martes, 19 de octubre de 2010

Crónica Sitges: Día 5 (11 Octubre)

Sitges Super Insidious Dream Home Vanishing on 7th Street
Hoy es festivo, y como tal, un servidor va a tomarse el día de descanso para reponer energías y escribir con algo más de tranquilidad la crónica de ayer. Y es que el lunes fue un no parar. Cuatro películas seguidas en un Auditori lleno a rebosar. Salíamos de una proyección para volver a hacer cola para la siguiente. Apenas había tiempo para comer algo y ver la luz del día.

1ª Sesión – Super: Comedia negra y de acción escrita y dirigida por James Gunn, autor del guión de “Amanecer de los muertos” de Snyder (y de las dos partes de Scooby Doo…) y de la simpática serie B “La Plaga”. La historia de un tipo normal que un buen día, aburrido de su triste vida, decide calzarse un disfraz de superhéroe para repartir justicia por las calles, ya no es original, pero la cinta está muy bien llevada gracias sobre todo al ácido –y ratos bizarrísimo- humor del que hace gala Gunn y a muchos momentos brutos en los que el protagonista atiza con suma brutalidad a sus víctimas (los delincuentes de turno)

Una indiscutible apariencia indie que se distingue nada más empezar los créditos, para una divertida cinta que está más cerca de la estimable “Defendor” que de la más fantasiosa “Kick-Ass”, dos recientes producciones con las que comparte no sólo un punto de partida similar sino también varios rasgos en común.

Para mi gusto, Super suma puntos cuando entra de lleno en la parte dramática de la historia (hacia el final), ya que hacerse el superhéroe tiene sus consecuencias, y en ese sentido, tiende a ser más realista e intimista. Obviamente, el que busque sólo diversión también la encontrará.

Del reparto, cabe destacar no sólo al protagonista Rainn Wilson, sino también a una loquísima Ellen Page (más psicópata que superheroína...), a un villano “cool” interpretado por el siempre genial Kevin Bacon y a un delirante Nathan Fillion en el (breve) papel de un superhéroe muy “particular”.

Además, también hacen acto de presencia viejos conocidos del director como Gregg Henry y Michael Rooker.

Y como es prácticamente imposible ver dos buenas películas seguidas en el festival (o al menos a mi aún no me ha pasado), luego le ha tocado el turno a la que mayor desconfianza me producía (y no por la nacionalidad, que conste)

2ª Sesión – Dream Home: Película de terror hongkonesa con asesina psicópata de por medio.
De ella hay que destacar básicamente el montaje, en el que se intercalan varias líneas temporales con tal de que escudriñar en el pasado de nuestra protagonista y descubrir el motivo que la lleva a matar. Lástima que el motivo en sí, el móvil de sus asesinatos, sea una chorrada descomunal.

El resultado en sí es una salvajada con momentos absurdos y sádicos asesinatos recomendada a aquellos que disfruten con la violencia más bestia sin importarles demasiado la trama ni los numerosos sinsentidos en los que ésta incurra (la escena del medio muerto echando las últimas caladas al porro es de juzgado de guardia).





3ª Sesión - Vanishing on 7th Street: Después de un insustancial corto de animación japonés (Je T’aime) a cargo de Mamoru Oshii (Ghots In The Shell), empieza de forma intrigante y muy prometedora la nueva película de Brad Anderson, director que minutos antes ha estado en el escenario del mismo Auditori presentándonosla.

Desgraciadamente, las buenas sensaciones iniciales no tardan en esfumarse cuando uno se da cuenta que la película no va a ningún lado. La idea de partida, aunque no es novedosa, tampoco está muy sobada y podía dar mucho juego.

Tenemos unos entes o sombras misteriosas que hacen desaparecer a la raza humana a través de la oscuridad, siendo la luz el único elemento capaz de disuadir sus ataques. Lo único que desaparece son los cuerpos, con lo cual, el rastro que dejan son las ropas y objetos que las personas llevaban antes de desparecer (lo que recuerda y mucho a la etapa de Célula en Dragon Ball)

Pero en el meollo de este extraño fenómeno apocalíptico tenemos a un grupo de personajes que no nos importan lo más mínimo (diría incluso que llegan a caer mal), un desarrollo repetitivo que termina por hacerse pesado y un desenlace de lo más anodino. Hay que añadir que no se le da ninguna explicación al fenómeno, algo que no tiene por qué ser un problema si consigues que el público olvide el “por qué” o el “cómo” y disfrute con el “qué”, como sucedía por ejemplo en “The Children”. Aquí sin embargo, el espectador quiere y necesita saber más, y las alegorías religiosas y la estupidez en aumento de los personajes no hace más que poner a prueba nuestra paciencia.

En definitiva, una absoluta pérdida de tiempo con la que unos cuantos se durmieron, y que confirma que desde “El Maquinista” Anderson está yendo cuesta abajo.

Tras semejante decepción (era una de las que mejor pintaba del festival), tocó ver la entrega del Premio “Màquina del Temps” al director Richard Kelly. Premio, en mi opinión, demasiado precipitado para un cineasta que desde la amada/odiada “Donnie Darko” no consigue levantar cabeza. Claro que el día anterior ese mismo premio se lo llevó el infame Mick Garris, una auténtica máquina de hacer truños (de su filmografía tan sólo salvaría "Critters 2") Con lo cual ignoro por completo los criterios a seguir a la hora de otorgar dichos premios (en palabras de Ángel Sala, director del Festival desde 2001, a Kelly se le concede por su enorme talento y prometedora trayectoria, si bien sus dos últimas películas –de un total de tres- no parecen gustar a casi nadie; y en el caso de Garris imagino que por dedicación más que por calidad)

En fin… pasada la entrega, subió al escenario James Wan, director de la siguiente película a proyectar. Wan aprovechó el momento para alargarse todo cuanto pudo en su presentación (los hay que se quedan cortos y los hay que se pasan…), pese a que el traductor tuvo la “involuntaria amabilidad” de resumírnoslo (hay que ver lo poco acertados que estuvieron algunos traductores)

4ª Sesión – Insidious: El film reúne por tercera vez a Wan con su colega Leigh Whannell en esta, a priori, típica película de casa encantada. El propio director comentó en su presentación que se había tomado unos años de descanso hasta involucrarse en su último proyecto, y que éste ha podido llevarlo a cabo a su gusto y sin las habituales presiones de los productores. Y viendo el resultado, creo que esa libertad se nota.

Lo cierto es que la película sigue la línea habitual de este tipo de producciones y toma como referente más directo el “Poltergeist” de Tobe Hopper (o de Spielberg, mejor dicho). La estructura de la trama es la misma, con médium salvadora de por medio para intentar liberar a la familia de los fantasmas que les atormentan. Donde difiere un poco es en la explicación de dicho fenómeno y, por consiguiente, en el hecho de que no estamos ante un caso de casa encantada sino de cuerpo encantado (si habéis leído la sinopsis sabréis un poco por dónde van los tiros)

Más allá de eso, no se puede decir que sea innovadora, que no lo es, pero para mi sorpresa (y la de la mayoría del público), la película logra su máximo objetivo: acojonar al espectador. No diré que realmente se pase miedo (eso es un poco difícil cuando uno ya tiene una edad y se ha visto decenas de películas iguales), pero hay tramos que ponen los pelos de punta (cuando al cabeza de familia le enseñan las fotos), y aunque algunos sustos te los vengas venir y/o tiren de sonido (el recurso fácil), lo cierto es que hay muchos otros que te cogen desprevenido y te pegan un buen susto.

Wan consigue inquietar y sobresaltar al público con los mecanismos y técnicas de siempre, prescindiendo además de artificios digitales y buscando el mayor realismo posible con unas logradas caracterizaciones (bendito sea el maquillaje) que dan bastante grima.

Se la puede acusar de tópica y de previsible, pero que a estas alturas una película de terror haga honor al género en el que se inscribe, ya es meritorio. Sin duda, la grata sorpresa del día.

Dos buenas películas de 4. Todo un récord.

Saludos desde Sitges.

7 comentarios:

Metal Scapers dijo...

Super la volvimos a ver el Domingo en las maratones finales, genial.

Los personajes de Vanishing, directamente no caen. Ojala me cayeran mal, al menos así podría decir que me ha despertado alguna emoción.

Insidious nos pareció vergonzosa, previsible y aburrida.
Cierto, a mí me pillo en un par de sustos, sí, pero eso no hace buena a una película. Lo mejor que ha echo es Saw. Lo demás...bfff, Wan va cuesta abajo.

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Bueno, Insidous no es buena sólo por un par de sustos. Es que a mí me gustó. Me inquietó la mayor parte del tiempo, me entretuvo y me creí a sus personajes. Ya es más de lo que consigue el resto de películas de terror :)

Saw sigue siendo la mejor película de Wan, pero "Sentencia de muerte" tampoco estaba nada mal. Y la de los muñecos era pasable.

Saludos ;)

Metal Scapers dijo...

Sentencia de muerte, regular. Y Dead Silence (la del muñeco) es bastante mala. Insidious cuando la vimos nosotros la sala no hacía más que reírse, como comedía funciona de puta madre.

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Curioso, porque en nuestra proyección sorprendió para bien y diría que gustó bastante, y sólo hubo risas en los momentos de humor propiciados por los simpáticos ayudantes.

;)

Metal Scapers dijo...

Pues en la nuestra, creo que fueron los menos, los que salieran contentos.

Metal Scapers dijo...

Debería llamarse Inserious, no se toma en serio ni a si misma.

Pliskeen (David Ribet) dijo...

En serio? xD