o lo dejas, y yo ya me he resignado (o acostumbrado, que suena mejor)

Así que alejad vuestros temores y suprimid vuestras dudas porque en “Indiana Jones y el reino de la calavera” no hay lugar para el aburrimiento. Es cine de evasión en estado puro. Los guiños os sacarán una sonrisa, os reireis con los diálogos entre los personajes, las trepidantes secuencias de acción os harán vibrar, los momentos nostálgicos os emocionarán, y Marion y Indy os volverán a robar el corazón. Ese corazón cinéfilo que late con más fuerza cuando gozamos de verdad en el cine.

Un bajón en la saga? Para nada. No es más que otra excelente película de aventuras. Otra más de nuestro aventurero/arqueólogo/profesor favorito: Indiana Jones. ¿Un desenlace un tanto conservador? ¿Demasiada pantalla verde? ¿Una trama estrambotica? ¿Quizás un tanto light en lo que a violencia se refiere? ¿Alguna que otra fantasmada? Sí a todas esas preguntas. Pero son minucias que no empañan este maravilloso espectáculo, entretenido de cabo a rabo y sumamente divertido.

Funciona como una más de la saga, pero si hay que comparar, para mí está en el podium de las mejores. Pero eso ya va a gustos, porque ni tan siquiera somos capaces de ponernos de acuerdo en cuál es nuestra favorita (la mía, la tercera)

Así que entrad en la sala, sentaros en una butaca y preparaos para retroceder en el tiempo y disfrutar como enanos, porque Indiana Jones ha vuelto!


Valoración personal:

"Indiana Jones y la última cruzada" (1989) - Steven Spielberg

No hay dos sin tres. O almenos eso pensaron los productores de la saga tras el éxito de “En busca del arca perdida”, ya que se aseguraron que el trío fantástico formado por Ford, Lucas y Spielberg firmara una contrato que les comprometiera a realizar dos películas más del aventurero Indiana Jones.

Y así fue como a lo largo de cinco años Lucas y Spielberg fueron barajando varias posibilidades que sirvieran como excusa para meter a Indy en una nueva aventura.
Descartaron acercarse a la mitología china y su leyenda del Rey Mono, y optaron por una idea que propuso Lucas con anterioridad y que Spielberg había rechazado por considerarla demasiado etérea: el Santo Grial.
La solución fue fácil. Tan sólo con atribuirle poderes mágicos a dicho objeto (en este caso, la inmortalidad) el inconveniente estaba resuelto.

Así pues, ambos se pusieron manos a la obra para llevar a cabo la tercera parte de la saga, de nuevo con Harrison Ford a bordo del proyecto y con alguna que otra novedad más que interesante.

Esta historia se situa en 1938, dos años después de hallar el Arca de la Alianza. El magnate Walter Donovan (Julian Glover) contacta con nuestro arquélogo para encomendarle la misión de encontrar el famoso Santo Grial, el cáliz usado por Jesús en la Última Cena y del cuál se dice que otorga el poder de la inmortalidad a aquél que beba de él.

En un principio, el Dr. Jones no está muy por la labor de aceptar el encargo, ya que no cree demasiado en fantasiosas leyendas. Sin embargo, cambia de opinión cuando Donovan le hace saber que su padre, también arquélogo y profesor, desapareció durante la investigación de la búsqueda del Grial tras ser contratado previamente por éste.
Por ello, Indy decide calzarse de nuevo su habitual vestimenta de campo para no sólo encontrar la dichosa y preciada reliquía, sino también para encontrar a su padre, con el que hace 20 años que no se habla por diferencias personales.
En esta nueva hazaña, Indy contará de nuevo con la ayuda de su fiel aliado Sallah (John Rhys-Davies), de su mejor amigo Marcus Brody (Denholm Elliott) -decano de la universidad en la que Jones imparte clases- y también se le ofrecerá la colaboración de Elsa Schneider (Alison Doody), mano derecha del magnate.

Indy volverá a descifrar claves secretas, a meterse en lugares de lo más reconditos e infestados de la más desagradable fauna, a enfrentarse con los nazis y a seducir a una bella dama. Todo ello sin despeinarse y con el buen humor de siempre.


El inicio de esta tercera entrega es uno de los más reveladores y emocionantes de toda la trilogía, mostrándonos a un joven Indy (el malogrado River Phoenix) metido a Boy Scout y viviendo su primera aventurilla para salvaguardar un reliquía que, según él, debe permanecer en un museo (ahí podemos comprobar las honestas convicicones que distingue a este hombre de otros “asaltatumbas”)

Perseguido por unos cazatesoros, el inexperto Indy se ve inmerso en una endiablada carrera en la que deberá sortear obstáculo tras obstáculo. Todo esto nos revelerá algunas de las claves que conforman la personalidad e indumentaria de nuestro héroe. Desde esa cicatriz en la barbilla, autolesión producida al manejar por primera vez un látigo -objeto imprescindible en sus posterioes misiones- hasta su pánico por las serpientes al caerse en un habitáculo infestado de estos escurridizos reptiles, pasando por cómo el sombrero se convierte en un complemento característico de su indumentaria.

Pero ésta no es la única forma en la que sabremos más de la vida de Indy, sino que la inclusión de la figura materna nos mostrará como es en lo familiar y que es lo que ha heredado de papaíto.
Ahí juega un papel vital el personaje que interpreta magníficamente Sean Connery.
La química entre los dos actores es palpable en cada fotograma en el que coinciden. La misma galantería, el mismo espíritu de aventura, la sinigual socarronería y el inquebrantable orgullo son rasgos comunes en padre e hijo. Si bien sus métodos son distintos y su forma de resolver las situaciones revela las diferencias entre una generación y otra, además de que Indy es un hombre de acción y Henry Jones es una rata de biblioteca.

Estas frescas aportaciones unidas a las constantes de sus predecesoras, es decir, acción, humor y fantasía, son la clave del éxito de esta tercera parte.

Indiana Jones vuelve a enfrentarse a un grupo de ambiciosos nazis que pretenden hacerse con el legendario poder del objeto a buscar, por lo que sortear peligros a bordo del más inusual transporte, bien sea un lancha o un tanque, será la tónica habitual de los peligros que deberá afrontar el prota.
La inestimable ayuda de sus compañeros de viaje será crucial para salvar el pellejo en más de una ocasión, y las traiciones de los supuestos aliados, pese a ser algo común en sus hazañas, seguirán siendo toda una sorpresa para el confiado héroe.


De nuevo, una película de Indy trae consigo dos horas de simple pero efectivo entretenimiento, cargado de humor, de escenas de acción trepidantes y de efectos especiales de alucine (aunque hoy en día hayan quedado anticuados)

Una fantástica aventura concluye con una bonita puesta de sol hacia la que se alejan nuestros protagonistas y en la que nuestro aventurero favorito se despedía para dejar su futuro en manos de nuestra ya nutrida imaginación.

Casi 30 millones de dólares en su primer fin de semana de recaudación son una muestra más que evidente de que el público jamás se ha cansado de ver a Indy en pantalla grande. Por ello, no es extraño que al día que escribo esto, esté al caer el estreno de “Indiana Jones y el reino de la calavera”, última y ¿definitiva? entrega de las peripecias de este particular profesor de historia.


Valoración personal:


domingo, 18 de mayo de 2008

Los Carteles - Drew Struzan

Si en el post dedicado a John Williams decía de éste que era “uno de los creadores de bandas sonoras de mi infancia”, algo similar puedo decir del gran Drew Struzan y sus carteles, puesto que él ha sido quien ha ilustrado las carátulas de muchas de mis películas preferidas de los 80 (y también 90), época en la que un servidor empezaba a iniciarse en esto del cine como temprano y devoto espectador/aficionado.

El cartel de un film era a menudo lo primero que a uno le entraba por los ojos y su función era atraer al espectador. Struzan se ha convertido con el paso del tiempo en su máximo exponente, pasando del anónimato a el mayor de los reconocimientos con exposiciones, libros de sus ilustraciones (en el 2004 Norma Editorial editó un libro recopilatorio que está entre mis posesiones cinéfilas más preciadas), merchandising, etc.

Empezó de forma muy humilde intentando ganarse la vida con su arte, algo que para él era más que un hobby o un mero trabajo de encargo. Era y es su gran pasión, su vida (un servidor también ilustra, así que entiendo perfectamente lo que se siente)

Primero empezó realizando portadas para discos de artistas como Alice Cooper, Black Sabbath o los Bee Gees, para después dar el gran salto al mundo del cine de la mano de George Lucas (quien no conoció al autor hasta un tiempo después) colaborando en un cartel junto a Charles White III para La Guerra de las Galaxias.

Por lo general, los ilustradores no podían firmar sus obras, ya que el reconocimiento podría ocasionar ciertas disputas entre las productoras por tal de hacerse con sus servicios. Es por ello que Struzan firmaba a menudo con un símbolo o marca distintiba. Esta “firma” identificativa era una “S” enmarcada dentro de un rectángulo que solía incluir de forma encubierta en sus dibujos.

Sus incios en la industria cinematografica se enmarcaban principalmente dentro de la serie B, donde aportaba su particular visión de los films con elaboradas composiciones cargadas de energía y realismo. Poco a poco, su nombre fue adquiriendo una más que merecida reputación, lo que le llevó a recibir encargos más importantes de las grandes majors.

Precisamente en ese sentido, el director Steven Spieberg contactó con el autor para que éste le mostrara sus trabajos y así conjuntamente tomaran la dirección adecuada para materializar, en forma de cartel, la esencia de su próximo proyecto, E.T. El Extraterrestre.
Tan contento quedó Spielberg del trabajo realizado por Struzan, que le autorizó como único artista con permiso para ilustrar al tierno extraterrestre.

Pronto llegarían más y más encargos, no solamente de carteles de películas, de los que realizó más de 150 y de todo tipo de géneros, sino también tapas de libros, coleccionables, etc.

Su estilo, tan impecable y evocador, donde los personajes miran directamente a los ojos del espectador, resulta inconfundible. Eso lo ha convertido a lo largo de tres décadas, en el ilustrador de pósters más reconocido y popular del séptimo arte. Y no es para menos, puesto que cada nueva creación es un deleite visual y una muestra fidedigna que en el arte cartelístico las técnicas tradicionales aún tiene cabida frente al fotomontaje, y no sólo eso, si no que aún son capaces de maravillarnos igual que como lo hacían 50 años atrás.

Como es lógico, y siguiendo la tradición, Struzan a concebido de nuevo los carteles promocionales de la última entrega de Indiana Jones, y es que en palabras del propio director: no puedo pensar en hacer “Indiana Jones” sin la música de John Williams, Michael Kahn como editor, ni Struzan creando los posters.
Durante un proceso que se ha prolongado a lo largo de siete meses, el autor ha dado de nuevo en el clavo con la imagen de las nuevas aventuras de nuestro arqueólogo predilecto. Y para muestra de ello, aquí os dejo una pequeña recopilación de su trabajo, desde la primera a la última entrega, pasando por los que son algunos de mis carteles favoritos.



jueves, 15 de mayo de 2008

"Indiana Jones y el templo maldito" (1984) - Steven Spielberg

Tras el enorme éxito de público y crítica que cosechó “En busca del arca perdida”, no es de extrañar que unos años más tarde surgiera su pertinente secuela. Para tales menesteres, Lucas y Spielberg volvieron a reunirse para trabajar en otra historia que llevara a nuestro simpático arqueólogo a asumir nuevos riesgos y vivir emocionantes aventuras en busca de otra preciada reliquia.
Por supuesto, Harrison Ford volvería a encarnar al Dr. Jones, aunque esta vez le secundarían en el viaje dos nuevos acompañantes.

Así, en 1984 se estrenaría la que sería la segunda parte de la saga y, a juicio de una inmensa mayoría (incluyendo a sus propios artífices), la más floja de todas las entregas, o dicho de otra manera, la menos buena. Claro que esto va a gustos y tengo constancia que para unos cuantos ésta es su preferida.
Lo que no se puede negar es que sí es la más oscura de todas, tanto por su temática como por su inusitado gore, más si la comparamos con la benevolencia de su predecesora, mucho más amable y familiar que ésta. Es más, tras esta película se creó la hoy habitual calificación PG-13 de la MPAA (no recomentada para menores de 13 años) para dar un mayor margen de edad entre los films para mayores de edad y para menores, dependiendo de su contenido violento y/o sexual.


Indiana Jones and the Temple of Doom” empieza en un local de Shangai llamado Obi Wan Club (una de las muchas referencias de Lucas hacia su saga galáctica), donde Indiana Jones se ve envuelto en una trifulca con unos clientes que no sólo no quieren pagarle sus servicios sino que además pretenden borrarlo del mapa.
Tras el inmenso alboroto montado, en el que los puñetazos se suceden uno tras otro y las balas sobrevuelan la cabeza de nuestro protagonista, Indy finalmente logra escapar con vida del lugar, arrastrando consigo a una hermosa cantante del local, Willie (Kate Capshaw), y dirigiéndose hacia el aeropuerto en un coche conducido por su pequeño amigo de 12 años, Tapón (Jonathan Ke Quan) -o Short Round en su versión original-.

Los tres emprenden su huída de Shangai con un avión del que acaban saltando al vacío debido a un “problema de pilotaje”, por así decirlo.
Con un bote salvavidas como improvisado paracaídas, los tres viajeros acaban en un pequeño poblado de la India donde son acogidos por los lugareños por un motivo en concreto. Dicho motivo es, como cabría esperar, recuperar una vieja reliquia. En este caso se trata de una piedra sagrada que protege a sus habitantes y que ha sido robada por una secta conocida como los Thuggies, los mismos que han raptado a todos los niños del poblado. Dos razones más que suficientes para que nuestro Indy se embarque en una nueva aventura.

Los Thuggies se ocultan tras las paredes del palacio de Sankat, lugar al que nuestros protagonistas se dirigirán en busca de la misteriora piedra y de los niños capturados. Allí deberán hacer frente a los numerosos peligros que les acarreará entrometerse en los asuntos de una secta un tanto particular.


Tal como he citado al inicio de la reseña, esta película es la más oscura de la trilogía original, lo cual no implica que esté exenta de humor, sino más bien todo lo contrario. Y es que para contrarestar es toque tenebroso que posee, se opta por explotar con -mayor o menor- acierto la vertiente cómica entre sus protagonistas.

Por un lado tenemos el personaje femenino de la historia, que ahora en vez de ser una mujer de armas tomar como lo fue Marion en la primera entrega, pasa a ser una ingenua y patosa estrella de la música que provocará más de un quebradero de cabeza a Indy. De esta forma, aprovechando sus meteduras de pata y sobretodo su más que evidente química con Indy, se resuelve la papeleta de otorgar al film un rol que funcione como contrapunto a la personalidad del héroe protagonista. Al fin y al cabo, la indefensa chica en apuros que de vez en cuando es de gran ayuda pero que en la mayoría de las ocasiones se convierte un estorbo, suele funcionar en toda película de aventuras que se precie. Si bien es preferible que no sea así siempre, ya que hay que reconocer que su personaje a veces puede resultar un poco irritante.

La otra vertiente cómica -sin contar la habitual desfachatez de Indy- la tenemos en Tapón, el joven compañero de aventuras que “adopta” Indy en esta entrega que, recordemos, acontece un año antes de lo sucedido en la primera, es decir, en 1935 (por aquello de no repetir con los nazis por villanos)
Aunque a menudo discutan (especialmente cuando juegan a cartas y los dos hacen trampas) este personaje se nos presenta como un fiel amigo de Indy, al que el joven tiene como un ejemplo a seguir. Son sus discusiones con el Dr. Jones -como así prefiere llamarlo él- y también sus momentos torpes donde radica la comicidad entre ambos y ese apreciable toque de humor que impregna toda la historia.

Estos dos personajes, que como ya digo, aportan la parte más humorísitca del film, pueden ser tanto un punto a favor como un punto en contra, todo dependiendo de cómo calen éstos en el espectador. En lo personal, Tapón siempre me resultó bastante cargante y lo ví más como un aspecto negativo dentro de la trama que no como algo positivo (elección innovadora pero quizás poco convincente, a mi gusto)

De todas formas, si hay algo de lo que peca esta nueva entrega es de su simpleza y vacuidad en lo referente al guión, considerándolo bastante menos trabajado que su precesora y sometido a los designios de un público deseoso de más acción y menos complejidad en la historia.
Tampoco es algo demasiado grave ya que al fin y al cabo, como película de aventuras, cumple a la perfección. De hecho, contiene una de las secuencias más trepidantes de toda la trilogía: la persecución en la mina a bordo de las carretillas. Espectacular, emocionante y memorable secuencia cuyo filmación se prolongó a lo largo de cuatro meses.

Destacar también la escena del puente, otra de las más destacables del film y de la saga. Es por ello que no se puede decir que ésta sea la menos disfrutable, sino más bien la menos redonda de las tres.

Aceptando su concepción como un punto de inflexión no ya del propio personaje sino de las carreras y vidas personales de ambos directores (Lucas afrontaba un divorcio y E.T. El Extraterrestre de Spielberg fue un tanto ninguneada en los Oscars), tenemos por delante un trepidante film de aventuras que acontece en un espacio reducido cargado de misticismo y tenebrosidad (para nada aspectos negativos), con unos malos muy malos y sanguinarios, con un Indy más socarrón que de costumbre y con unos acompañantes torpes y graciosos. Y no nos olvidemos tampoco de otros protagonistas de la cinta: los bichos, a cuál más repugnante y escurridizo.

Por tanto, pese a considerarla la más floja de las tres, el público siguió disfrutando con las aventuras y desventuras de Indiana Jones, y sus 23 millones de presupuesto se convirtieron en 180 millones de recaudación sólo en EE.UU., siendo el tercer film más taquillero de aquel 1984, por detrás de otros éxitos como Cazafantasmas y Superdetective en Hollywood.

Con semejantes resultados, ¿por qué no realizar un tercer capítulo?
Cinco años más tarde llegó la respuesta, volviendo el efectivo trío a deleitarnos con otra fantástica entrega titulada “Indiana Jones y la última cruzada” (con papá Jones incluido)


Valoración Personal:

lunes, 12 de mayo de 2008

La Música - John Williams

No cabe duda alguna que John Williams es una de los mejores compositores del cine moderno y que muchas de sus partituras permanecen imborrables en la memoria del espectador.
Creador de fantásticos temas que ensalzan las imágenes a las que acompaña, Williams era sin duda un gran baza para realizar la banda sonora de Indiana Jones y para hacer de ella algo memorable.

Tanto Steven Spielberg como George Lucas habían trabajado con él con anteriodad, con lo cual la elección del compositor para “En busca del Arca Perdida” (y posteriormente, para todas sus secuelas) estaba clarísima.

Williams llevaba ya más de una década vinculado a la industria del cine antes de colaborar con Spielberg por primera vez. Realizó scores para films de distinta índole, destancado por encima de todos la adaptación del musical de Broadway “El violinista en el tejado“, que le valió su primer Oscar a mejor banda sonora; y también los scores de dos populares películas catastrofistas -género muy de moda allá por los 70- como eran “La aventura del Poseidón” y “El Coloso en llamas”, que en el aquel caso le volvieron a valer una nominación de la academia (Irwin Allen, productor de los tres films citados, tuvo buen ojo con el compositor)

Su primer trabajo para Spieberg fue "Loca evasión", road-movie con Goldie Hawn como principal protagonista. Luego llegó la composición del score de “Tiburón”, con el que se llevó su segundo Oscar a Mejor Banda Sonora de aquel 1975. No es de extrañar pues, que el Rey Midas de Hollywood deseara seguir colaborando con él en sus próximos proyectos. Siendo así, las bso de “Encuentros en la tercera fase” y “1941” también corrieron a su cargo.

Su primer contacto con George Lucas fue para ni más ni menos que la banda sonora de “La Guerra de las Galaxias”, en la cual Williams dirigió la Orquestra Sinfónica de Londres y con la que se llevó también un Oscar (el tercero de su carrera). Pero no sólo eso, sino que el álbum de la misma tuvo una gran éxito entre el público, llegándose a vender más de 4 millones de copias.

Habiendo hecho tan buenas migas con ambos directores, su participación en la saga del famoso aventurero no fue ninguna sorpresa para nadie.
El tema principal, que se usa (o abusa, según sus detractores) a modo de leitmotiv a lo largo de las tres películas, es de los más reconocibles de la historia del cine y también de su autor. El resultado del mismo fue la fusión de dos breves composiciones que Williams le mostró a Spielberg y que éste, incapaz de decidirse por una de ellas, pidió unirlas.
El resto de la bso, con ese toque clásico tan particular de Williams y tan evocadora de la década de los 40 y 50 para la ocasión, otorgó intensidad y frescura a las películas de Indy.

Consiguió con temas suavemente líricos transmitir emoción y magia en los momentos más románticos, mientras que con las secuencias más espectaculares de la saga ofrecía partituras contundentes y épicas. Sin olvidar tampoco los instantes amenazadores y oscuros (cuando abren el arca en la primera película o gran parte de lo que acontece en el templo maldito), que con la música de Williams se tornan realmente inquitantes y misteriosos.

Pese a un más que notable trabajo, probablemente infravalorado frente a anteriores obras suyas, la banda sonora de “En busca del Arca perdida” no logró hacerse con la preciada estatuilla de aquel año, arrebátandosela finalmente Vangelis por “Carros de fuego” (aquí el álbum funciona como disco de estudio, no guardando una relación estricta con las piezas utilizadas para la película)

Después de eso, John Williams siguió colaborando en más de una decena de ocasiones con Spielberg, sin contar el resto de películas sobre Indy. Y con Lucas, permaneció al frente de toda su saga gálactica (los 3 últimos episodios incluídos)

Más allá de estos dos directores, Williams ha cosechado un gran éxito a lo largo de toda su carrera (dentro y fuera del cine), manteniéndose, a día de hoy, aún en activo (pese a anunciar su retirada a principios de los noventa) y acumulando innumerables premios; incluyendo 5 Oscars, 4 Globos de Oro y 20 Grammys (ahí es nada). Por no hablar de que ostenta precisamente el récord de ser la persona viva con más nominaciones a los premios Oscars (un total de 45).

Con más de 100 películas a las que ha puesto música y variando más bien poco su personal estilo (deudor de los grandes clásicos de antaño) John Williams es, en lo personal, uno de los creadores de bandas sonoras de mi infancia. Imposibles de olvidar son, además de las ya citadas en este artículo, las themes de Superman, E.T. El Extraterrestre o Jurassic Park. Inmortales todas ellas en mi memoria musical.

viernes, 9 de mayo de 2008

"Iron Man" (2008) - Jon Favreau

Con un breve currículum como director en el figuran películas familiares e infantiles (excepto su ópera prima titulada “Made”) Jon Favreau logró hacerse cargo de la dirección de Iron Man, película que adapta uno de los personajes más populares de la factoría Marvel.
Por lo general, tanto esta elección como la del actor protagonista (el estupendo Robert Downey Jr.) causaron bastante desagrado entre el colectivo fan. Pese a ello, ambos han demostrado ser los idóneos para sus respectivos roles a juzgar no sólo ya por la buena acogida del público sino también por las más que favorables opiniones de la crítica especializada.


La película se centra en la figura de Tony Stark, un multimillonario consejero delegado de Industrias Stark, compañía dedicada básicamente a la fabricación y distribución de armamento militar. Stark es un tipo despreocupado, vividor, fanfarrón y playboy. Sus objetivos principales son acumular dinero y ligoteos, demostrando ser bueno en ambos sentidos. Sin embargo, todo esto cambia cuando es capturado por un grupo de insurgentes afganos que le obligan a contruir para ellos uno de los potentes misiles que él mismo vende.

Preso y gravemente herido, Stark utiliza sus conocimientos armamentísticos para crear un dispositivo que le permita seguir vivo, y una resistente y poderosa armadura que le permita escapar de sus captores.
Una vez conseguidos estos dos propósitos, y a su regreso a EE.UU., Stark adopta una nueva aptitud frente a las armas, decidiendo terminar con la fabricación de éstas y dirigir su empresa hacia otros ideales más honrados. Esta decisión causará ciertos problemas a Stark y en el centro de todos ellos estará Obadiah Stane -ejecutivo de Industrias Stark-, antes su mano derecha y ahora su principal enemigo.

Stark se pondrá manos a la obra en la creación de una nueva y perfeccionada armadura. Más potente, ligera y resistente que la anterior y con la cual iniciará su personal cruzada contra los insurgentes y contra cualquier persona u organismo que suponga un peligro para la humanidad.
Nuestro engreído protagonista, reconvertido en casual y oportuno héroe (inter)nacional, contará con la ayuda de su secretaría Pepper Potts (nombre feo donde los haya) y de su mejor amigo, el militar James Rhodes.


La mayor baza del film, además de los ya imprescindibles efectos especiales en este tipo de producciones, es sin lugar a dudas Robert Downey Jr. encarnando al principal protagonista, Tony Stark. El papel le viene como anillo al dedo y Downey cumple de sobras.
Siempre ha sido un notable actor pero los altibajos en su carrera, propiciados por una vida personal cargada de excesos, han hecho ganarse la antipatía del público y el habitual desprecio de la crítica, que por lo general tienden a menospreciarlo.
Con esta película, y pese a tratarse simplemente de un producto comercial destinado a hacer taquilla, Downey ha conseguido callar unas cuantas bocas, rebosando carisma y saber estar. A mi juicio es, junto a Hugh Jackman y su Lobezno, una de los mejores encarnaciones de un personaje de cómic.


El humor es otro de los puntos fuertes del film, sacándole partido a la personalidad de Stark sin caer en ningún momento en la parodia o el rídiculo como sí han hecho otras adaptaciones (Spiderman o Los 4 Fantásticos), y provocando siempre una cómplice sonrisa al espectador.

La historia es bastante simple y similar a la de otros superhéroes. Sin embargo, Favreau utiliza esa simpleza para fabricar una película de sencilla estructura y con un ritmo exento de altibajos.
Nos presenta al personaje y los motivos que le hacen cambiar de actitud. Seguimos paso a paso el proceso de fabricación de la famosa armadura y como intenta adaptarse a ella, mientras que nos cuenta a pinceladas las relaciones que mantiene tanto con su secretaria como con su amigo Rhodes.

Estos factores hacen que la trama se desarrolle con rapidez, dando al público lo que espera de este tipo de películas: un buen entretenimiento. Y se puede afirmar con seguridad que lo consigue. Sus dos horas se pasan volando e incluso diría que se hacen cortas.

Favreau evita la tendencia de algunos films en profundizar en exceso en la psique del héroe, lo que quizás hubiese convertido su visionado en algo tedioso o simplemente aburrido (véase Hulk).
Sin abandonar esa posibilidad, se puede decir que la hace más ligera y la sabe combinar bien con las escenas de transición y de acción. Quizás el cambio de actitud de Stark se nos puede antojar precipitado o forzado, pero al fin y al cabo el director sabe que extenderse más en eso podría acabar siendo perjudicial para el ritmo de la película.

La historia contiene un poco de moralina pero sin caer en discursitos filosófico-éticos ni en los aires de grandeza de, por ejemplo, Batman Begins. De esta forma el lenguaje y el comportamiento del personaje se nos hacen más cercanos.

A todo ello ayuda también tener a un actor como Jeff Bridges encarnando al villano de turno, demostrando que se puede ser un buen villano sin caer en la sobreactuación ni el histrionismo.

Y por supuesto, los ya citados efectos especiales, que se convierten en el plato fuerte de Iron Man y sin los cuales hubiese sido muy dificil llevar a cabo dicha adaptación. Además del siempre impecable trabajo de Stan Winston en cuestiones de diseño y arte conceptual, siendo él el encargado de elaborar la fascinante armadura que luce Robert Downey Jr., y que está inspirada básicamente en los dibujos de Adi Granov.

Los puntos flojos del film vendrían a ser la poca relevancia que tiene en la historia el personaje de Terrence Howard, es decir, James Rhodes, el amiguete de Stark (seguramente se le está resevando para la secuela), y el quizás demasiado breve enfrentamiento final entre Stark y Obadiah, que a mí personalmente me sabió a poco (por no hablar de la poco creíble destreza con la Obadiah maneja su armadura sin antes haber practicado!)

Sobre Gwyneth Paltrow nada que objetar, ya que está correcta y menos sosa de lo habitual, lo cual ya es mucho.

Por lo demás, un más que decente entretenimiento que pone fin -de momento- a la mediocridad a la que nos estaban acostumbrando las producciones Marvel.
Divertida, con buenas y dosificadas escenas de acción, con un reparto solvente y unos excelentes efectos especiales.
Que más se le puede pedir? Quizás que no fuera tan simplona y profundizara, pero sin pasarse, en los personajes. Pero tampoco vamos a pedirle peras al olmo, ya que así deberían ser todas las películas de superhéroes: puro entretenimiento y dejarse de tonterías, que aquí lo que cuenta es que el público se divierta de lo lindo, indistintemente de que conozcan o no al personaje. Si bien otra virtud de Iron Man es que llega a todos los públicos y no sólo al fan, al que igualmente se le reserva algunos guiños.

Por cierto, si aún no habeis ido a verla, os sugiero que cuando lo hagais os quedeis hasta el final de los créditos, que hay escena de regalo.


Valoración personal: