jueves, 20 de mayo de 2010

“Prince of Persia: Las arenas del tiempo” (2010) - Mike Newell

crítica Prince of Persia Las arenas del tiempo 2010 Mike Newell
De entre toda la materia prima que Hollywood utiliza para hacer películas de entretenimiento, los videojuegos son, sin lugar a dudas, los que han salido peor parados.

La tendencia de adaptar juegos de consola a la gran pantalla empezó con Super Mario Bros. (1993), uno de los mayores esperpentos de los 90. Un buen apartado técnico y un reparto prometedor no fueron suficientes para hacer digerible una película que, ya por sí, se parecía poco al videojuego que pretendía adaptar. Aunque admitámoslo: el argumento del juego tampoco se prestaba a una traslación literal en carne y hueso, y de hacerlo, probablemente el resultado hubiera sido aún más delirante de lo que ya fue.

Pese a las terribles críticas, el empeño por seguir llevando videojuegos a la gran pantalla no cesó, y se pensó que quizás los juegos de lucha, necesitados de menos guión, serían producciones más factibles. Craso error.

A mediados de la década, y con poco margen de tiempo de diferencia entre sí, se estrenaron Doble Dragon, Street Fighter: La película y Mortal Kombat. La primera fue un estrepitoso fracaso, y aunque las otras dos no merecían correr mejor suerte, lo cierto es que sí tuvieron mejor acogida; especialmente la última, que fue todo un éxito gracias, sobre todo, a su mayor fidelidad para con el juego. Eso permitió, además, rodar una secuela dos años más tarde y hasta una serie de televisión.

En 1999 llegó Wing Commander, dirigida por el propio creador y director de los juegos, lo cual, en un principio, garantizaba al menos fidelidad con los mismos. Desgraciadamente, y pese a contar con un reparto formado por rostros veteranos (John Rhys-Davies, Malcom McDowell) y jóvenes en proyección (Freddy Prince Jr. y Matthew Lillard, procedentes de dos sagas de terror juvenil con bastante tirón por aquella época), la película no pudo rivalizar con el Episodio 1 de George Lucas, que se estrenó por esas mismas fechas. La película, aunque medianamente entretenida, pasó completamente desapercibida y hoy día son pocos los que se acuerdan de ella.

Otro fallido intento en el campo de la ci-fi fue Final Fantasy, que optó con una, por aquél entonces, revolucionaria técnica de animación para atraer al público. El resultado: 137 millones de presupuesto y tan sólo 85 de recaudación.

La muerte de los videojuegos en el cine parecía estar cerca, pero entonces llegó Lara Croft, la heroína más sexy de las consolas, y lo cambió todo. Dos películas de Tomb Raider, a cuál peor, y dos éxitos taquilleros, beneficiados sobremanera por la presencia de Angelina Jolie.

Paul W.S. Anderson lo intentó de nuevo con Resident Evil (2002), película por lo menos entretenida y a la que le siguieron dos nefastas secuelas estrenadas en cine, otra de animación CGI directa DVD (y algo más decente que sus dos predecesoras) y una última action live pendiente de estreno con Anderson de nuevo a los mandos.

Luego llegaron Doom (otro fracaso) y Uwe Boll, uno de los mayores enemigos de las adaptaciones de videojuego. Si ya de por sí el nivel de éstas era bajo, el alemán aún lo hundió más en la miseria rodando despropósito tras despropósito.

Con Silent Hill (2006) la cosa parecía que iba por buen camino, y aunque la película no terminó de convencerme, sí gustó y mucho a gran parte de los fans del videojuego, e incluso la crítica especializada tuvo elogios para ella. Lo mejor: una tétrica atmósfera, algún que otro momento de lograda tensión y un fantástico diseño de producción (lástima que el resto, a mi gusto, no acompañara)

Pero recientemente se han estrenado Max Payne, Hitman, D.O.A. y Street Fighter: La leyenda, y hemos vuelto a lo de siempre: películas de entretenimiento infumables o, en el mejor de los casos, totalmente olvidables.

Ahora le toca el turno a “Prince of Persia: Las arenas del tiempo”, película que tendrá que demostrarle al público si aún es posible rodar algo bueno –o decente- basado en un videojuego, o si por el contrario, sigue siendo un imposible.

Ambientada en la Persia medieval, la película nos narra la historia de Dastan, un joven príncipe que unirá sus fuerzas con Tamina, una princesa rival, para detener a Nizam, un traidor del reino de Persia cuyo propósito es ocupar a toda costa el trono del rey Sharaman.

Dastan fue adoptado por el rey cuando éste era pequeño, y desde entonces ha sido criado como si fuera un príncipe legítimo. Pero el destino está empeñado en jugarle un mala pasada.


La traición de un miembro de la familia real obligará a Dastan a enfrentarse a sus seres queridos y a vivir un sinfín de aventuras con tal de demostrar su lealtad al rey y a sus hermanos. En este peligroso viaje lleno de obstáculos le acompañará, a regañadientes, la hermosa princesa Tamina, que huyendo también de su tierra natal, ayudará a Dastan a cumplir su objetivo en busca, no obstante, de su propio beneficio.



Vaya por delante que, al igual que me ocurre con el 99% de estas adaptaciones, nunca he jugado al juego en el que se basa la susodicha película. De ahí que poco pueda comentar sobre su fidelidad o los posibles guiños que se hagan a la franquicia consolera. No obstante, sí me he tomado la molestia de informarme un poco del tema, y puedo constatar que una de las principales características del personaje, como son sus ágiles y acrobáticos movimientos, se mantienen en la película. Y no sólo eso sino que se le saca el máximo rendimiento.

A medio camino entre un acróbata de circo y un experto en parkour, Dastan se mueve por la pantalla con una agilidad y habilidad increíble, con saltos imposibles y piruetas de lo más vistosas. Por supuesto, esto supone un importante aliciente para hacer las escenas de acción mucho más espectaculares, como bien se puede observar en el primer asalto a la ciudad de la Princesa Tamina o la posterior persecución cuando Dastan huye de ella.

En relación a esto, el punto fuerte son también las atractivas coreografías, aunque a veces el movimiento de cámara no deje apreciarlas en toda su plenitud. Las peleas están muy logradas, aprovechando los elementos al alcance de los personajes y la destreza tanto del propio Dastan como de los Hassassins, una oscura secta de asesinos que irán detrás de nuestro protagonista para arrebatarle un poderoso objeto, una daga que otorga el poder de viajar en el tiempo, y que hasta el momento había estado a buen recaudo en el palacio de Tamina.

Precisamente, esta daga es la que desencadena toda esta aventura; unos para arrebatársela a Dastan y a Tamina para sus pérfidos propósitos, y éstos últimos para devolverla al lugar donde pertenece y de paso arruinar los planes de su infame enemigo, el visir Nizam (que aunque intenten jugar la despiste, ya sabíamos de antemano que sería el villano de la función)

El guión, escrito a tres manos entre Boaz Yakin (Fresh, Dirty Dancing 2), Doug Miro y Carlo Bernard, estos dos últimos guionistas también de la inminente “El aprendiz de brujo” (nuevamente bajo el sello de la Disney), es bastante justito, y está enfocado única y exclusivamente al puro espectáculo, sin pararse a pensar demasiado en los personajes o en si algunas de las cosas que se suceden quedan bien explicadas.

Por otro lado, Mike Newell, poco ducho en esto de dirigir superproducciones de tales magnitudes, confunde ritmo con velocidad, y todo se muestra en pantalla de una forma un tanto precipitada. De todos modos, consigue controlar todo el despliegue de medios sin que se le vaya de las manos.

Para empezar, tenemos un mini resumen de los orígenes de Dastan. Basta decir que la adopción “así por las buenas “de éste por parte del Rey Sharaman tiene una justificación un poco endeble (la nobleza y valentía del huérfano impresionan al monarca… ¡pues adoptémosle!), al igual que la facilidad con la que algunos personajes se alían a nuestros héroes protagonistas con inusitado altruismo o SPOILER --- lo extraño que resulta que, al final, para compensar el error cometido al asaltar la ciudad, el príncipe Tus ofrezca a su hermano Dastan en matrimonio a la princesa Tamina. Exactamente, ¿qué clase de disculpa y/o compensación es esa? --- FIN SPOILER

La historia parece ofrecer ciertas diferencias respecto al videojuego homónimo, aunque gran parte de la trama creo que se mantiene, y sólo algunos detalles son alterados (la orígenes y nombres de algunos personajes y otros aspectos relacionados con objetos poderosos o monstruosas criaturas de las que aquí se prescinde)

De todas formas, el visir sigue deseando el trono, y Dastan y Tamina (en el juego, farah) siguen enamorándose aunque al principio no confíen demasiado el uno en el otro.


En relación a esto último, cabe decir que la relación de desconfianza, continuas traiciones y puyas de la pareja resulta simpática y da juego constantemente. De hecho, el humor es un punto clave de la película, ya que esto se presenta como un film de aventuras distendido y campechano, donde prima la acción y el divertimento más liviano y simplón. No por ello va a ser mala por defecto, pero sí es cierto que con un poco más de calma y unos personajes con más enjundia se podría haber logrado algo mejor, al estilo de “La Momia” o “Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra”, películas que con un tono y una fantasía similares, superan ampliamente a esta propuesta. Y teniendo en cuenta que con el Príncipe de Persia se busca una nueva franquicia relevo a la de los piratas caribeños, más les vale que la próxima vez los guionistas se esfuercen un poquito más. Tanto como el resto del equipo lo ha hecho en cuestión de ambientación, vestuario y decorados, que todo hay que decirlo, está muy conseguido.

Los efectos especiales son convincentes la mayor parte del tiempo. Quizá haya alguna escena más cantosa (el flashback con el tigre), y todos sabemos que elementos como el fuego, el agua o en este caso la arena son siempre difíciles de plasmar con absoluto realismo en pantalla, pero en términos generales, podemos hablar de un resultado satisfactorio.

Pero lo más destacable es, sin lugar a dudas, el gran trabajo de Harry Gregson-Williams a cargo de la banda sonora, adecuada ésta al lugar en el que transcurre la cinta, como sonidos muy orientales, imagino que a base de instrumentos como el laúd o el rabel (o parecidos), sin abandonar ese tono épico que caracteriza a este tipo de partituras (destaca, en especial, una poderosa percusión). En algunos momentos puede llegar a recordar a la también magnífica composición que realizó el maestro Jerry Goldsmith para la citada Momia de Stephen Sommers.
La guinda la pone Alanis Morissette con “I Remain”, tema que podemos escuchar en los créditos finales.

En cuanto al reparto, decir que todos cumplen con el trámite. La actuación más destacable probablemente sea la de Alfred Molina, gracias a su simpático personaje y a su buen hacer como habitual secundario de lujo.

Jake Gyllenhaal aprueba en este primer trabajo de peso como héroe de acción. Es evidente que le faltan algunas tablas -y un poco carisma- en este campo, pero pese a todo se desenvuelve bastante bien, y se nota que físicamente se ha preparado a conciencia para encarnar a Dastan.

Una bellísima Gemma Arterton hace lo propio con su personaje, haciendo creíble a una princesa tan hermosa como astuta.

Ben Kingsley, que ya tiene experiencia haciendo de villano, lleva a cabo su rol sin esfuerzos, aunque da la sensación que se le podría haber sacado más partido, al igual que al líder de los Hassassins, interpretado por el islandés Gísli Örn Garðarsson (con cierto parecido aquí al actor Richard Lynch, un clásico villano de los 70 y 80)

Y finalmente tenemos a un correctísimo Toby Kebbell como el Príncipe Garsiv, hermano de Dastan y jefe del ejército persa.

“Prince of Persia: Las arenas del tiempo” es la típica producción de Jerry Bruckheimer, con poca chicha pero aún así espectacular y entretenida. Una película de aventuras fácilmente digerible, con sus dosis justas de atractivos efectos especiales, trepidante acción, humor y romance.

No causa vergüenza ajena, que ya es mucho viniendo de un videojuego, pero tampoco te deja plenamente satisfecho.



Valoración personal:

12 comentarios:

Emilio Luna dijo...

Supongo que será un Piratas del Caribe en el desierto. Las primeras criticas americanas, opinan como tú, entretenida y punto. Me gusta la alusión a Silent Hill, una película que en general es mediocre, pero tiene una atmósfera logradísima, y algunas escenas casi oníricas, cómo si hurgaran en las pesadillas del espectador.

Un saludo.

Emilio Luna

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Ciertamente, es dificil aburrirse con un producto de estas características. Entretiene mucho, pero tampoco deja huella ni entusiasma en exceso.

Teniendo en cuenta lo mal que suelen salir las adaptaciones de videojuegos, ésta se puede considerar bastante decente.

Pienso que Piratas del Caribe, la primera entrega, es mucho mejor que ésta, tanto en personajes como en historia. Si bien ésta sería mejor o más llevadera que las secuelas de aquella.

Saludos ;)

P.D.: Creo que es la primera vez que comentas en blog, así que bienvenido y gracias por tu comentario!

Fantomas dijo...

Considerando lo desastrosas que suelen ser las adaptaciones de videojuegos sólo se podía esperar que "Prince of Persia" cumpliera con entretener. Lamentablemente estamos en un periodo donde la mayoría de las películas son desechables, aún cuando nos hagan pasar un buen rato. De todas formas iré a ver la peli cuando llegue a las salas de cine ya que soy fan de los videojuegos en los que está basada.

Buena reseña,
Saludos ;)

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Viéndose los antecedentes de adaptaciones de videojuegos, lo más que se le puede pedir es que entretenga. A partir de ahí, si aprueba o no ya será otra cuestión.

Ésta cumple con su función, pero sin sorpresas ni emoción. Para ver y olvidar.

Saludos ;)

dragon negro dijo...

Ahora que ya le he visto coincido más o menos contigo, entretenida y no da para mucho más.

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Al menos entretiene, que ya es algo, y no causa vergüenza ajena como la inmensa mayoría de películas basadas en videojuegos.

En seguida me paso a leer tu crítica.

Saludos ;)

Ramón dijo...

Entretiene y posee el aroma del videojuego en cuanto a los saltos que da el protagonista, las peleas en cambio me marearon bastante, hasta llegué a perderme en alguna, tal vez Newell fue una elección erronea. Si hubieran perfilado mejor el guión, y suprimido los obligatorios chistes tendriamos una película de aventuras decente.
Pero en resumen es lo que es, un videojuego hecho película.

Saludos !!

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Bueno, decentilla sí me parece, y más viniendo de un videojuego.

A mi el humor me gusta, pero los personajes son demasiado unidimensionales y con la de muertes de seres queridos que hay en la película, la carga dramática es prácticamente nula.

Saludos ;)

Javier G. Pasamón dijo...

Hola,

A mi me pareció mala hasta decir basta.

Saludos

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Lástima, porque si bien para mi no es buena, tampoco creo que sea mala.
Entretenida y mayormente olvidable, como casi todos los blockbustrs que hace Hollywood hoy en día.

Saludos ;)

Aitor Maiden dijo...

Menudo tufillo de peli. Cargada de altibajos, personajes sin carisma, una fotografía bastante fea, con planos sin sentido, un guión infantiloide,...
En serio, me ha parecido un despropósito. Espero que no se les ocurra la feliz idea de hacer la segunda.

Daniela Campos dijo...

Es una cinta muy entretenida, me gusta que la historia se ubique en medio de un desierto con varias escenas de acción, El Principe de Persia cuenta con una efectos especiales impresionantes, razón por la que a los fanaticos del cine nos llama la atención.