miércoles, 31 de marzo de 2010

“Furia de Titanes-3D” (2010) - Louis Leterrier

crítica Furia de titanes 2010 Louis Leterrier
A lo largo de varias décadas, el maestro de efectos especiales Ray Harryhausen hizo reales ante nuestros ojos criaturas que sólo se encontraban en nuestra imaginación. Perfeccionando la técnica del stop-motion, dio vida a seres increíbles y aportó al cine fantástico y de aventuras un valioso legado. Películas como “Simbad y la Princesa” o “Jasón y los argonautas”, ésta última considerada su obra magna (mítica es la secuencia con los esqueletos, luego homenajeada en “El ejército de las tinieblas”), se beneficiaron de su enorme talento, y hoy día están consideradas como clásicos del cine de aventuras.

Pero la tecnología avanza constantemente, y ya en los 70, películas como “2001: Una odisea del espacio”, “La guerra de las galaxias” o “Alien, el octavo pasajero” empezaron a revolucionar el campo de los efectos especiales. Sin embargo, Harryhausen seguía aferrado a su stop-motion, y en 1982 llevó a cabo un ambicioso proyecto basado en el mito de Perseo y titulado “Clash of the Titans”. El argumento le permitió recrear a monstruosas criaturas mitológicas como el Kraken o la Medusa, pero al público esos efectos ya no le impresionaban nada -menos aún después de la llegada de la saga galáctica de Lucas- y la película fue un fracaso. Y es que “Furia de titanes”, como así se tituló en España, era una película obsoleta incluso para su época (y no sólo por el stop-motion, sino por otros efectos risibles impropios de la época). Sin embargo, con el paso tiempo se ha reivindicado como todo un clásico del cine de aventuras, y somos muchos los que siendo unos enanos disfrutamos de los entrañables efectos del maestro Harryhausen.

Quizás sea por eso que la idea de un remake no sonaba tan mal. A fin de cuentas, muchas de las películas de Harryhausen destacaban básicamente por sus efectos especiales, y no tanto por sus guiones o su dirección (a menudo deficientes) Precisamente eso es algo que criticamos mucho en la actualidad. La posibilidad de poder crear cualquier cosa con los efectos digitales ha hecho que se descuide mucho más otros aspectos igualmente –o mejor dicho, más- importantes.

Así pues, a parte de un lavado de cara de carácter estético y técnico, faltaba comprobar si esta nueva versión a cargo de Louis Leterrier (Transporter, El Increíble Hulk) estaría o no a la altura de las exigencias del público que hoy día abarrota las salas de cine.

Los mortales, cansados de rendir tributo a los Dioses del Olimpo, deciden deshacerse de los monumentos y los templos que los honran. Esto enfurece a Zeus, quién no duda en castigar semejante ofensa. Su hermano Hades, Dios del Inframundo, se ofrece para llevar a cabo la reprimenda contra los mortales, pero en su camino tropezará con un duro obstáculo: Perseo (Sam Worthington), hijo de Zeus y una mortal, y criado como un hombre por unos padres a los que ve morir por culpa de Hades. No pudiendo evitar la muerte de su familia, el joven semidiós se ofrece para liderar una peligrosa misión destinada a derrotar a Hades antes de que éste se haga más poderoso que ningún otro Dios y haga de la Tierra su propio infierno.

Perseo comienza un peligroso viaje a lo más profundo de los mundos prohibidos junto a un grupo de valientes guerreros dispuestos a desafiar y luchar contra demonios desalmados y bestias terribles. Pero sólo si Perseo acepta su poder de dios, podrán llevar a cabo con éxito su misión.


La película original se basaba en el mito de Perseo, y este remake se basa libremente en aquella. No son pocas las diferencias entre esta versión y la original, algo que en parte se agradece, ya que ver un calco de aquella pero con mejores efectos especiales hubiera sido poco estimulante. Y si un remake puede aportar algo nuevo o diferente respecto a su homónima, pues bienvenido sea.

Para empezar, tenemos a nuevos personajes, como el que interpreta la bella Gemma Arterton -a la que pronto veremos en “Prince of Persia: Las arenas del tiempo”- y cuya función es la de guiar a Perseo en su duro viaje (ya no están ni el viejo poeta ni el búho dorado, aunque éste último tiene un simpático cameo). Además, será ésta y no Andrómeda (la no menos guapa Alexa Davalos) quién enamore a nuestro héroe protagonista.

Otros cambios devienen en el origen de los personajes y de algunas de las criaturas, en los objetos que le son dados a Perseo (y los que no le dan), en las motivaciones de éste último y las de los Dioses, etc. Son muchos los cambios respecto al film de Davis, y en algunos casos sustanciales (y por qué no decirlo, para mejor)

Obviamente, el diseño de producción está muy cuidado, haciendo gala de escenarios reales (con localizaciones en Tenerife, Gales y Etiopía) y de magníficos decorados que ambientan a la perfección las aventuras de Perseo y sus guerreros. La idónea mezcla de efectos digitales y artesanales (maquillaje y demás) ayuda a hacer lo más creíble posible los distintos mundos y criaturas que se nos van mostrando.

Probablemente, uno de los escenarios más atractivos sea la tétrica guarida de Medusa, cuyas ruinas dificultan la ya de por sí complicada tarea de matar a la monstruosa Gorgona. También la sala en la que debaten los Dioses, el escondrijo de Calibos o el lujoso palacio de Argos son visualmente muy llamativos.

Las caracterizaciones son otro punto fuerte de esta nueva versión. Los Dioses dejan atrás las togas y lucen todos, a excepción de Hades, unas brillantes armaduras doradas y plateadas que nos recuerdan irremediablemente a los Caballeros del Zodiaco. El Dios del Inframundo, como es obvio, tiene un aspecto mucho más sombrío y siniestro.


Los guerreros protagonistas llevan también sus armaduras de metal y cuero, aunque mucho menos lujosas, claro. A diferencia de la original, aquí pocos cascos y sí mucha melena al viento, a excepción de Perseo, que con su cabeza rapada parece más un marine que un semidiós de la mitología griega. Eso sí, todos llevan sus espadas, lanzas y escudos -atención al que le fabrican a Perseo- para hacer frente a fantásticas criaturas como los gigantes escorpiones, con quienes nuestros guerreros se enfrentan en uno de los mejores momentos de la película.

También hay que destacar la caracterización de los Djin, unos extraños seres con poderes mágicos que moran por el desierto; la de Calibos (Jason Flemyng), el antiguo rey Acrisio, que se convirtió en una horrenda bestia cuando Zeus lo golpeó con un rayo; las brujas Estigias, que parecen salidas de “El laberinto del Fauno”; o la de Caronte, el barquero del Inframundo, cuyo aspecto es bastante grotesco (nada que ver con el esqueleto de la original y su pequeña barquita de remos).

Los escorpiones, la Medusa (que toma el rostro de la modelo Natalia Vodianova) y el Kraken están recreados digitalmente, así como las alas de Pegaso, que esta vez no es blanco sino negro (ni tampoco es el último en su especie). La labor en ambos casos es satisfactoria. Quizás la Medusa, por su facciones más humanas, sea la criatura menos conseguida de todas, pero en general los efectos especiales son buenos y el maquillaje excelente.

Las secuencias de acción son las justas y necesarias para poco más de hora y media de película, y ahí es donde Leterrier sobresale. La pelea contra los escorpiones es la más intensa de todas, con mucho movimiento y acertadas coreografías. Y aunque el resto no tengan el mismo nivel de espectacularidad, sí resultan igualmente gratificantes.

El momento más álgido es la aparición del Kraken. Lo bueno es que el director juega a mostrárnoslo poco a poco, viendo partes de su cuerpo emerger lentamente del agua, y aumentando así la incertidumbre en el espectador; lo malo es que la sorpresa ya nos la chafaron en el tráiler…


Respecto al 3D, no puedo sino confirmar los rumores que circulaban por la red. Este 3D metido con calzador en la postproducción es una completa tomadura de pelo. Con deciros que donde mejor se aprecia es en los títulos sobreimpresos, ya os lo digo todo. No es que sea muy partidario de esta añadido, pero la única película que había visto hasta ahora en este formato, “Ice Age 3: El origen de los dinosaurios”, le pega mil vueltas a la chapuza que han hecho aquí. Apenas se aprecia el efecto ni otorga ningún plus de espectacularidad a las escenas de acción. La sensación de profundidad es más bien escasa y pobre, y en algunos casos incluso produce un efecto de lo más extraño (en una conversación entre Perseo y Draco, éstos se encuentran a medio metro de distancia el uno del otro, y parece que estén a muchísimo más)

Para más inri, las gafas para tales menesteres más parecen unas gafas de sol, con lo que se pierde bastante nitidez durante el visionado (cuando me las quitaba todo se veía y se apreciaba muchísimo mejor) Otro motivo más para ahorrarse esos 2-3 euros de más y verla en 2D.

El guión no es ninguna maravilla, pero tampoco se espera mucho de él en una producción de estas características. Tiene cosas interesantes, como un Perseo renegando de los Dioses y queriendo vivir y luchar como un hombre, o una Andrómeda apenada y dispuesta a sacrificarse por su pueblo. Desgraciadamente, todo es bastante plano, y su estructura a modo de videojuego no deja mucho margen para desarrollar mejor la historia y los personajes.

Donde gana puntos es en los secundarios que acompañan al protagonista, a los cuales se les otorga algo personalidad para hacer más ameno el viaje (no falta el toque de humor y algún que otro chascarrillo) Desgraciadamente, no se les aprovecha lo suficiente y acaban durando menos de lo que un servidor deseaba (y encima caen casi todos en el mismo sitio) Por otro lado, cualquiera de los actores que los interpretan -Mads Mikkelsen o Liam Cunningham, por ejemplo- se comen con patatas al soseras de Worthington, al que le faltan toneladas de carisma –y expresividad- para afrontar su papel de héroe con mayor empaque y soltura (del amago de sonrisa y la cara de enfado no pasa). Y es que sigo sin entender como un actor, en mi humilde opinión, tan mediocre puede estar tan solicitado. Encima el mal doblaje esta vez no le favorece nada ni puede ocultar sus carencias interpretativas (aunque peor es de los cazadores, que parecen medio rusos medio catalanes; una verdadera atrocidad y una patada en la entrepierna al sector del doblaje)

Liam Neeson y Ralph Fiennes, que vuelven a coincidir después de “La lista de Schindler” aportan su experiencia y presencia a Zeus y Hades respectivamente. Lástima que también ellos queden reducidos a pocos minutos de lucimiento. Aunque al fin y al cabo, son los mortales los verdaderos protagonistas.

La banda sonora de Ramin Djawadi (Iron Man) es bastante acertada (salvo algún temita demasiado guitarrero). Épica y muy potente sobretodo en las secuencias de acción.

“Furia de Titanes” es, en definitiva, una entretenida y espectacular película de aventuras, con poca chicha y mucho monstruo. El resultado no es como para subirse a la butaca y pegar brincos de entusiasmo, pero cumple con su cometido y mejora en todos los aspectos la película original, la cual, vista hoy día, me demostró que los recuerdos nostálgicos de mi infancia la habían idealizado por completo (y eso que el encanto de otras producciones de Harryhausen se mantiene intacto)



Valoración personal:

viernes, 26 de marzo de 2010

“Legion” (2010) - Scott Stewart

crítica Legion 2010 Scott Stewart
Como ya habré comentado en anteriores ocasiones, las películas que se desarrollan en un único espacio o simplemente en lugares reducidos, suelen atraerme de inmediato. Quizás se deba a mi afición, desde bien pequeño, al cine de Howard Hawks -brillante su “trilogía del oeste”- o de John Carpenter.

Sea por el motivo que sea, la cuestión es que muchas películas de este tipo han acabado siendo de mis favoritas, véase” Alien, el octavo pasajero”, “La Cosa”, “Abierto hasta el amanecer”, “Cube”, “Abyss”, “La Niebla de Stephen King” o fuera del género fantástico, “La Jungla de Cristal”. Otras, sin llegar a parecerme ninguna maravilla, me han dejado buen sabor de boca, como por ejemplo “El caballero del diablo” (uno de los largometrajes de Historias de la Cripta) o las más recientes “Feast” (olvidémonos de sus secuelas…) y “Pandorum”.

Claro que también las ha habido que no me han gustado nada, por lo que no siempre este tipo de argumentos prometen diversión.

Con la llegada de su tráiler, “Legión” dejaba claro que era una propuesta de este tipo. Muchos se decepcionaron al comprobar que no verían batallas de grandes proporciones entre ángeles y humanos, pero aún así, su argumento prometía ser un divertido entretenimiento para los amantes del cine de bajo presupuesto.

En una estación de servicio en medio del desierto, un grupo de personas tendrán que unir sus fuerzas para hacer frente a un ejército de despiadadas criaturas. Lo que en un principio parecen ser seres venidos del mismísimo infierno, resulta que son ángeles enviados por Dios, quién habiendo perdido la Fe en la humanidad, decide enviarlos a la Tierra con la intención de exterminar a la raza humana. Sin embargo, el mismísimo arcángel Miguel (Paul Bettany), en contra de la voluntad de Dios, se ha dispuesto a impedir la masacre.


Pese a estrenarse en Enero, “Legión” no llegará a nuestras carteleras hasta el 28 de Mayo, siempre y cuando no vuelvan a retrasar su estreno (para que luego se quejen de la “piratería”…). Entre tanto, hemos tenido tiempo para comprobar cuál ha sido su recepción en suelo yanqui, y la verdad es que aun habiendo recaudado casi el doble de su presupuesto (de tratarse de una superproducción, esa suma sería suficiente para tildarla de fracaso), lo cierto es que las críticas han sido nefastas. Y no es que confíe mucho en ellas, y menos cuando se trata de una producción de estas características, pero eran tantos los que la ponían a caldo, que mis expectativas se redujeron considerablemente.

¿Estamos pues, ante una serie B que recibe más palos de los que merece o realmente es tan mala como dicen?

El argumento, a estas alturas, no es que sea muy original, y menos para los que seguimos la genial serie “Sobrenatural”. Aunque echando la vista atrás, nos encontramos también con “Ángeles y demonios” (la de Christopher Walken), una cinta que más o menos nos venía a contar lo mismo.


Scott Stewart, que hasta el momento se había encargado de los efectos visuales de películas como Blade Runner, Piratas del Caribe (II y II) o Iron Man, debuta en la dirección con una propuesta bastante atractiva pero sumamente desaprovechada; por culpa, sobre todo, de guión muy mal redactado y plagado de incongruencias.

Está claro que su modesto presupuesto no le permite mostrarnos una épica batalla entre ángeles y mortales, pero ya que toda la acción se reduce a unos pocos supervivientes, al menos debería haber sabido sacar provecho de ellos y del resto de elementos con los que contaba (entre ellos, una localización con bastantes posibilidades, si se tiene un poco de ingenio)

Desgraciadamente, Stewart simplifica al máximo tanto la trama como los personajes, convirtiendo a estos en mera carnaza para los ángeles (el carisma brilla por su ausencia) Incluso desaprovecha a algún que otro buen actor -no diré cuál- para ventilárselo demasiado pronto.

Sus primeros minutos, con la llegada del arcángel Michael a la tierra y la presentación del resto de protagonistas, son bastante prometedores. Hay alguna pijada visual que no se sostiene, como la explosión en forma de cruz al inicio del film, pero como tiene su gracia, pues no nos molestamos demasiado en buscarle una explicación racional.

Pero luego la película empieza a decaer considerablemente, y llega un punto en que las incongruencias resultan insostenibles y la acción poco o nada satisfactoria.

No entraré a juzgar el hecho de que, para ser ángeles, las criaturas que aparecen en pantalla se me antojen excesivamente demoníacas; o que éstas, pese a contarse por decenas, no sean capaces de entrar en una estación de servicio de mala muerte con cuatro gatos –bien armados, eso sí- defendiéndola. Asumiremos que lo primero es vital para impactar al espectador y lo segundo necesario para que la cosa aguante durante hora y media.

Lo que ya no podemos ni debemos asumir es que su desarrollo sea tan insulso y poco trabajado, teniendo en cuenta que al menos el argumento daba para hacer algo más ameno.

No miento si digo que casi todo lo destacable de la película aparece en el tráiler. Y es que no hay mucho más. La secuencia de la vieja subiéndose por la pared y el techo, y que a mí me parece bastante lamentable, o dicho de otro modo, está resuelta de un modo torpe y cutre, es de lo poco llamativo que se sucede.

Estos pocos momentos álgidos resultan hasta repetitivos e insuficientes para despertar algún tipo de emoción en el espectador. Y es que teniendo a un bizarro grupo de criaturas (véase también al vendedor de helados), Stewart no sabe sacarles provecho a ninguno. Las escenas de acción se limiten a coser a balazos al enemigo y santas pascuas (un poquito más de elaboración no hace ningún daño) La tensión es prácticamente nula, y salvo algún destello de ingenio (las trampas que los ángeles urden para hacer salir a los asediados), el resto es bastante monótono. Ni tan siquiera se percibe esa sensación claustrofóbica que debería provocar un sitio cerrado rodeado de monstruosas criaturas. Hasta Stephen King le sacó más provecho a cuatro camiones en “La rebelión de las máquinas”, que Stewart a montón de poseídos -más bien parecen zombies- en “Legión”.


Si hay algún momento en el que la trama parece remontar, es cuando hace acto de presencia el arcángel Gabriel, con un Kevin Durand muy bien caracterizado para la ocasión, batiéndose en duelo con Bettany y sacando provecho de unas alas que sirven para algo más que para volar.

Lamentablemente, su momento de gloria termina estropeándose con un final de lo más estúpido (SPOILER -- que Michael regrese a la Tierra después de muerto, justo en el último momento, y de nuevo con sus alas, alegando que Dios se ha dado cuenta de su error, está muy pillado con pinzas; pero si encima ese mismo Dios se muestra impasible ante el duelo a muerte contra su obediente y fiel servidor Gabriel, entonces es que este Dios o es tonto o muy cruel. Y si se supone que manda a Michael para enmendar su error, ¿a qué viene que los supervivientes lleven luego el coche repleto de armas? Si se ha acabado el exterminio ¿para qué las necesitan? ¿De dónde quiere sacar Stewart dos películas más por las que ha firmado con Bettany, si se da por entendido que todo ha acabado? Y si no ha acabado… ¿por qué Dios le devuelve las alas a Michael y le deja volver a la Tierra? ¿Tan retorcido es? -- FIN SPOILER)

La verdad es que todo lo malo que tiene la película, viene de un guión escrito con los pies (¿Sabrá Stewart qué es el post-parto? ¿O que los bebés no son indestructibles?). Con mucho menos dinero he visto mejores películas, así que la excusa del presupuesto no valdría. La idea daba bastante juego (el final incluso es casi un calco al de Terminator) y el reparto no estaba nada mal (el que más sobra es el alelado de Lucas Black; sí, el de A todo gas: Tokyo Race), pero el resultado es, cuanto menos, mediocre y totalmente insatisfactorio. Y ni aún con las expectativas bajas he podido evitar sentir una sensación de decepción. Cualquier capítulo de Sobrenatural es cien veces mejor que “Legión”.

Este mismo año se ha de estrenar “Priest”, adaptación de una novela gráfica sobre un sacerdote que da la espalda a su iglesia para perseguir a una banda de vampiros que ha secuestrado a su sobrino. De nuevo Stewart detrás la cámara y Bettany en el papel principal, sustituyendo estos al director Andrew Douglas (’La Casa del Terror’) y el actor Gerard Butler, quienes estaban vinculados al proyecto antes que Sam Raimi, el productor, diera la espantada.

Esperemos que en ésta Stewart esté más acertado. Por lo pronto, el guión lo escribe otro (un debutante, eso sí)



Valoración personal:

lunes, 22 de marzo de 2010

“El libro de Eli” (2010) - Albert Hughes & Allen Hughes

crítica El libro de Eli 2010 Albert Hughes & Allen Hughes
Ocho años han tardado los hermanos Hugues en volver a ponerse tras las cámaras –el rodaje empezó en enero de 2009- después de “Desde el infierno”, la fallida adaptación del cómic de Alan Moore. Los directores salieron tan escaldados tras las demoledoras críticas (especialmente de los fans de Moore), que quizás por eso han permanecido tanto tiempo alejados del circuito.

Supongo que a los que nunca leímos dicho cómic, la película no nos pareció tan nefasta, aunque a excepción de la magnífica ambientación, el resto resultaba bastante olvidable.

Mientras esperamos su remake/adaptación en acción real de “Akira”, el manga de Katsuhiro Otomo, y cruzamos los dedos para que el resultado no desemboque en un esperpento tipo “Dragonball Evolution”, tenemos ya en nuestras carteleras la post-apocalíptica “The Book of Eli”, una película que a nivel visual puede ser un buen aperitivo para saber lo que nos depara dicha adaptación.

Han pasado 30 años después de la guerra final (la III Guerra Mundial, se entiende), y Eli, un hombre solitario, camina sobre la desolada tierra que una vez fue los Estados Unidos. A su alrededor no hay más que ciudades vacías, autovías destrozadas, y una tierra yerma producto de la catástrofe de la destrucción total. Ya no existe la civilización ni hay leyes a las que someterse, y las carreteras se inundan de pandilleros dispuestos a matar por un poco de agua o algo que les sea de utilidad para sobrevivir.

Eli se dirige al oeste en busca la paz, y no se detendrá ante nada ni nadie para defender lo que lleva consigo: un libro. Pero no cualquier libro, sino uno que supone la esperanza y la salvación para la humanidad.

Llevado por su compromiso y guiado por la fe en algo superior a sí mismo, Eli hará todo lo que sea por sobrevivir y cumplir la misión que le ha sido encomendada. Pero otro hombre, Carnegie, un déspota que se ha autoerigido jefe de un improvisado pueblo de ladrones y pistoleros, está dispuesto a hacerle el camino algo más difícil.



No hay ninguna duda de que Mad Max, la saga de George Miller, ha sentado cátedra en el subgénero post-apocalíptico. Sin contar todas las pseudo-copias que han surgido tras el éxito de aquellas películas, la inmensa mayoría de producciones de este tipo han tenido como referencia directa la obra de Miller. Por tanto, cada vez que una cinta post-apocalíptica llega a nuestras pantallas, es imposible no acordarse de éstas, más cuando tienen por protagonista a un héroe solitario al estilo del que interpretó Mel Gibson.

En ese sentido, tenemos un poco lo de siempre. Ciudades destruidas, escasez de alimentos y otros bienes de primera necesidad como el agua, pandilleros y macarras de todo tipo, etc.

Cabe resaltar que este aspecto de la película está bastante cuidado, tanto por la ambientación en sí misma (adecuadas localizaciones y caracterizaciones) como por un acertadísimo trabajo de fotografía que juega muchas veces con diferentes tonalidades de color para transmitir distintas sensaciones en el espectador. Si bien cabría resaltar de este último, esa sensación seca y árida que en todo momento transmite el entorno en el que se desarrolla el film (una tierra quemada por los rayos del sol)


El personaje de Eli es un badass en toda regla. Un héroe solitario que no pestañea ante ningún asaltante, por bien armado o acompañado que éste vaya. Su misión es proteger un misterioso libro, y en afán de cumplir con su deber, no duda en cepillarse a todo el que le impida el paso (el fin justifica los medios… extraño mensaje para esta película, y luego veremos por qué)

Esta chulería nos regala unas cuantas escenas de acción tan bien resueltas como fantasmonas. Y es que si las hubiera protagonizado Will Smith aún me las hubiera creído un poco, pero con Washington, que ya tiene 55 añitos a sus espaldas, pues como que no. De todas formas, tampoco es algo que me haya molestado en exceso, y como ya digo, los hermanos Hugues saben rodar esas escenas con bastante elegancia (a destacar la primera pelea bajo el puente). Tampoco se cortan un pelo en mostrarnos al protagonista cercenando manos y piernas, y de ahí que la MPAA le haya cascado una R.

El desarrollo del film, sus escenarios y sus personajes son más cercanos al cine del viejo oeste que a otro género. Es por ello que podríamos clasificar esta película como un western post-apocalíptico, con Washington como el pistolero bueno y Oldman como el déspota dueño del salón acompañado de su grupo de forajidos. Y es que la llegada de Eli al pueblo de Carnegie es todo un clásico de este tipo de películas. Y si a eso le añadimos una/s damisela/s en apuros, llenamos ya el cupo de tópicos.

Hasta ese punto, la película, aún sin entusiasmar demasiado, se hace bastante digerible, sobre todo por el buen hacer de Washington y Oldman, dos buenos actores que saben sacarle partido incluso a unos personajes tan trillados como los que aquí tenemos. No en vano, ambos se han especializado en este tipo de roles a lo largo de toda su carrera; uno como el héroe chulopiscinas y el otro como el retorcido villano de turno. Sin embargo, una vez se descubre cuál es el misterioso libro que Eli protege con mano dura (tampoco era muy difícil imaginárselo…), la película empieza a decaer de forma alarmante, cayendo continuamente en situaciones ridículas. Por no hablar de un desenlace con giro final mediante, que no se lo cree ni el debutante guionista.

Tanto Eli como Carnegie quieren tener el libro en su poder, pero cada uno por motivos bien distintos. Lo malo es que la justificación de ambos es un poco endeble. Mientras que el primero cree que el libro es imprescindible para salvar a la humanidad (¿en serio?), el otro lo necesita para hacerse más fuerte y autoritario ("No es un puto libro; es un arma! Un arma que apunta a al corazón y la mente de los débiles y los desesperados. Con ella podremos controlarlos" las palabras más ciertas que se pueden oír en 118 minutos de pura pedantería)


Cuando Eli pasa de ser un tipo duro a ser un superhéroe con superpoderes, (o un profeta, que viene a ser lo mismo) la película empieza a rozar el ridículo con fervor. Y teniendo en cuenta que el inverosímil giro final deja en evidencia algunas de las secuencias anteriores, no podemos sino pensar que estamos ante un despropósito de proporciones bíblicas (y nunca mejor dicho)

SPOILER Al final se descubre que Eli es ciego, mostrándonoslo con la mirada perdida. Una mirada que en ningún momento observamos en el transcurso de la película (¿acaso estaría disimulando?) y menos cuando a los 10-12 minutos de metraje éste se asoma a una ventana con una mirada y unos gestos propios de alguien que observa el amanecer con toda tranquilidad. En fin…

Obviamente, las personas ciegas desarrollan mejor otros sentidos como el olfato y el oído, algo que aquí observamos en el personaje de Washington. Pero de ahí a que éste, durante el tiroteo, tenga una puntería infalible sin ver absolutamente nada y sin importar cuán lejos o bien escondidos estén los malos, va un trecho. Tampoco es muy creíble que mientras sus enemigos mueren al instante al primer tiro, él, con un balazo en el estómago, tenga tiempo de recitar en verso toda la biblia antes del último aliento. Y eso cuando aciertan el tiro, porque el personaje de Ray Stevenson lo intenta dos veces, y las dos falla (sic) FIN SPOILER

Por otro lado, tenemos a una Mila Kunis que, junto a su madre, lucen muy monas pese a que en este mundo postapocalítpico todos parecen unos pordioseros. Caracterización aparte, lo cierto es que su personaje no sólo no aporta nada sino que además resulta molesto. Y que al final intenten colarnos a la canija de Kunis como una mujer de armas tomar, ya es un poco surrealista (si no me la creí en Max Payne, aquí menos)

Luego se intenta, en vano, dar algo de personalidad a personajes secundarios como el de Ray Stevenson, que parece que vaya a ser significativo en algún momento de la película, pero luego se queda en nada. Es más, hasta se le da un final de lo más patético (¿arrodillado en el suelo? ¿Pidiendo, acaso, perdón por sus pecados?)

Por ahí también andan unos desaprovechados Tom Waits y Malcolm McDowell, que desde luego no serán recordados por esta película.

Aunque uno le quite todo es tufillo religioso que con tanto orgullo ostenta (y que se intenta encubrir un poco con el personaje de Carnegie y alguna revelación de Eli), no queda sino una patochada intragable por la que no merece la pena pagar el elevado precio que cuesta la entrada del cine. Pese a todo, no aburre, así que si alguien puede soportar todas las fantasmadas e incongruencias de las que hace gala esta nueva producción hollywoodiense, puede esperar tranquilamente su salida en DVD.

Si queréis ver una película postapocalíptica en condiciones, prefiero recomendaros “La Carretera”, que aunque a mi gusto la estén sobrevalorando en exceso (y para algunos peque de aburrida), por lo menos resulta mucho más creíble y honesta que este panfleto religioso que deviene en una tomadura de pelo como película de acción.

Como reza el dicho “un hombre sin religión es como un pez sin bicicleta




Valoración personal:

viernes, 12 de marzo de 2010

“The Descent 2” (2009) - Jon Harris

crítica The Descent 2
Atención:
La reseña de esta secuela contiene datos relevantes de la película original The Descent (2005) de Neil Marshall.


Después de debutar con la simpática Dog Soldiers, el director Neil Marshall nos sorprendió con The Descent, un brutal y claustrofóbico survival que se ha convertido, por derecho propio, en una de las mejores películas de terror de la pasada década.

La cinta versaba sobre un grupo de amigas que se reunían un fin de semana para realizar una expedición espeleológica. Una vez en el interior de la cueva y tras el desprendimiento de una roca, la salida quedaba bloqueada y las seis mujeres que componían el grupo se que quedaban atrapadas dentro. Intentando encontrar una salida en el laberinto de túneles, descubrían que no estaban solas: una raza de monstruosas y hambrientas criaturas estaban dispuestas a darles caza y llenarse el estómago con su carne. En ese momento, lo difícil no era sólo encontrar la salida sino poder llegar a ella con vida.

Unos personajes bien retratados, unas criaturas aterradoras (bendito maquillaje) y una dirección realmente intensa, dieron lugar a una potente cinta de terror inscrita dentro de la serie B más gratificante.

Como suele ocurrir con las películas que tienen éxito, el estudio quiso aprovechar el tirón del film original para rodar una secuela directa a DVD. En estos casos, el resultado suele ser nefasto. En primer lugar porque no suelen repetir los autores de su predecesora, y los mandos de la secuela se dejan a algún director mercenario –y casi siempre inútil- típico de videoclub. Por otro lado, y para evitar pérdidas, se suele contar con un presupuesto menor, lo cual afecta notablemente al diseño de producción de la cinta. Conclusión: la mayoría de secuelas pensadas para el mercado del DVD suelen ser altamente decepcionantes porque cuentan con menos dinero y, sobretodo, con mucho menos talento.

Pero como en todo a regla, siempre hay una excepción…

The Descent 2
continúa más o menos donde termina el film de Marshall. Han pasado dos días desde que las chicas entraran en la cueva, y su desaparición mantiene en vilo a la policía, que trata inútilmente de encontrarlas en las montañas.

El aviso de que un civil se ha topado con una de las supervivientes centra la atención de los agentes en ésta para tratar de averiguar que le ha ocurrido a ella y al resto de sus amigas. Pero Sarah está conmocionada y debido al shock no recuerda nada de lo que ha pasado en los últimos días.


Sin pensárselo dos veces, el sheriff Vaines decide llevársela del hospital y montar un equipo de rescate para dirigirse a las cuevas en busca del resto de las chicas.



Por lo general, soy bastante reacio a acercarme a estas secuelas directas a DVD (con lo que hicieron con “Cube” tuve más que suficiente), especialmente si la película original me ha dejado un gran sabor de boca. No se puede esperar mucho de estas producciones, por lo que es mejor ir con las expectativas bajas.

No pensaba ver The Descent 2 hasta que observé que algunas críticas no la dejaban en mal lugar. Entonces decidí darle una oportunidad, y lo cierto es que me alegra poder decir que no me arrepiento.


Como ya he comentado en la sinopsis, esta segunda parte empieza casi donde terminó la primera. Digo “casi” no sólo porque transcurra dos días después sino porque la continuidad responde a la versión americana, ya que en Europa vimos The Descent con un final distinto, más pesimista.
Para los yanquis, Sarah conseguía salir de la cueva, llegar hasta el coche y huir del lugar. Justo después venían los créditos finales. Pero nosotros, lo que vimos fue a Sarah todavía en la cueva, siendo esas escenas fruto de un sueño tras caer ésta al suelo y quedar inconsciente. Luego llegaría la escena onírica de su hija con la tarta de cumpleaños, y a continuación, los créditos.

Por tanto, aquí empezamos con una Sarah superviviente y desmemoriada a la que obligan a volver a entrar en la cueva para encontrar al resto de sus amigas. Ahí es donde me pregunto qué fue del coche con el que, se supone, huía Sarah, pero imagino que en el transcurso de los dos días hasta que la encuentran, éste se quedaría sin gasolina (o eso quiero creer). Y de ahí que la encuentren vagando por la carretera en vez de cómodamente sentada en su 4x4.

Aunque me pregunto si la respuesta que me doy a mi mismo es la correcta o simplemente se trata de un error de continuidad que me escuerzo en encubrir.

La cuestión es que esta segunda parte repite básicamente el esquema de su predecesora, derrumbamiento de piedras incluido. Así que tenemos de nuevo a un grupo de personas, esta vez mixto, que entra en la cueva y que tendrá que hacer frente a las feroces criaturas que aguardan en la oscuridad de los túneles.

No todos los personajes están tan bien construidos como en la primera entrega, pero se agradece tener a parte de su elenco, ya que así sentimos que realmente estamos ante una continuación, más cuando transcurre en un corto espacio de tiempo después de aquella. Y aunque aquí los nuevos personajes son lo de menos, sí hay uno, el sheriff Vaines, que da bastante juego.

Por lo demás, es todo lo mismo o similar. Distintas situaciones de riesgo a las que hacer frente debido a la inestabilidad de los propios túneles, y diversos y sangrientos enfrentamientos con los monstruos que les persiguen. Eso sí, la aparición de cierto personaje en el transcurso de la historia supondrá un interesante golpe de efecto para el desarrollo de la misma, aunque también puede ser cuestionado por su escasa credibilidad u oportunismo.


El debutante Jon Harris se maneja bastante bien en las escenas de acción, y aunque no esté al nivel de Marshall, es lo suficientemente competente en el resto como para que la película se haga entretenida en todo momento. Ahora bien, cuenta con algunos puntos en contra.

Si bien su predecesora ya contaba con un ínfimo presupuesto de 7 millones de dólares, lo cierto es que estos lucían muy bien en pantalla, y Marshall supo aprovechar al máximo los pocos recursos con los que contaba. Aquí es de suponer que el dinero invertido es similar o incluso menor, pero no todo luce tan bien, y eso que en entre otras personas, repite el mismo director de fotografía, que hizo un gran trabajo en la primera entrega.

Para empezar, el tufillo a producto de videoclub es inevitable, empezando por las interpretaciones del nuevo elenco de actores y lo casposillos que resultan algunos efectos especiales. Por otro lado, la cueva y sus distintos túneles están sorprendentemente bien iluminados incluso cuando los protagonistas no disponen de ninguna luz. Eso, aparte de restarle credibilidad (y evidenciar que se trata de decorados), provoca que la sensación de claustrofobia se pierda bastante en algunos momentos, y por tanto, la tensión a la que nos somete el director se vea un poco perjudicada.

Lo mejor del film original era que las criaturas fueran tipos bien maquillados y no monigotes digitales como, por ejemplo, en “Soy leyenda” (que ya dejaban bastante que desear para tratarse de una superproducción). Eso le daba un realismo tremendamente impactante. En la secuela eso se respeta, pero he tenido la sensación de que aquí las criaturas, aun manteniendo el mismo aspecto, no resultan tan terroríficas. Quizás también sea debido a lo bien iluminados que están en ocasiones los escenarios, y que por tanto, el impacto en mi haya sido menor (sin contar el hecho de que es la segunda vez que nos topamos con ellas, y que el efecto sorpresa inevitablemente ha desaparecido)

Tal como apuntaba más arriba, algunos efectos son un tanto pecaminosos. Las caídas al vacío son muy cutres, y los momentos gore un poco menos convincentes de lo que cabría esperar. Hasta la sangre se me antoja demasiado artificial, con ese tono rojizo tan vivo (hubiese sido preferible una sangre más oscura). También en alguna ocasión el uso de muñecos canta un poquito (cuando una roca aplasta la cabeza de uno de los bicharracos), pero creo que en conjunto son cosas que no molestan demasiado y que se aceptan sin reparos teniendo en cuenta que estamos ante un producto de bajo presupuesto de humildes pretensiones. Además, la precariedad de medios no llega nunca a un punto sonrojante y en ningún momento desmerece el resultado global de la película, que dicho sea de paso, considero muy disfrutable.

No está al nivel de su predecesora (cosa, por otra parte, muy difícil), pero “The Descent 2“ termina siendo un survival decente, eficaz y muy entretenido. Es más de lo que esperaba encontrar, por lo que me doy por satisfecho.



Valoración personal:


sábado, 6 de marzo de 2010

“Bitch Slap” (2009) - Rick Jacobson

crítica Bitch Slap 2009 Rick Jacobson
El cine exploitation tuvo su origen en la década de los 50, pero no alcanzó su época dorada hasta bien entrados los 60 y muy especialmente los 70. El término “exploitation” sirvió para definir ese grupo de películas que explotaban, nunca mejor dicho, su vertiente sexual y violenta para atraer a un público -mayormente adolescente- ávido de nuevas experiencias cinematográficas, todo ello sin ningún tipo de pudor, vergüenza o censura. Eran ese tipo de películas que los grandes estudios no se atreverían a rodar dado su contenido a menudo explícito y vulgar.

Estas películas solían exhibirse -mayormente en sesiones doble- en los llamados “grindhouse”, cines de mala muerte que proliferaron en la década de los 70. Sus temáticas eran bastante variadas, si bien todas tenían ciertas características en común, como el abuso de la sangre y el sexo, la exagerada violencia o los desnudos gratuitos. De todas maneras, esta diversidad en cuanto a temáticas (pelis de moteros, de asesinos en serie, de mafias, de callejeros o incluso de cárceles de mujeres) dio pie a una clasificación en subgéneros, originándose así términos como el de blaxploitation (cine afroamericano hecho por y para la comunidad afroamericana)

En el 2007, Quentin Tarantino y Robert Rodríguez, confesos aficionados al exploitation, llevaron a cabo su particular homenaje con la fallida Grindhouse, una película divida en dos segmentos – que en España se exhibieron por separado- y que resultó ser un estrepitoso fracaso en taquilla y uno de los desencadenantes de la posterior bancarrota de la Weinstein Company (la productora del film) Y es que gastarse una millonada para imitar el cine cutre de antaño era, cuanto menos, una idea disparatada.

Pese a los malos resultados económicos y a unas críticas muy desiguales, el exploitation volvió a ponerse de moda, y desde entonces no han sido pocas las producciones que han seguido la estela dejada por Tarantino y Rodríguez. Y Bitch Slap, la cinta que hoy nos ocupa, es una de ellas.

La película sigue las andanzas de tres bellezones de armas tomar, tres mujeres explosivas en busca de un tesoro oculto en medio del desierto. Ella son Trixie (Julia Voth), la más modosita y frágil de las tres; Camero (America Olivo), la más alocada y peleona; y Hel (Erin Cummings), la más sensata y el cerebro de la banda.

La historia empieza casi por el final, con Trixie en medio del caos preguntándose cómo han podido torcerse tanto las cosas. La respuesta nos vendrá a modo de flashbacks, con la llegada al desierto de las tres chicas a bordo de su Ford Thunderbird negro del 63’ (¿se nota que me gustan los autos clásicos?). No sabemos por qué están allí ni por qué tienen a un tío medio en bolas metido en el maletero, pero poco a poco lo iremos averiguando.


Considero que uno de los grandes aciertos de Rick Jacobson, director y co-guionista de Bitch Slap, es el empleo de una narración mediante flashbacks. Con este recurso va dando saltos en el tiempo, del presenta al pasado y viceversa, y va construyendo la trama poco a poco, manteniendo así una constante intriga en el espectador. Quiénes son las chicas, cómo se han juntado, qué buscan y quién las persigue son preguntas que se irán respondiendo a medida que transcurra la trama y se nos vayan mostrando esos reveladores flashbacks.

Mientras disfrutamos del bizarro espectáculo, nuestro cerebro trabaja –aunque sea sólo un poco- para ir atando cabos, lo cual no está de más. Y si bien es cierto que el argumento se puede considerar un poco chorra, lo cierto es que al menos se preocupan de tener una trama mínimamente coherente. Es de agradecer, pues, que no sea solamente un derroche de curvas y explosiones.

Otro punto a favor es que se reserven unas cuantas sorpresas y golpes de efecto que enriquecen un poco más la historia, aunque no podemos negar que todos estos giros resultan ser de lo más obvios (o al menos a mi me lo parecieron)

Por el contrario, uno de sus mayores errores es el acercamiento del exploitation a las nuevas tecnologías y actuales recursos visuales, lo que lleva al director a usar y abusar de la pantalla verde para recrear los escenarios y muchas de las secuencias de acción que conforman los citados flashbacks. Obviamente, eso supone un recorte importante de gastos para la producción, pero teniendo en cuenta que su presupuesto ya debe ser bastante limitado, el recurso acaba jugando muy en su contra.

Todas las escenas y secuencias que emplean el falso fondo al estilo “300” o “Sin City” hacen daño a la vista de lo escandalosamente cutres y risibles que resultan. A mi gusto, es preferible que se note el cartón piedra, como ocurría en el cine de bajo presupuesto de antaño, que no que los efectos digitales empleados sean tan descaradamente horribles. Aunque quizás ese descaro sea totalmente intencionado, con el fin de otorgarle a la película un tono aún más casposo. Sea como sea, la cuestión es que, en mi opinión, esta técnica le hace un flaco favor.

Quizás sea por eso que la parte que más me gustado, o que más he disfrutado, es toda aquella que transcurre en el desierto, con las tres chicas haciendo frente a los enemigos e incluso peleándose entre sí de una forma más “creíble”, dentro de la propia exageración que ostenta la cinta.

Y es que aquí, la violencia se lleva a extremos desorbitados y absurdos, como es de menester. Eso es algo que queda más acentuado en los flashbacks, en los que los efectos por ordenador permiten recrear secuencias más alocadas y excesivas (muchas veces llegando a un punto sumamente ridículo) Pero los momentos en el desierto tampoco se quedan cortos, especialmente cuando se trata de enfrentamientos cuerpo a cuerpo, con peleas bastante burdas y hasta interminables (aunque en ese último aspecto, creo que la larga y absurda pelea de “Están vivos” de Carpenter sigue llevándose la palma)

Por supuesto, una de las influencias más evidentes de Bitch Slap es el cine sexplotation de Russ Meyer, con sus chicas voluptuosas repartiendo estopa. Aunque aquí la vertiente softcore tiende a ser bastante más tímida de lo que uno podría esperar. Por tanto, no esperéis ver mucha carnaza ni ningún desnudo integral o parcial. Cierto que el softcore ya es bastante recatado de por sí, pero es que aquí el director tampoco va más allá de unos primeros planos de sugerentes escotes. En ese sentido, quizás la película prometía ser algo más gamberra, pero se queda bastante cortita, al igual que ya ocurría con la mediocre “Lesbian Vampire Killers”.


De todas maneras, eso no quiere decir que Jacobson no explote la sensualidad de sus musas. Todo lo contrario, pues nos regala unos cuantos buenos momentos rodados al más puro estilo videoclip y que harán las delicias de los más morbosos.

No apta para cardíacos es la secuencia - que ya vimos en el tráiler- en la que las chicas se bajan del coche nada más llegar a su destino, o cuando, de forma totalmente gratuita (cómo no), empiezan a tirarse cubos de agua por encima, las unas a las otras. Eso por no hablar del medio –no llega a consumarse- polvo lésbico entre Trixie y Hel, que supone uno de los momentos cumbre de la película.

Sexualidad y violencia aparte, no faltan tampoco los personajes extravagantes (la chinita y su feucho amigo) y el lenguaje malsonante (aquí todos se insultan continuamente)

Hablar de las interpretaciones en un film de estas características es algo que puede resultar bastante fútil. Aún así, creo que merece la pena señalar que éstas no son tan desastrosas como cabría esperar. Cierto es que todas caen continuamente en el histrionismo, pero ahí es precisamente donde está la gracia y donde se demuestra quién sabe hacerlo bien y quién no.

La debutante Julia Volth, que interpreta a Trixie, es probablemente la que muestre mayores deficiencias interpretativas, pues no termina de resultar del todo convincente en ninguno de los aspectos que explota su personaje. Por su parte, America Olivo (Camaro) sobreactúa constantemente, aunque eso puede ser debido a que su personaje se enfoca, ya de por sí, de un modo histriónico (más cuando se toma las pastillitas…)

Así que nos queda Erin Cummings (Hel), a la que actualmente podemos ver en la serie “Spartacus: Blood and Sand” (otra disfrutable bizarrada de la que Jacobson es uno de los directores habituales), y que desempeña su papel con más acierto que el resto de sus compañeras. También, para qué voy a negarlo, es que la que físicamente más me gusta de todas xD

Trixie es preciosa y Camaro tiene un señor cuerpazo (aquí el cirujano plástico ha tenido mucho que ver), pero es la pelirroja Hel, con ese look pin-up, la que me ha cautivado por completo.
Y a vosotros ¿cuál os gusta más?


Respecto al resto del elenco, pues casi todos están más o menos correctos en sus respectivos roles, destacando sobre todo a Michael Hurst en el papel del mafioso Gage.

Al actor ya lo habíamos visto antes en (horribles) series como “Hércules” o “Xena, la princesa guerrera”, pero no es al único que reconoceremos. Las propias Xena (Lucy Lawless, que también aparece en Spartacus) y Gabrielle (Renée O'Connor) realizan un breve cameo como monjas, así como Hércules (el mediocre Kevin Sorbo), al que se le reserva un pequeño papel en la historia (y suerte que es pequeño…)

Se nota que Jacobson fue también director de algunos capítulos de estas series.

Bitch Slap no se toma en serio a sí misma, y lo mismo debe hacer el espectador para poder disfrutarla. Eso no quita que sea una mala película. Y lo es porque es desmesurada, chabacana, cutre y por momentos tremendamente ridícula. Por al mismo tiempo, son esos atributos los que la convierten en producto repleto de alicientes para los que busquen en ella una diversión más tosca y desvergonzada.

La promoción que tuvo el año pasado fue bastante notoria, llegando a alcanzar un grado de popularidad importante en la red. Tuvo su web oficial (con unos pósters muy chulos) e incluso las chicas se pasearon por el Comic Con de San Diego para promocionarla (aunque sólo llegó a estrenarse, de forma limitada, en tres cines estadounidenses). Quizás eso elevase en exceso las expectativas de muchos, y al final en no todos los casos se hayan visto cumplidas. Puede que por eso yo haya dejado pasar tanto tiempo antes de verla. Y aunque creo que podía haber sido más gamberra, lo cierto es que el resultado es bastante resultón. Insisto en que para mí, esta es una buena mala película. Disfrutarla dependerá mucho de si entras o no en su juego.



Valoración personal:

miércoles, 3 de marzo de 2010

Resultado encuesta: La Mejor Película de Ci-Fi de 2009

La mejor película de ciencia-ficción de 2009

Habiendo quedado cerrada ya la encuesta que os proponía en febrero, toca ahora ver los resultados.

Lo cierto es que durante el tiempo que ha durado la votación, la cosa ha estado bastante reñida entre un par o tres de títulos, los cuales, obviamente, han sido los estrenos más contundentes –y más vistos- del año en el campo de la ciencia-ficción.

Pero como siempre, empezaremos el repaso en orden ascendente, desde el menos al más votado.

Con un 5% de los votos, y por tanto, la película que más lejos ha quedado de ser vuestra favorita, tenemos a “Moon”, el film de ci-fi minimalista del año. A mí personalmente no llegó a convencerme del todo, pero ha tenido muy buenas críticas y una entusiasta recepción en varios festivales. En su contra ha jugado el hecho de tener una distribución bastante paupérrima.

Con el doble de votos -un 10%- se cuela “Ink”, una propuesta independiente que no ha llegado a las salas pero que cuenta con unos cuantos seguidores en la blogosfera que la han visto y hablan maravillas de ella. Será cuestión de echarle un vistazo…

Un 21% de los lectores se han quedado con Distrito 9, el interesante debut cinematográfico de Neill Blomkamp. Con unos 30 millones de presupuesto el director ha demostrado que se puede hacer una película taquillera cargada de efectos especiales sin que el aspecto visual se resienta lo más mínimo. Si esto se apoya en una historia original y atractiva –aunque no del todo redonda- y una campaña viral potente, el resultado no puede otro que el aprobado de público y crítica.

El segundo puesto del pódium lo ocupa “Star Trek” con un 26% de votos. La reimaginación de de la saga a cargo de J.J. Abrams ha entusiasmado tanto a los trekkies como a los que no son fans de este particular universo. Una trepidante space opera que ha dejado a los espectadores satisfechos pero también con ganas de más.

Y finalmente, tras una dura pugna con la cinta de Abrams, se erige “Avatar” como la mejor película de ci-if del año según los lectores de Amazing Movies. Un 36% de vosotros la ha escogido como su preferida, algo que se veía venir teniendo en cuenta su apabullante recaudación (convirtiéndose, con más de 2.500 millones de dólares, en la película más taquillera de la historia) El espectáculo 3D de Cameron ha conseguido tanto el favor del público como el de la prensa especializada, aunque tampoco son pocos sus detractores.

Y aquí termina el ranking. Gracias a todos por haber participado. Viendo el éxito de estas últimas encuestas, me animaré a proponer otras con mayor frecuencia.


Saludos ;)