martes, 12 de mayo de 2009

"Cromwell, el rey de los bárbaros" (1982) – Albert Pyun


También conocida como La espada poderosa, “Cromwell, el rey de los bárbaros”, cuyo título original –y con el que no tiene nada que ver su “traducción” española- era The Sword and the Sorcerer, fue una de tantas producciones, allá por los ochenta, que se apuntaron a la moda de explotar el género conocido comúnmente como “espada y brujería”. Y es que tras el éxito que supuso “Conan, el bárbaro” de John Millius, no fueron pocos los que apostaron por este tipo de películas, siempre con atléticos protagonistas como valerosos héroes y con alguna hermosa doncella a la que rescatar de las garras del pérfido villano, que solía ser un poderoso y malvado brujo o un rey déspota y cruel.

La popularidad de este género -o subgénero, si se prefiere- hizo que no sólo en EE.UU se realizaran producciones de este tipo (recordemos la simpática El señor de las bestias), sino también al otro lado del charco, y muy especialmente en Italia. Así es como surgieron Ator, el poderoso (Ator l'invincibile) o Gunan, el Guerrero (Gunan il guerriero), ambas películas también del año 82 y dirigidas por Joe D'Amato y Franco Prosperi, respectivamente; La espada salvaje de Krotar (Sangraal, la spada di fuoco) de Michele Massimo Tarantini o The Barbarians (1987) de Ruggero Deodato (la más delirante de todas, sin duda alguna). Incluso Lucio Fulci hizo lo propio con La Conquista de la Tierra Perdida (Conquest).
Obviamente, eran cintas de muy bajo presupuesto y de calidad ínfima, y solían llenar las estanterías de los videoclubs con sus impactantes caratulas (muchas veces, lo único elaborado y meritorio de estos subproductos) Aún así, algunas de ellas llegaron a tener secuelas, como es el caso de Ator (bárbaro bastante afeminado, por cierto), por lo que era evidente que había demanda del producto.

Coproduciendo con EE.UU, Argentina lanzó al mercado su propia saga heroica bajo el título de Deathstalker, a la que siguió Deathstalker II: Duel of the Titans. Luego hubo dos secuelas más, una co-producida entre EE.UU. y México, y la cuarta y última enteramente yanqui (escrita y dirigida por el guionista de la primera, dicho sea de paso)

Incluso España se apunto al carro y produjo, junto a los americanos, la película Hundra (1983), una suerte de Conan pero en versión femenina (guerrera amazona, of course), a la que dio vida Laurene Landon (¿por qué siempre eran rubias?). Aunque no fue la única fémina en busca de aventuras, pues otra co-producción estadounidense y argentina nos trajo La Reina de Barbaria (1985), dónde la protagonista iba acompañada por otras mujeres, todas muy ligeritas de ropa y con unos cuerpos que provocaban pensamientos impuros a más de uno (de hecho, el único aliciente de estos despropósitos era ver desfilar a estas exuberantes muchachas)

Ante el aluvión de italianadas y demás, los americanos contraatacaron primero con la secuela de Conan, Conan el destructor (entretenida pero muy inferior a su predecesora) y esa especie de “tercera parte no oficial” (perdieron los derechos del personaje) titulada El guerrero rojo (Red Sonja) y que Schwarzenegger tuvo que protagonizar por exigencias de contrato (firmó para tres películas del cimerio, o en su defecto, otra tercera de aventuras). En ella acompañó, bajo el nombre de Kalidor, a una teñida Briggite Nielsen como la Sonja del título original.
Ninguna repitió el éxito de la cinta de Milius, y poco a poco la “espada y brujería” fue perdiendo terreno frente a otras modas del momento (cintas de fantasía tipo Willow, serían otro cantar). Gor, en el 88, sería de las últimas en llamar la atención de los fanáticos del género. Si bien cabría destacar, dentro de esta misma etapa, otro maravilloso ejemplo de “espada y brujería”, pero esta vez dentro de la animación. Esa no es otra que Tygra, hielo y fuego (Fire and Ice - 1985), escrita y dirigida, como no podía ser de otra manera, por el genial Ralph Bakshi, quien años atrás ya se atrevió a adaptar “El señor de los anillos”. Pero para hablar de esta joyita y de Bakshi, ya tendremos tiempo más adelante.

De entre tanta copia barata, podríamos decir que “Cromwell, el rey de los bárbaros”, ópera prima del inefable Albert Pyun, fue la alumna aventajada, aunque eso no quiere decir que estemos ante una buena película, ni mucho menos. Su estreno en cines USA coincidió con el Conan de Millius, y aunque ambas hicieron una taquilla similar en su país natal, el cimerio terminó ensombreciendo al Cromwell de Pyun. Y no es para menos, pues la diferencia de calidad entre una y otra era abismal.


A Pyun la cinta le sirvió para atraer la atención de los directivos de la Cannon, Menahem Golan y Yoran Globus, pasando posteriormente a formar parte de su grupo de mercenarios. Así es como llegó a rodar una de sus títulos más conocidos, “Cyborg”, con la estrella de acción emergente Jean-Claude Van Damme. Aunque probablemente uno de sus “logros” más difíciles de olvidar sea la adaptación del “Capitán America” allá por el 90’.

La cinta que nos ocupa, parte de una historia bastante prometedora, aunque la inexperiencia –y torpeza- de un joven Pyun en la escritura y la dirección, impidieron que de aquí saliese una película digna de recordar.

El malvado Cromwell (Richard Lynch), con la ayuda de un demonio al que ha liberado de su sueño eterno, consigue apoderarse de todo un reino, venciendo a su ejército y asesinando a toda la familia real, excepto al Príncipe Talon, que logra escapar del asedio. Años más tarde, Talon (Lee Horsley), convertido mercenario, es reclutado para ayudar a una princesa a derrotar a Cromwell y terminar así con su reinado de terror.

Ésta sería, de forma muy resumida, la sinopsis de la historia, que para qué negarlo, es bastante atractiva, si tenemos en cuenta todos sus componentes (príncipe heredero reconvertido en mercenario, rey tirano, demonio poderoso, bella princesa en peligro…)

La ambientación está más o menos conseguida, teniendo en cuenta el escaso presupuesto con el que se contaba, aunque lo que hace daño a la vista son esos pelucones que algunos actores llevan sobre sus cabezas (no podían ser más ridículos, la verdad). Obviamente, los efectos especiales no son gran cosa, pero en lo artesanal, cabría destacar tanto la tumba del demonio Xusia -menudo nombrecito para un demonio- como su sorprendente aparición final.

Desgraciadamente, algunos de los mayores alicientes de este tipo de cintas se ven aquí lastrados por una pecaminosa dirección de Pyun. Por ejemplo, las peleas cuerpo a cuerpo son insípidas y en su mayoría, mal coreografiadas (o mejor dicho, parece que las hicieron sin coreografía alguna), y hay secuencias que rayan lo esperpéntico (cuando Talon se descuelga de un balcón con la princesa, sin venir muy a cuento; o cuando éste libera a unos campesinos del asedio del ejército de Cromwell)

Los recursos narrativos, como pudiera ser una elipsis, tampoco están bien empleados (en un momento de la película, los amigos de Talon deciden emprender una misión de rescate; acto seguido, aparecen todos encarcelados en las mazmorras de Cromwell, dejando así un salto en el tiempo bastante confuso y desafortunado).

Pero para más inri, resulta incomprensible como Talon, siendo el heredero legítimo del trono que Cromwell poseyó por la fuerza, decide proseguir con su vida de mercenario en vez de convertirse en Rey. Y no es que a uno la decisión tomada la desagrade, sino la falta de explicación alguna por la que el protagonista proceda de dicha forma.

Otro de sus “defectos de fábrica” es el reparto. Las interpretaciones son, en su mayoría, bastante pobres, salvándose de la quema Richard Lynch como Cromwell, demostrando aquí que los papeles de villano le venían como anillo al dedo.



En la parte buena de la balanza, destacaría la banda sonora, de corte clásico, de David Whitaker, que no está nada mal, aunque quizás abuse en exceso del tema principal. Y por supuesto, el póster (el que acompaña esta crítica), obra del ilustrador Peter Andrew Jones (especialista en portadas de discos y libros de fantasía y ci-fi), que es, de lejos, lo mejor de la película.


Pese a sus muchos errores, “Cromwell, el rey de los bárbaros”, pasó a engrosar esa larga lista de “películas de culto” de los 80, si bien aquí los méritos para tal distintivo son más bien escasos. Puede que su poca repercusión en nuestro país y el hecho de que pese casposidad, se hiciese entretenida y fuese mejor que otras copias baratas de Conan, la convirtieran en una cinta mucho más apreciable de lo que realmente es (y esa espada de tres filos, de seguro, debió fascinar a más de uno). Y claro está, podría considerarse el mejor trabajo de Albert Pyun hasta la fecha, lo cual viendo algunos de sus películas posteriores tampoco sea decir mucho.

Por último, cabría señalar que en los créditos finales se anunciaba una segunda entrega de las aventuras de Talon, bajo el título de "Tales of an Ancient Empire”, pero que nunca llegó a ver la luz. Pero lo más curioso de todo, es que ahora, 26 años después de aquella, Pyun se encuentra en pleno rodaje de dicha secuela, apareciendo de nuevo Lee Horsley, y acompañado de nombres tan “ilustres” como Christopher Lambert o Kevin Sorbo (posiblemente tomando el relevo de Horsley en el rol protagonista, pero al parecer, ¡sin llamarse Talon!). Incluso tiene una escueta página web (www.talesofanancientempire.com), en la que encontrareis un teaser póster de la susodicha (y que no puede ser más desalentador, pese a la bonita tipografía)

Sea como fuere, “Cromwell, el rey de los bárbaros” es un clásico de la “espada y brujería”. Eso sí, de la vertiente más cutre y calamitosa. Y es que por aquella época, uno se lo pasaba pipa con esos subproductos de videoclub (y que es mejor no volver a revisionar, por el riesgo que se corre a echar por tierra más de un mito de vuestra/nuestra infancia)



Valoración personal:

11 comentarios:

Darkerr dijo...

Esta la tengo pendiente. Le di un simple vistazo y parecía al menos entretenida, es que como dices Richard Lynch de maloso es clásico de estos años. De todos modos la veo uno de estos dias. Buena información sobre este género del cual ya poco se aprecia. Saludos.

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Hombre, entretiene, pero siempre sabiendo a lo que te enfrentas, es decir, a un subproducto de espada y brujería digno de videoclub.

Hoy en día este género está de capa caída. A ver si se reanima con las próximas de Conan y Red Sonja,porque se echan de menos.

Saludos ;)

Machete dijo...

No la he visto pero ¿por que siempre mataban a la familia cuando el protagonista era pequeño?...XD

Respecto a la secuela ¡Ole, ole y ole viva el derroche de imaginación!...secuelas y remakes por un tubo, adonde iremos a parar ¿?.

Pliskeen (David Ribet) dijo...

La venganza siempre es la motivación del héroe de estas películas. Por lo general, suelen atacar el poblado o el reino del niño en cuestión, y años más tarde, este va a por el asesino de sus padres. Es típico tópico xD (Cona, Pathfinder, 10.000...)

Y tranquilo ,que esta secuela no pasa del videoclub.

Saludos ;)

Machete dijo...

Ya por eso lo decía, casi se podría decir vista una vistas todas...XD.

Ya pero era necesario hacer una secuela ¿?... X(

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Ya que la anunciaron hace 26 años... que menos que hacerla xD

Machete dijo...

jajajja...mas vale tarde que nunca, pero que falta de imaginación hay actualmente en la industria para llegar a esto....

Jorge - cinenovedades dijo...

No la he visto, pero de por si que Albert Pyun ha tenido una filmografía bastante rara si las hay, inclusive dirigiendo una cinta de Steven Seagal llamada "Ticker" del 2001, donde compartían elenco Tom Sizemore y Dennis Hopper, bastante floja por cierto. También recuerdo un par de cintas de "Kickboxer" que filmó.
Excelente toda la reseña!
Saludos!

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Albert Pyun es un director terrible, para qué engañarnos (el Uwel Boll de los 80-90). Ésta probablemente sea su mejor película, lo cuál tampoco es decir mucho.

La cinta que citas no me suena, pero es que de Steven Seagal huyo como de la peste xD

De Kickboxer hubo varias secuelas y creo que Pyun dirigió una o dos, con un chaval jovenzuelo que se suponía que era el primo del prota (Van Damme) de la original.

Saludos ;)

Isidro dijo...

Hola, David. Por raro que te suene, no salen los jpg's =( Estoy usando la última versión de Firefox. Muy cool tu blog por cierto, nada de blockbusters, sino sino interesante. Cinéfilo 100%. Felicitaciones!

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Muchas gracias Isidro. Me alegro que te guste el blog.

Por mi parte, intento dar cabida a todo tipo de películas, siempre que se ciñan a los géneros que trato ene blog (ci-fi, fantasía, aventuras...)

Lo de los jp's escapa a mi razón. He probado desd evariso ordenadores, y puedo ver las imágnees sin problemas. Puede que sí sea cosa del navegador que utilices.

Saludos ;)