lunes, 22 de marzo de 2010

“El libro de Eli” (2010) - Albert Hughes & Allen Hughes

crítica El libro de Eli 2010 Albert Hughes & Allen Hughes
Ocho años han tardado los hermanos Hugues en volver a ponerse tras las cámaras –el rodaje empezó en enero de 2009- después de “Desde el infierno”, la fallida adaptación del cómic de Alan Moore. Los directores salieron tan escaldados tras las demoledoras críticas (especialmente de los fans de Moore), que quizás por eso han permanecido tanto tiempo alejados del circuito.

Supongo que a los que nunca leímos dicho cómic, la película no nos pareció tan nefasta, aunque a excepción de la magnífica ambientación, el resto resultaba bastante olvidable.

Mientras esperamos su remake/adaptación en acción real de “Akira”, el manga de Katsuhiro Otomo, y cruzamos los dedos para que el resultado no desemboque en un esperpento tipo “Dragonball Evolution”, tenemos ya en nuestras carteleras la post-apocalíptica “The Book of Eli”, una película que a nivel visual puede ser un buen aperitivo para saber lo que nos depara dicha adaptación.

Han pasado 30 años después de la guerra final (la III Guerra Mundial, se entiende), y Eli, un hombre solitario, camina sobre la desolada tierra que una vez fue los Estados Unidos. A su alrededor no hay más que ciudades vacías, autovías destrozadas, y una tierra yerma producto de la catástrofe de la destrucción total. Ya no existe la civilización ni hay leyes a las que someterse, y las carreteras se inundan de pandilleros dispuestos a matar por un poco de agua o algo que les sea de utilidad para sobrevivir.

Eli se dirige al oeste en busca la paz, y no se detendrá ante nada ni nadie para defender lo que lleva consigo: un libro. Pero no cualquier libro, sino uno que supone la esperanza y la salvación para la humanidad.

Llevado por su compromiso y guiado por la fe en algo superior a sí mismo, Eli hará todo lo que sea por sobrevivir y cumplir la misión que le ha sido encomendada. Pero otro hombre, Carnegie, un déspota que se ha autoerigido jefe de un improvisado pueblo de ladrones y pistoleros, está dispuesto a hacerle el camino algo más difícil.



No hay ninguna duda de que Mad Max, la saga de George Miller, ha sentado cátedra en el subgénero post-apocalíptico. Sin contar todas las pseudo-copias que han surgido tras el éxito de aquellas películas, la inmensa mayoría de producciones de este tipo han tenido como referencia directa la obra de Miller. Por tanto, cada vez que una cinta post-apocalíptica llega a nuestras pantallas, es imposible no acordarse de éstas, más cuando tienen por protagonista a un héroe solitario al estilo del que interpretó Mel Gibson.

En ese sentido, tenemos un poco lo de siempre. Ciudades destruidas, escasez de alimentos y otros bienes de primera necesidad como el agua, pandilleros y macarras de todo tipo, etc.

Cabe resaltar que este aspecto de la película está bastante cuidado, tanto por la ambientación en sí misma (adecuadas localizaciones y caracterizaciones) como por un acertadísimo trabajo de fotografía que juega muchas veces con diferentes tonalidades de color para transmitir distintas sensaciones en el espectador. Si bien cabría resaltar de este último, esa sensación seca y árida que en todo momento transmite el entorno en el que se desarrolla el film (una tierra quemada por los rayos del sol)


El personaje de Eli es un badass en toda regla. Un héroe solitario que no pestañea ante ningún asaltante, por bien armado o acompañado que éste vaya. Su misión es proteger un misterioso libro, y en afán de cumplir con su deber, no duda en cepillarse a todo el que le impida el paso (el fin justifica los medios… extraño mensaje para esta película, y luego veremos por qué)

Esta chulería nos regala unas cuantas escenas de acción tan bien resueltas como fantasmonas. Y es que si las hubiera protagonizado Will Smith aún me las hubiera creído un poco, pero con Washington, que ya tiene 55 añitos a sus espaldas, pues como que no. De todas formas, tampoco es algo que me haya molestado en exceso, y como ya digo, los hermanos Hugues saben rodar esas escenas con bastante elegancia (a destacar la primera pelea bajo el puente). Tampoco se cortan un pelo en mostrarnos al protagonista cercenando manos y piernas, y de ahí que la MPAA le haya cascado una R.

El desarrollo del film, sus escenarios y sus personajes son más cercanos al cine del viejo oeste que a otro género. Es por ello que podríamos clasificar esta película como un western post-apocalíptico, con Washington como el pistolero bueno y Oldman como el déspota dueño del salón acompañado de su grupo de forajidos. Y es que la llegada de Eli al pueblo de Carnegie es todo un clásico de este tipo de películas. Y si a eso le añadimos una/s damisela/s en apuros, llenamos ya el cupo de tópicos.

Hasta ese punto, la película, aún sin entusiasmar demasiado, se hace bastante digerible, sobre todo por el buen hacer de Washington y Oldman, dos buenos actores que saben sacarle partido incluso a unos personajes tan trillados como los que aquí tenemos. No en vano, ambos se han especializado en este tipo de roles a lo largo de toda su carrera; uno como el héroe chulopiscinas y el otro como el retorcido villano de turno. Sin embargo, una vez se descubre cuál es el misterioso libro que Eli protege con mano dura (tampoco era muy difícil imaginárselo…), la película empieza a decaer de forma alarmante, cayendo continuamente en situaciones ridículas. Por no hablar de un desenlace con giro final mediante, que no se lo cree ni el debutante guionista.

Tanto Eli como Carnegie quieren tener el libro en su poder, pero cada uno por motivos bien distintos. Lo malo es que la justificación de ambos es un poco endeble. Mientras que el primero cree que el libro es imprescindible para salvar a la humanidad (¿en serio?), el otro lo necesita para hacerse más fuerte y autoritario ("No es un puto libro; es un arma! Un arma que apunta a al corazón y la mente de los débiles y los desesperados. Con ella podremos controlarlos" las palabras más ciertas que se pueden oír en 118 minutos de pura pedantería)


Cuando Eli pasa de ser un tipo duro a ser un superhéroe con superpoderes, (o un profeta, que viene a ser lo mismo) la película empieza a rozar el ridículo con fervor. Y teniendo en cuenta que el inverosímil giro final deja en evidencia algunas de las secuencias anteriores, no podemos sino pensar que estamos ante un despropósito de proporciones bíblicas (y nunca mejor dicho)

SPOILER Al final se descubre que Eli es ciego, mostrándonoslo con la mirada perdida. Una mirada que en ningún momento observamos en el transcurso de la película (¿acaso estaría disimulando?) y menos cuando a los 10-12 minutos de metraje éste se asoma a una ventana con una mirada y unos gestos propios de alguien que observa el amanecer con toda tranquilidad. En fin…

Obviamente, las personas ciegas desarrollan mejor otros sentidos como el olfato y el oído, algo que aquí observamos en el personaje de Washington. Pero de ahí a que éste, durante el tiroteo, tenga una puntería infalible sin ver absolutamente nada y sin importar cuán lejos o bien escondidos estén los malos, va un trecho. Tampoco es muy creíble que mientras sus enemigos mueren al instante al primer tiro, él, con un balazo en el estómago, tenga tiempo de recitar en verso toda la biblia antes del último aliento. Y eso cuando aciertan el tiro, porque el personaje de Ray Stevenson lo intenta dos veces, y las dos falla (sic) FIN SPOILER

Por otro lado, tenemos a una Mila Kunis que, junto a su madre, lucen muy monas pese a que en este mundo postapocalítpico todos parecen unos pordioseros. Caracterización aparte, lo cierto es que su personaje no sólo no aporta nada sino que además resulta molesto. Y que al final intenten colarnos a la canija de Kunis como una mujer de armas tomar, ya es un poco surrealista (si no me la creí en Max Payne, aquí menos)

Luego se intenta, en vano, dar algo de personalidad a personajes secundarios como el de Ray Stevenson, que parece que vaya a ser significativo en algún momento de la película, pero luego se queda en nada. Es más, hasta se le da un final de lo más patético (¿arrodillado en el suelo? ¿Pidiendo, acaso, perdón por sus pecados?)

Por ahí también andan unos desaprovechados Tom Waits y Malcolm McDowell, que desde luego no serán recordados por esta película.

Aunque uno le quite todo es tufillo religioso que con tanto orgullo ostenta (y que se intenta encubrir un poco con el personaje de Carnegie y alguna revelación de Eli), no queda sino una patochada intragable por la que no merece la pena pagar el elevado precio que cuesta la entrada del cine. Pese a todo, no aburre, así que si alguien puede soportar todas las fantasmadas e incongruencias de las que hace gala esta nueva producción hollywoodiense, puede esperar tranquilamente su salida en DVD.

Si queréis ver una película postapocalíptica en condiciones, prefiero recomendaros “La Carretera”, que aunque a mi gusto la estén sobrevalorando en exceso (y para algunos peque de aburrida), por lo menos resulta mucho más creíble y honesta que este panfleto religioso que deviene en una tomadura de pelo como película de acción.

Como reza el dicho “un hombre sin religión es como un pez sin bicicleta




Valoración personal:

5 comentarios:

Ramón dijo...

Pues me apetecía verla pero las opiniones tan incendiarias que he leído me han echado para atrás, asi que nada, la veré en casita.

Saludos !!

Pliskeen (David Ribet) dijo...

En el mejor de los casos, considero que es una película para ver en casa.
No creo que tenga suficientes virtudes ocmo para ir a verla al cine.

A mi no me ha gustado nada. Las opiniones que he leído no son muy buenas tampoco, aunque algunas la dejan en una película entretenida, y eso puede ser suficientes para algunos.

Saludos ;)

Fantomas dijo...

Tan buena pinta que tenía esta película. Parece que es mejor esperar a que salga en Dvd.

Saludos;)

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Aunque no sé si te aprecerá tan mala como a mi, lo que si tengo claro es que no merece la pena ir al cine a verla. Es mejor guardarse el dinero para estrenos más interesantes, pienso yo.

Saludos ;)

Anónimo dijo...

La carretera es la peli mas mala que e visto en estos ultimos tiempos, la pongo justo al lado de infectados(carriers), El libro de Eli es mucho mas que la carretera no hay conparación, pero en realidad en una cosa estoy de acuerdo no es una gran pelicula pero entretiene con las muchas incongruencias = se hace un rato agradable.