viernes, 29 de octubre de 2010

“Altitude” (2010) - Kaare Andrews

crítica Altitude 2010 Kaare Andrews
Ésta es una de esas producciones a las que le tenía el ojo echado desde hace bastante tiempo. Una película con un grupo de personajes atrapados en un espacio reducido (en esta ocasión, una avioneta), y acechados por una monstruosa criatura de tintes genuinamente lovecraftnianos, obligaba a un servidor a seguirle la pista bien de cerca. Tras un tiempo sin saber de ella, se estrenó un apetitoso tráiler que apuntaba maneras. Desgraciadamente, y tratándose de una serie B canadiense, su futuro comercial resultaba bastante incierto. Con un poco de suerte podría lograr un estreno limitado en las salas de cine estadounidenses, pero como suele ocurrir la mayoría de veces, la cinta ha acabado directamente en las estanterías de los videoclubs (canadienses, por supuesto).

“Altitude” nos cuenta la historia de cinco jóvenes que deciden alquilar un pequeño avión para una escapada de fin de semana, y que pilotará una de ellos, la novata en estas lides, Sara. Sin embargo, poco después del despegue, algo empieza a ir mal y los instrumentos de vuelo dejan de funcionar correctamente. Los cuatro amigos empiezan a ponerse nerviosos, mientras Sara procura mantener el control de la situación y del aeroplano.

Para más inri, una tormenta se aproxima y el combustible se está agotando, por lo que dicha situación empieza a ponerse muy crítica. Pero por si estos no fueran suficientes problemas, parece que una misteriosa y maligna fuerza sobrenatural se encuentra al acecho oculta entre las nubes.


Con tan prometedor argumento, no deja de ser frustrante que uno acabe topándose con un producto tan mediocre. Un atractivo punto de partida echado a perder por la ineptitud de su guionista.

Pero empecemos por el principio…

La cinta comienza de forma interesante, mostrándonos un suceso del pasado que tiene relación directa con nuestros protagonistas. Más adelante, se nos presenta al grupo de viajeros protagonistas del terrible viaje en avión que estamos a punto de presenciar.

Las referencias cinéfilas y/o a la cultura popular son algo habitual en el cine, y es algo que gusta mucho de usar a los guionistas y a los directores, especialmente a estos últimos cuando se trata de su primer largometraje. También es algo que los cinéfilos solemos recibir casi siempre con una sonrisa cómplice en la boca. Sin embargo, un exceso de referencias puede resultar contraproducente, y eso es precisamente lo ocurre aquí nada más empezar la película.

En tan sólo cinco minutos, el guionista Paul A. Birkett (cuyo currículum se compone básicamente de varios telefilmes y subproductos de videoclub, cosa que se nota) se saca de la manga referencias a Hitchcock, al Bigfoot, a Bin Laden, a Coldplay –ésta está justificada dado que el macguffin de la trama es un viaje a uno de sus conciertos-, a John Travolta y a Rain Man, provocando que los diálogos iniciales resulten un tanto artificiales y forzados. Y es que las referencias y guiños deben ser bien medidos, y sobre todo bien distribuidos a lo largo del metraje para evitar saturación y esa sensación de artificialidad que ya he comentado. Incluirlos todos de golpe en los primeros minutos con la intención de ganarse al espectador es un error.

De todas formas, éste paso en falso es algo que podemos perdonar, ya que al fin y al cabo no es lo que va impedirnos disfrutar de la historia. Lo que nos lo va a impedir serán unos adolescentes histéricos y encefalograma plano que nos harán el viaje de lo más insoportable.


Uno de los grandes problemas de un film de terror (y bien pensado, también de cualquier otro género) es que el espectador no empatice con sus protagonistas o que le causen tal indiferencia que poco le importe lo que les ocurra en el transcurso de la trama. Pero hay algo aún peor que eso, y es que éstos terminen cayéndote tan mal que les desees la muerte al poco de empezar el film. Y esto es lo que sucede con Altitude, cuyos protagonistas no hacen más que crispar nuestra paciencia con su irritante comportamiento y las continuas estupideces en las que incurren. Ahí destacaría, por encima de todos, el personaje de Sal, el clásico mix entre graciosillo de turno y gallito tocanarices, y cuyas intervenciones se saldan siempre con alguna discusión absurda o algún comentario o actitud grosera. Si eso le sumamos la sobreactuación del actor, queda claro que sería el primero en nuestra lista de “pasajeros que expulsaríamos del avión sin paracaídas”. Desgraciadamente, no nos libramos de él tan fácilmente…

El intento, por parte de Birkett, de crear una sensación de desasosiego y tensión constantes se va al garete por querer centrarse en exceso en unos personajes insulsos y difícilmente soportables que invitan a que uno pierda pronto el interés por lo que pueda ocurrir en el interior del avión.

En una situación límite, nuestras reacciones son impredecibles, y el ser humano tiende a perder la calma y sacar a relucir sus instintos de supervivencia más primarios. Esto, en parte, queda reflejado en la película, pero no está del todo bien aprovechado dado que no cuenta con unos personajes ni una historia suficientemente bien construidos como para que nos sumerjamos a conciencia en la trama. Y el otro elemento en el que ésta se apoya, la tentaculada criatura que va a la caza del avión, resulta ser bastante secundario y no se le saca todo el jugo que podía dar.


La explicación de su origen probablemente tampoco sea la más satisfactoria (algo así como un agujero de gusano, otra dimensión o una especie de Triángulo de las Bermudas aéreo hubiera sido más interesante), pero el problema está en que en base a ésta, hay que ser coherente, y eso es algo que tampoco logra el guionista, orquestando un desenlace a todas luces absurdo y chapucero (SPOILER--- una cosa es que la imaginación de Bruce haga realidad sus peores pesadillas y otra muy distinta es que eso le permita viajar en el tiempo --- FIN SPOILER) , además de innecesariamente sensiblero, mezclando así peras con manzanas y dando como resultado un disparatado pastiche que supone la guinda a un pastel amargo e indigesto.

Quizás uno de los momentos más rescatables de Altitude, uno que respira ese espíritu que servidor quería ver en esta cinta, es la inevitable escena heroica de turno, que aunque resulte un tanto increíble, por lo menos ofrece algo de emoción y tensión a un relato que carece precisamente de tales ingredientes.

“Altitude” falla por completo en sus pretensiones, y a duras penas sirve para pasar el rato.

El pretendido homenaje a Weird Stories y a H.P. Lovecraft (el autor solía escribir en dicha revista) queda deslucido por el pobre resultado conseguido. Cualquier capítulo de Amazing Stories o The Twilight Zone -claros referentes a los que evoca el film-, se me antoja mucho más gratificante y entretenido que esta insulsa y exasperante película de terror. No funciona ni en su vertiente catastrofista (a la que más tiempo dedica) ni en su vertiente terrorífica. Su apreciable acabado técnico no puede suplir las carencias de su guión (pobre historia, odiosos personajes, malos diálogos) ni de su limitado reparto (el bellezón de Jessica Lowndes se salvaría por los pelos, dado que su personaje es el más sensato/soportable del grupo, si bien su actuación tampoco es para lanzar cohetes)

Ni el bajo presupuesto ni las expectativas que uno pueda tener ante ella (en mi caso tampoco eran muy altas), pueden eximir a “Altitude” de ser un film realmente decepcionante.



Valoración personal:

viernes, 22 de octubre de 2010

“Ga'Hoole: La leyenda de los guardianes” (2010) - Zack Snyder

crítica Ga'Hoole La leyenda de los guardianes 2010 Zack Snyder
Tras la decepcionante carrera comercial de –la mayormente infravalorada- “Watchmen”, Zack Snyder no podía permitirse otro paso en falso y apostó por una producción con menos riesgos: una película de animación para todos los públicos.

Teniendo cercano en la memoria el éxito de “Happy Feet”, Warner Bros. le confió el proyecto de “Legend of the Guardians:The Owls of Ga'Hoole” basado en una serie de libros infantiles/juveniles de la escritora americana Kathryn Lasky.

Snyder pasaba así de llevar a la gran pantalla una novela gráfica de culto prácticamente imposible de adaptar a trasladar al cine unos cuentos para niños; de la rigurosa clasificación R al más factible PG; del cine para adultos al cine para toda la familia; de la violencia a los buenos sentimientos… Y todo ello manteniéndose fiel a su particular estilo visual y sin perder un ápice de la épica que ya le caracteriza.

La película cuenta la historia de Soren, una joven lechuza criada en el Bosque de Tyto y fascinada por las historias épicas que su padre le cuenta, a él y a sus hermanos, sobre los guardianes de Ga’ Hoole, unos legendarios guerreros que lidiaron una dura batalla para salvar a toda la población de lechuzas de los malvados “Los Puros”.

Mientras Soren sueña con unirse algún día a sus héroes, su hermano mayor, Kludd, se burla de él y anhela cazar, volar y robarle el favor de su padre a su hermano pequeño. Finalmente los celos de Kludd provocan que ambos sean capturados por Los Puros, quienes planean convertirlos en obedientes soldados.

Soren, que pronto consigue escapar de las garras de sus captores, emprenderá un viaje de vital importancia... Contando con la ayuda de otras jóvenes y valientes lechuzas, Soren cruzará el mar y atravesará la niebla para encontrar el Gran Árbol, el hogar de los legendarios guardianes; la única esperanza para vencer a Los Puros y salvar el reino de las lechuzas.


“Ga'Hoole: La leyenda de los guardianes” adapta los tres primeros libros de un total de 15 que Kathryn Lasky ha escrito sobre su saga de Los guardianes de Ga Hoole. Así que si la película funciona en taquilla, cosa que de momento está por ver, la Warner Bros. tendría franquicia para rato.

Por ahora, toca valorar esta primera película, y lo cierto es que cuenta con suficientes alicientes para ser del gusto del público, aunque éste es tan impredecible que nunca se sabe a ciencia cierta qué películas encumbrará y qué otras desterrará a los confines del olvido.


Snyder nos cuenta una historia de aventuras en la línea más tradicional del género, sólo que en un contexto animal y con unas lechuzas (que no búhos) como absolutas protagonistas. Ahí es donde radica la gracia de la cinta, aunque también es algo que a muchos les echa para atrás. Algo extraño, teniendo en cuenta que a estas alturas hemos visto infinidad de películas protagonizadas por todo tipo de animales (e incluso insectos, juguetes, coches, robots…)

Quizás unas lechuzas viviendo una aventuras que bien podrían protagonizar unos humanos suene algo descafeinado, pero lo cierto es que Snyder y su equipo de guionistas consiguen sumergirnos fácilmente en la historia, permitiendo que los rasgos comunes de este tipo de films no se vean minimizados por el hecho de tener a una aves luciendo armaduras y peleando en épicas batallas.

De todas formas, lo primero que hay que resaltar de esta película es su excelente factura técnica/visual. La hiperrealista animación goza de un acabado impecable. El grado de realismo de los animales y los distintos escenarios es sobresaliente, pero además se dota a los primeros de la expresividad suficiente como para que su aspecto no supongo ningún hándicap a la hora de transmitir emociones (potenciando sobre todo la mirada) Además, sus animadores han procurado fantasear lo justo y necesario para que sus movimientos y sus acciones fueran los más cercanas posibles a la realidad (las distintos gestos, las piruetas… todo fluye con mucho dinamismo pero también con plausible credibilidad, sin forzar demasiado el “todo vale si es animación”)

Por supuesto, además del aspecto meramente técnico, cabe resaltar también el conceptual, ya que tanto los personajes como los paisajes tienen un diseño exquisito. Cada raza de lechuza está perfectamente diferenciada, pero dentro de cada raza, también cada individuo tiene sus propios rasgos que le diferencian del resto. Esto ayuda mucho a que reconozcamos cada personaje aún en el fragor de la batalla, que es cuando es más fácil confundirlos.

Por supuesto, semejante trabajo queda visualmente potenciado por la espectacularidad que Snyder aporta las imágenes. Secuencias no sólo de gran carácter épico sino también de gran belleza (los vuelos en mitad de la tempestad, etc.)



Muchos dirán que Snyder abusa de la cámara lenta, y lo cierto es que no puedo estar más en desacuerdo con esa afirmación. Al menos aquí sabe cómo y cuándo utilizarla, dándole un uso recurrente a lo largo del metraje pero sin excederse; demostrando que es un recurso tan legítimo como cualquier otro y que, bien empleado, no tiene por qué resultar molesto o cansino (y menos ser el argumento oficial para echar pestes de su director)

Aquí el cada vez más imprescindible 3D (si eres un blockbuster o producción destinada a hacer dinero) le da un plus a la imagen, haciéndola bastante más atractiva a los ojos del espectador (en lo atañe sobre todo a las escenas de lucha y de vuelo). Y es que es en este tipo de películas (las de animación), donde mayor beneficio se le saca a la moda estereoscópica.

Adentrándonos ya en la historia en sí, no deja de ser un poco lo de siempre: la eterna lucha del bien contra el mal representada aquí mediante la guerra entre razas rivales (los puros vs todos los demás); el joven valiente y entusiasta que de la noche a la mañana se convertirá en héroe; el hermano envidioso del protagonista cuyos celos le llevarán al lado oscuro; el maestro que enseña al joven aprendiz… Todo lo típico de la literatura infantil/juvenil está en Ga’Hoole, así que en ese aspecto, pocas novedades o sorpresas.

Soren sueña despierto con las leyendas que le cuenta su padre, y con la llegada de los Puros trazando su pérfido plan, se presenta la oportunidad de su vida para convertirse en uno de esos legendarios guerreros que tanto ha idolatrado. La joven lechuza afrontará con valentía peligros inimaginables y hará frente a un enemigo más fuerte que él. Sin embargo, la bondad de las lechuzas prevalecerá por encima de la maldad de los Puros, quienes sucumbirán ante la astucia y la poderosa unión de sus rivales.

Por supuesto, quién acude a una película de estas características ya sabe lo que se va a encontrar, así que el quit de la cuestión reside en que el director sepa contar lo mismo de siempre con suficiente acierto como para que el público salga satisfecho de la sala. Y por supuesto, Snyder lo consigue.

Los 90 minutos de metrajes son, ante todo, entretenidos, y aunque la acción es un componente importante de ellos, también hay tiempo para el humor (aunque no abunde en exceso) y para desarrollar lo justo tanto la historia como sus principales protagonistas (el aprendizaje en el vuelo y en la lucha, la evolución –hacia caracteres distintos- de Soren y Kludd…) A eso hay que unirle esos buenos sentimientos que procuran transmitir estas producciones, y que en este caso serían principalmente el creer en uno mismo y luchar por tus sueños, la capacidad de autosuperarse ante las adversidades o el constatar lo nocivos que son la envidia y el rencor.

Por supuesto, esta moralina entra sin problemas ya que no cae en el sentimentalismo barato ni tampoco pretende aleccionar a nadie. Forma parte intrínseca de la historia bajo la máxima de entretener al espectador.

Igualmente, se nota que ha sido una película concebida con cariño y respeto hacia el género. Tiene alma, que es precisamente lo que falta la mayoría de producciones de fantasía en carne y hueso, y aunque no llegue a emocionar como debiera (ahí Pixar sigue siendo la campeona) y el guión peque de simple y previsible, lo cierto es que sigue siendo un producto disfrutable y visualmente espectacular (3D aparte)

A destacar también una notable banda sonora a cargo de David Hirschfelder (Elizabeth, Australia), en la que destacan unos potentes coros que confieren la dosis adecuada de épica a la partitura.

“Ga'Hoole: La leyenda de los guardianes” es una entretenida aventura animada para toda la familia. Ideal para los pequeños de la casa, que seguramente sean quienes más la disfruten, pero igualmente amena para los más mayores.

El universo Ga’ Hoole puede dar mucho más de sí en futuribles secuelas, pero para que eso ocurra, esta primera entrega deberá convertirse en un éxito o, como mínimo, resultar rentable.


P.D.1: Superada la prueba de fuego para Snyder en el campo de la animación, y cruzando los dedos para que algún día le den luz verde a la nueva “Heavy Metal”.

P.D.2: Antes de la proyección de la película, nos obsequiaron -al estilo Pixar- con un cortometraje del Coyote y el Corre-caminos pasados por el tamiz de la animación CGI y el 3D. Estos cortos (tres en total) suponen la antesala de una serie de 26 episodios de media hora titulada "The Looney Tunes Show" que Warner Bros. tiene planeado estrenar en breve para televisión. El primero apareció en “Como perros y gatos: La revancha de Kitty Galore”, el segundo nos lo han mostrado con el film de Snyder y el tercero acompañará a la inminente el “El oso Yogi”.

Lo cierto es que el corto estuvo simpático, en la línea habitual de esta entrañable serie. El look moderno le sienta de maravilla y ofrece muchas posibilidades (y si no que se lo digan a Scratch) A los más mayorcetes nos traen muchos buenos recuerdos (añorando sobre todo la animación tradicional), pero estoy seguro que los peques de ahora también los disfrutarán (de ahí que se proyecten con los estrenos cinematográficos más enfocados al público infantil)




Valoración personal:


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jueves, 21 de octubre de 2010

Crónica Sitges: Día 10 (16 de Octubre)

Sitges 2010 Hybrid, The perfect Host
Teniendo en cuenta que el domingo iba a ser todo maratones, el sábado fue para mí el último día en el Festival.

En total, han sido diez días viendo películas, a veces buenas a veces malas. Diez días en los que he conocido a otros compañeros blogueros y con los que he compartido sesiones y charlas cinéfilas. Diez días alimentándome a base de bocatas. Díez días de sueño y mucho cansancio, aunque he conseguido no dormirme en ninguna proyección (si bien algunas películas invitaban a ello). Diez días de cine que ya han pasado y que ahora se recuerdan con cierta morriña.

La verdad es que se agradece volver a la rutina diaria y tener tiempo libre para escribir con más tranquilidad y/o dedicarse a otros menesteres. Sin embargo, por agotadora que haya sido, he vivido una grata experiencia. He aplaudido y me he reído a carcajadas en una sala de cine, y he disfrutado de buenas y malas películas en compañía de un montón de cinéfilos como yo.

Cuando empecé no sabía si lograría llegar hasta el final. Y ahora que lo he conseguido, tengo una idea mucho más clara –y menos idealizada- del festival. Y sin embargo, estoy convencido que si nada me lo impide, repetiré el año que viene con las mismas ganas e ilusión.

Dicho esto, toca reseñar las dos últimas películas que la jornada.

1ª Sesión – Hydrid 3D: Película acerca de un monstruoso coche asesino que sembrará el pánico en un grupo de mecánicos de un garaje de la policía de Chicago.

Film que me perdí en pases anteriores, por lo que decidí aprovechar el último día para echarle el ojo, ya que este tipo de argumentos me suelen atraer bastante (cinéfago que es uno)

Ante todo, debe quedar claro que estamos ante una serie B (con cierto aire a telefilm) con un grupo de personajes encerrados en un espacio reducido (en este caso, un garaje/taller) y con monstruo de por medio que irá matándoles uno a uno. Así pues, la originalidad es más bien escasa. El monstruo en sí, que tiene la apariencia de un coche (aunque en el transcurso del metraje adoptará el aspecto de otros modelos), recuerda un poco a “Christine”, aunque no es exactamente un coche endemoniado. De hecho, la explicación del origen de la criatura es de lo más descabellada/absurda, pero si nos olvidamos de eso y nos centramos en la acción propiamente dicha, se puede pasar un rato entretenido.

Los personajes son arquetipos clásicos de este tipo de cintas. Así pues, tenemos el héroe/heroína y también al típico cretino al que le deseas la muerte desde el primer instante.

Con estos elementos, el director se las apaña suficientemente bien para sacarle partido al escenario y a las habilidades del bicho y hacer un producto ameno cuyas modestas pretensiones se ven más o menos cumplidas. Por supuesto, hay que ir bien predispuesto a que no se verán grandes secuencias de acción (aunque son bastante potables), ni buenas actuaciones (son más bien justitas) ni tampoco buenos efectos especiales (cuando el monstruo desvela su apariencia real el resultado cochambroso), pero si uno disfruta sin complejos de este tipo de producciones se puede dar por satisfecho, aunque resulte mayormente previsible (no es difícil saber quién morirá y quién se salvará) o el final que le espera a uno de los últimos supervivientes esté un poco pillado por los pelos.

Sinceramente, estando dirigida por Eric Valette, responsable de la abominable “Malefique”, podría haber salido algo muchísimo peor. Eso sí, olvidaros de verla en 3D porque es una tomadura de pelo. No ya por malo sino por imperceptible. Tan sólo se aprecia en los títulos sobreimpresos en pantalla y en una secuencia de choque al inicio del film. En el resto del metraje, el efecto estereoscópico es inexistente.


2ª Sesión – The Perfect Host: Thriller (con sus jugosas dosis de humor) basado en el corto, "The Host” del propio director, Nick Tomnay. La película nos cuenta la historia de John Taylor, un criminal común que acaba de robar un banco y que, huyendo de la policía, decide esconderse en un barrio acomodado de Los Ángeles. Allí tiene la oportunidad de hacerse pasar por el amigo de una amiga de Warnick Wilson, el perfecto anfitrión que está preparando una cena especial para sus amigos. Taylor se refugia en su casa guardando las apariencias, procurando mantener la mentira el mayor tiempo posible. Sin embargo, llegará un punto en que ya no podrá ocultar más su verdadera identidad… ni él, ni su anfitrión.

Genial comedia/thriller de intriga en el que un ladrón con mucha mala suerte acaba en la casa de un adinerado solterón que, engañado por una vil mentira, le atenderá amablemente. Pero las apariencias engañan, y ni el ladrón es tan malo ni la víctima tan dócil.

El gafado protagonista, que ya tiene sus problemas antes incluso de llegar al hogar de Wilson (la escena en la tienda de ultramarinos es un ejemplo), aprovecha la inocencia del anfitrión para ocultarse de la policía durante un tiempo prudente. Lo que el pobre desgraciado no sabe es que ha ido a parar al peor escondite posible, y es que Wilson le va a causar más de un quebradero de cabeza.

La película es delirante de principio a fin, y ahí tiene como gran baza no sólo el ingenioso guión sino también la brillante presencia de un divertidísimo David Hyde Pierce (el inolvidable Dr. Niles Crane de la gran serie “Frasier”). David está que se sale interpretando las distintas fases de su personaje; cada mueca y cada movimiento (esos tronchantes andares…) nos van mostrando la personalidad de Warnick Wilson, un tipo que esconde un oscuro secreto.

Las surrealistas e impagables situaciones que se producen en el interior –y exterior- de la casa, las locuras de Wilson y las continuas faenas que le hará pasar a Taylor son sólo una pequeña muestra de todo lo que la cinta tiene que ofrecernos. Y es que se guardan también unos cuantos ases en la manga para el final, donde quizás podríamos decir que peca de rizar demasiado el rizo pero que aún así consiguen sorprendernos y dejarnos un estupendo sabor de boca.

No me cabe ninguna duda que “The Perfect Host” ha sido uno de los mayores aciertos de la –más bien decepcionante- programación del festival de este año y una de las sorpresas más agradables que se me he llevado (el argumento sonaba interesante pero no tenía muy claro qué iba a ver ni podía imaginar lo que finalmente iba a encontrarme)

Fantástica película con la que despedirse de la 43 Edición del Festival de Cine Fantástico de Catalunya.

El año que viene, si puedo, volveré.

Crónica Sitges: Día 9 (15 de Octubre)

Sitges 2010 red hill, atrocious, jackboots on whitehall
El viernes le tenía echado el ojo a un par de películas. No iba a la aventura ni desinformado, pero aún así cabía la posibilidad de sorprenderse, para bien o para mal.

1ª Sesión – Red Hill: El joven oficial de policía Shane Cooper se traslada con su esposa embarazada a Red Hill, una pequeña ciudad en la que espera encontrar tranquilidad para poder comenzar una nueva familia. Desgraciadamente, en su primer día de trabajo deberá afrontar una situación extrema: Jimmy Conway, un preso fugado de la prisión, regresa a la ciudad en busca de venganza.

Red Hill es un western moderno en el que el sheriff de la ciudad y sus ayudantes deberán acabar con un sanguinario fugitivo. Conway va a por todos aquellos que lo llevaron a prisión y no descansará hasta que acabe con todos ellos. En medio de este sanguinario ajuste de cuentas se encuentra Cooper, un joven alguacil cuyo alto sentido de la justicia y del deber le llevará a afrontar situaciones en las que jamás pensó que se vería envuelto.

En este primer largometraje, el director y guionista Patrick Hughes construye una historia de venganza apoyada en los rasgos más comunes del género western. Un thriller de acción que no abusa de la violencia, ya que ésta responde a las exigencias del guión y sirve no sólo para entretener al espectador (cosa que consigue de sobras), sino también para mostrar la rabia y el odio que hay en el personaje de Conway. Un personaje construido con la misma ambigüedad que el resto, es decir, que aquí no hay una distinción categórica entre buenos y malos. Y lo que a simple vista puede parecer una película de tiros, esconde detrás una trama muchísimo más trabajada.

Da gusto encontrarse en el festival una cinta que cuide tanto el guión como la puesta en escena. Que apueste por entretener al espectador mientras le cuenta una buena historia que, en mayor o menor medida, pueda dejar un buen poso en su memoria cinéfila.

Los distintos cara a cara entre los protagonistas, los pequeños detalles y sutiles diálogos que nos dan pistas acerca de la actitud de éstos, las acertadas localizaciones, los ligeros toques de humor…

Todo aquí está perfectamente calculado para entregarnos un entretenimiento gratificante y con cierto peso dramático. El reparto cumple muy correctamente su labor, destacando especialmente a un acertado Ryan Kwanten, al que muchos conocemos por su papel de Jason Stackhouse en la serie vampírica "True Blood" (aunque también pudimos verlo en la cinta de terror de James Wan “Silencio desde el mal”)

Un reparto convincente, una dirección acertada -con un ritmo que nunca decae- y un notable guión dan como resultado una estupenda película. Una muy grata sorpresa (no tenía puestas en ella expectativas de ningún tipo) y, sin lugar a dudas, mi película favorita del festival (que después de tanta decepción y tanto bodrio puede que no sea decir mucho, pero realmente vale la pena)

2ª Sesión – Atrocious: Un título muy rimbombante para otra película rodada en primera persona en la línea de “El Proyecto de la Bruja de Blair” o la más reciente “Paranormal Activity”.
El intento de repetir la fórmula y encima hacer pasar su historia por un hecho verídico no sólo huele sino que ya no funciona.

La película (co-podrucción entre México y España) nos relata los últimos días de la familia Quintanilla Atauri, que fue encontrada muerta en su casa de campo (en los alrededores de Sitges) el 4 de abril de 2010. La policía descubrió la existencia de cintas de vídeo con 37 horas de grabación, y esto, se supone, es lo que aquí vemos.

Nos quieren convencer que los productores crearon la película a partir del material encontrado y con el permiso, claro está, del cabeza de familia, que fue el único superviviente de la matanza. Por supuesto, no hay quién se crea que las personas que vemos en pantalla son realmente los Quintanilla Atauri (si es que alguna vez existieron tales personas) y no unos actores, más cuando se nota a leguas sus carencias interpretativas (y aunque no fuese así, habría que ser muy ignorante o ingenuo para pensar que todo lo que se ve en pantalla no es ficción)

De todas formas, y olvidando la manera barata de vender la película, ésta se puede ver sin demasiados problemas. Que guste ya es otra cosa…

La mayor parte del tiempo no pasa nada demasiado interesante (sin contar el guiño a Taxi Driver metido con calzador), así que te pasas toda la película deseando ver algo aterrador o que realmente te provoque algún susto (sería lo mínimo a pedir). Pero eso no ocurre, así que vas atendiendo al relato de los hermanos Quintanilla con curiosidad y cierta intriga (en ese sentido, sí sabe mantener el interés) por saber qué es lo que les acecha y les perturba, aunque luego la cosa se resuelva de forma un tanto precipitada.

Quizás fuese por el buen humor con el que me dejó Red Hill que ésta Atrocious me entró con facilidad, pero realmente no hay nada en ella que sea destacable. El recurso de la cámara subjetiva podría haber dado más de sí (sobre todo en la escena del laberinto), pero apenas le sacan buen partido.

3ª Sesión - Jackboots on Whitehall (la película vencedora en la categoría de animación): Una bizarrada hecha con títeres cuyo sugerente tráiler invitaba a pasar un buen rato.

Lo cierto es que me decepcionó un poco, ya que la película es más entretenida que divertida. Tiene sus momentos, con algunos gags acertados, pero en líneas generales el humor es un poco cazurro (hubo menos carcajadas en la sala de las que cabría esperar)

Tampoco ayudó que se proyectaran antes dos soporíferos cortometrajes que cortaron un poco la buena predisposición con la que iba el público.

La cinta se sitúa en 1940, con el ejército de Hitler amenazando Europa. Nuestro protagonista es Chris, un joven granjero que sueña con dejar su pueblo e ir a luchar con el ejército aliado. Su oportunidad llega cuando Churchill, desde su búnker en Downing Street, insta a los ciudadanos a salvar el país después que el ejército británico se encuentre atrapado en Dunkirk. Chris, junto a su amigo Tom, el borrachuzo párroco local y su hija Daisy (amor platónico del protagonista) se embarca en la aventura de su vida para intentar liberar el país del terror nazi.

En la historia se mezclan culturas, épocas y personajes históricos sin el mayor miramiento, y todos los acontecimientos que se relatan son un cachondeo constante.

Quizás lo más destacable sea el buen trabajo de animación con las maquetas y los muñecos, lo que trajo a mi memoria entrañables series de antaño como "Thunderbirds" o "Capitán Escarlata", si bien su humor gamberro la emparenta más con "Team America".

La banda sonora está conseguida y es muy épica, y los títulos de crédito a modo de tebeo están también logrados.

Por lo demás, es una simpática y alocada propuesta de animación de carácter bélico que sirve perfectamente para pasar el rato con una sonrisa en la boca, aunque quizás no le hubiera ido nada mal un metraje algo más reducido.

martes, 19 de octubre de 2010

Crónica Sitges: Días 7-8 (13 – 14 Octubre)

Sitges 2010 mosnters, the wild hunt, emma evans, autre monde
Tras un día de descanso, tocaba volver a las andadas con Sitges y seleccionar las candidatas a futuro visionado. El miércoles fueron dos:

1ª Sesión – The Wild Hunt: Drama con unas pinceladas de thriller sobre un grupo de frikis que se reúne para jugar una partida de rol en vivo ambientada en el mundo de los Vikingos.

La trama se inicia cuando la novia del hermano pequeño de uno de los jugadores se involucra sentimentalmente con uno de los jugadores rivales, obligando así a su chico a ser partícipe del mismo para intentar rescatarla de las garras del enemigo. La cosa se complica cuando la rivalidad entre novio y amante va más allá del mero entretenimiento.

El mayor problema de esta producción canadiense es que los personajes no terminan de resultar mínimamente coherentes y aún menos interesantes (hermano mayor aparte, que de lo friki y atolondrado que es, se gana nuestra simpatía). El protagonista principal es un zoquete, su novia un pendón de mucho cuidado y el amante un tipo duro de segunda fila. La supuesta crítica que el director intenta hacer a estos juegos (en el caso de tomárselos demasiado en serio y llevarlos a un extremo de violencia descontrolada) queda deslucida por el insulso conflicto entre el trío amoroso (que debería haber sido más un macguffin y menos el centro de atención de la historia)

Algunos momentos cazurros y algunos diálogos entre los participantes vikingos nos sacan una sonrisa y ayudan a digerir mejor una historia un tanto desaborida y que pierde el tiempo con unos personajes carentes del más mínimo interés.

En un intento final de condenar la actitud de los protagonistas, el director y guionista se desata con un tramo violento que, en parte, llega con media hora de retraso. Tampoco algunas de las acciones que llevan a cabo varios de estos personajes tienen demasiado sentido. Intenta, sin mucho atino, acercarse a “El señor de los moscas”.

Una película que se puede ver por mera curiosidad en caso de sentir interés por los juegos de rol, y para echarse alguna que otra risa con lo patanes e intencionadamente ridículos que son algunos personajes (atención al narrador del juego). Pero como film crítico, se queda a medio camino.

2ª Sesión – La posesión de Emma Evans: Segunda película sobre exorcismos del festival tras la bien valorada “The Last Exorcism”. De nuevo, tenemos a una joven adolescente poseída por un demonio que no descansará en hacerle la vida imposible a ella y a su familia.
La particularidad de este film español (rodado en inglés) es que la joven afectada desea la posesión para cabrear a sus autoritarios padres, algo de lo que luego se arrepentirá y mucho.
El director Manuel Carballo, que opta por la cámara en mano en todo momento (no hay un solo plano que no tiemble), no consigue ni intrigar ni impactar al espectador. La trama se desarrolla de forma muy insípida y sobre todo aburrida. Hay momentos aislados dentro del soporífero metraje en los que la posesión se muestra en su máximo esplendor y ésta brilla por su absoluta falta de medios (perdonables) y de talento (imperdonable). La risible interpretación de su protagonista en estas escenas (que no en el resto) y la ausencia de pulso narrativo de Carballo hacen que los momentos supuestamente terroríficos causen una total indiferencia o, lo que es peor, parezcan de risa.
A estas alturas, intentar impactar o asustar con voces de ultratumba y levitaciones es perder el tiempo, y salvo alguna que otra secuencia digna de mención (la de la olla hirviendo), el resto es bastante insulso.
El golpe de efecto final cae en saco roto al no haber conseguido captar el interés desde un buen principio. Además, el tramo final es ya un conjunto de excesos a la desesperada para intentar cerrar la trama de la forma más rimbombante posible.

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La jornada del jueves se presentaba mejor, aunque luego no se cumplieran algunas expectativas.

1ª Sesión – Monsters: Una de las propuestas más esperadas para los aficionados dada su atractiva estrategia publicitaria basada un poco bastante en la de “District 9”, película con la que no tiene prácticamente nada que ver, por mucho que algunos se empeñen en afirmar lo contrario.

El debut de Gareth Edwards es una road-movie romántico-dramática con unas pocas pinceladas de ci-fi que, de haberse omitido éstas, tampoco las hubiéramos echado en falta. De hecho, la premisa argumental es una mera excusa para hacer una crítica a la deshumanización de la sociedad a través de la figura del fotógrafo protagonista (su discurso de la fotografía de una niña muerta es una clara puya a los medios informativos) y de otros personajes que pretenden sacar provecho económico de una trágica situación (lo mejor de la película es cuando quieren comprar los billetes)

El contexto ficticio de la historia bien podría sustituirse por alguna catástrofe natural real, como por ejemplo el tsunami de Nueva Orleans, y la trama no cambiaría demasiado.

La aparición de los monstruos que dan título a la cinta es muy esporádica y sirven un poco para romper la monotonía imperante y para dar algo de “acción” a una historia más bien intimista.

La pareja protagonista es la que lleva la voz cantante, y a través de su viaje de A (zona infectada) a B (zona segura), observamos la evolución en su forma de contemplar no sólo la situación a la que se enfrentan sino también en lo que respecta a su vida personal y sus expectativas de futuro.

“Monsters” no tiene nada o casi nada de terror, y la parte de ci-fi no es muy significativa, por lo que funciona mejor como drama que como película de género (la tensión y la intriga son imperceptibles). Como crítica a la sociedad, no deja de ser un film interesante, pero el ritmo un tanto irregular (aburre a ratos) y una historia de amor de lo más superficial y prescindible hacen que se sienta como una idea bastante desaprovechada. Podría haber dado más de sí en muchos aspectos (y no me refiero precisamente al apartado técnico), y decepciona bastante si uno va con una idea equivocada de lo que va a encontrarse.

Los minutos finales pretendidamente sentimentales (yo más bien diría sentimentaloides y de manual) le dejan a uno un poco frío (o al menos a mi no me conmovieron en absoluto), ya que no se ha profundizado nada en lo que respecta al tema de la invasión alienígena.

El film de Edwards va de más a menos y recuerda constantemente a films mejores.

Como película de ci-fi no es gran cosa y como drama medio romántico medio crítico se queda sólo en la superficie.

Flojos resultados para una film que prometía bastante más.

2ª Sesión – L'autre monde (Black Heaven): La cinta de Edwards parece una obra maestra al lado de este engendro francés (de lo peorcito del festival)

Una película en la línea de Chatroom, ya que también demoniza internet considerándolo el medio ideal para que los zumbados de turno campen a sus anchas. Si bien en Chatroom por lo menos la idea se narraba con cierto ingenio y definiendo bien a sus personajes, aquí el resultado no puede ser más pobre.

Tenemos a Gaspard, el adolescente protagonista (un mendrugo como la copa de un pino) que se obsesiona con la misteriosa Audrey, el bombón de turno. Intentando acercarse a ella, el joven se sumergirá en el mundo de Black Hole, un juego en red que resultará ser más peligroso de lo que aparenta.

El mayor problema de la película, además de ser absolutamente insufrible y de carecer de personajes con algo de enjundia o que provoquen un mínimo de interés (y los desnudos gratuitos de Louise Bourgoin no cuentan), es que te pasas la mayor parte del tiempo preguntándote exactamente de qué va y hacia dónde va la trama. Cuando por fin descubrimos sus verdaderas intenciones, ya es demasiado tarde. Nos hemos aburrido y desesperado con un montón de escenas que no iban a ninguna parte o que o servían adecuadamente para desarrollar ni la historia, y con unos personajes pesimamente retratados.

Un fiasco totalmente prescindible.

Tras dos días frustrantes, puse todas mis esperanzas en el viernes, que contaba con dos títulos en los que tenía especial interés: el thriller “Red Hill” y la cinta de animación con títeres “Jackboots on Whitehall”. Amén del estreno del remake americano de “Let Me In”, el cual pude ver con anterioridad.

Crónica Sitges: Día 5 (11 Octubre)

Sitges Super Insidious Dream Home Vanishing on 7th Street
Hoy es festivo, y como tal, un servidor va a tomarse el día de descanso para reponer energías y escribir con algo más de tranquilidad la crónica de ayer. Y es que el lunes fue un no parar. Cuatro películas seguidas en un Auditori lleno a rebosar. Salíamos de una proyección para volver a hacer cola para la siguiente. Apenas había tiempo para comer algo y ver la luz del día.

1ª Sesión – Super: Comedia negra y de acción escrita y dirigida por James Gunn, autor del guión de “Amanecer de los muertos” de Snyder (y de las dos partes de Scooby Doo…) y de la simpática serie B “La Plaga”. La historia de un tipo normal que un buen día, aburrido de su triste vida, decide calzarse un disfraz de superhéroe para repartir justicia por las calles, ya no es original, pero la cinta está muy bien llevada gracias sobre todo al ácido –y ratos bizarrísimo- humor del que hace gala Gunn y a muchos momentos brutos en los que el protagonista atiza con suma brutalidad a sus víctimas (los delincuentes de turno)

Una indiscutible apariencia indie que se distingue nada más empezar los créditos, para una divertida cinta que está más cerca de la estimable “Defendor” que de la más fantasiosa “Kick-Ass”, dos recientes producciones con las que comparte no sólo un punto de partida similar sino también varios rasgos en común.

Para mi gusto, Super suma puntos cuando entra de lleno en la parte dramática de la historia (hacia el final), ya que hacerse el superhéroe tiene sus consecuencias, y en ese sentido, tiende a ser más realista e intimista. Obviamente, el que busque sólo diversión también la encontrará.

Del reparto, cabe destacar no sólo al protagonista Rainn Wilson, sino también a una loquísima Ellen Page (más psicópata que superheroína...), a un villano “cool” interpretado por el siempre genial Kevin Bacon y a un delirante Nathan Fillion en el (breve) papel de un superhéroe muy “particular”.

Además, también hacen acto de presencia viejos conocidos del director como Gregg Henry y Michael Rooker.

Y como es prácticamente imposible ver dos buenas películas seguidas en el festival (o al menos a mi aún no me ha pasado), luego le ha tocado el turno a la que mayor desconfianza me producía (y no por la nacionalidad, que conste)

2ª Sesión – Dream Home: Película de terror hongkonesa con asesina psicópata de por medio.
De ella hay que destacar básicamente el montaje, en el que se intercalan varias líneas temporales con tal de que escudriñar en el pasado de nuestra protagonista y descubrir el motivo que la lleva a matar. Lástima que el motivo en sí, el móvil de sus asesinatos, sea una chorrada descomunal.

El resultado en sí es una salvajada con momentos absurdos y sádicos asesinatos recomendada a aquellos que disfruten con la violencia más bestia sin importarles demasiado la trama ni los numerosos sinsentidos en los que ésta incurra (la escena del medio muerto echando las últimas caladas al porro es de juzgado de guardia).





3ª Sesión - Vanishing on 7th Street: Después de un insustancial corto de animación japonés (Je T’aime) a cargo de Mamoru Oshii (Ghots In The Shell), empieza de forma intrigante y muy prometedora la nueva película de Brad Anderson, director que minutos antes ha estado en el escenario del mismo Auditori presentándonosla.

Desgraciadamente, las buenas sensaciones iniciales no tardan en esfumarse cuando uno se da cuenta que la película no va a ningún lado. La idea de partida, aunque no es novedosa, tampoco está muy sobada y podía dar mucho juego.

Tenemos unos entes o sombras misteriosas que hacen desaparecer a la raza humana a través de la oscuridad, siendo la luz el único elemento capaz de disuadir sus ataques. Lo único que desaparece son los cuerpos, con lo cual, el rastro que dejan son las ropas y objetos que las personas llevaban antes de desparecer (lo que recuerda y mucho a la etapa de Célula en Dragon Ball)

Pero en el meollo de este extraño fenómeno apocalíptico tenemos a un grupo de personajes que no nos importan lo más mínimo (diría incluso que llegan a caer mal), un desarrollo repetitivo que termina por hacerse pesado y un desenlace de lo más anodino. Hay que añadir que no se le da ninguna explicación al fenómeno, algo que no tiene por qué ser un problema si consigues que el público olvide el “por qué” o el “cómo” y disfrute con el “qué”, como sucedía por ejemplo en “The Children”. Aquí sin embargo, el espectador quiere y necesita saber más, y las alegorías religiosas y la estupidez en aumento de los personajes no hace más que poner a prueba nuestra paciencia.

En definitiva, una absoluta pérdida de tiempo con la que unos cuantos se durmieron, y que confirma que desde “El Maquinista” Anderson está yendo cuesta abajo.

Tras semejante decepción (era una de las que mejor pintaba del festival), tocó ver la entrega del Premio “Màquina del Temps” al director Richard Kelly. Premio, en mi opinión, demasiado precipitado para un cineasta que desde la amada/odiada “Donnie Darko” no consigue levantar cabeza. Claro que el día anterior ese mismo premio se lo llevó el infame Mick Garris, una auténtica máquina de hacer truños (de su filmografía tan sólo salvaría "Critters 2") Con lo cual ignoro por completo los criterios a seguir a la hora de otorgar dichos premios (en palabras de Ángel Sala, director del Festival desde 2001, a Kelly se le concede por su enorme talento y prometedora trayectoria, si bien sus dos últimas películas –de un total de tres- no parecen gustar a casi nadie; y en el caso de Garris imagino que por dedicación más que por calidad)

En fin… pasada la entrega, subió al escenario James Wan, director de la siguiente película a proyectar. Wan aprovechó el momento para alargarse todo cuanto pudo en su presentación (los hay que se quedan cortos y los hay que se pasan…), pese a que el traductor tuvo la “involuntaria amabilidad” de resumírnoslo (hay que ver lo poco acertados que estuvieron algunos traductores)

4ª Sesión – Insidious: El film reúne por tercera vez a Wan con su colega Leigh Whannell en esta, a priori, típica película de casa encantada. El propio director comentó en su presentación que se había tomado unos años de descanso hasta involucrarse en su último proyecto, y que éste ha podido llevarlo a cabo a su gusto y sin las habituales presiones de los productores. Y viendo el resultado, creo que esa libertad se nota.

Lo cierto es que la película sigue la línea habitual de este tipo de producciones y toma como referente más directo el “Poltergeist” de Tobe Hopper (o de Spielberg, mejor dicho). La estructura de la trama es la misma, con médium salvadora de por medio para intentar liberar a la familia de los fantasmas que les atormentan. Donde difiere un poco es en la explicación de dicho fenómeno y, por consiguiente, en el hecho de que no estamos ante un caso de casa encantada sino de cuerpo encantado (si habéis leído la sinopsis sabréis un poco por dónde van los tiros)

Más allá de eso, no se puede decir que sea innovadora, que no lo es, pero para mi sorpresa (y la de la mayoría del público), la película logra su máximo objetivo: acojonar al espectador. No diré que realmente se pase miedo (eso es un poco difícil cuando uno ya tiene una edad y se ha visto decenas de películas iguales), pero hay tramos que ponen los pelos de punta (cuando al cabeza de familia le enseñan las fotos), y aunque algunos sustos te los vengas venir y/o tiren de sonido (el recurso fácil), lo cierto es que hay muchos otros que te cogen desprevenido y te pegan un buen susto.

Wan consigue inquietar y sobresaltar al público con los mecanismos y técnicas de siempre, prescindiendo además de artificios digitales y buscando el mayor realismo posible con unas logradas caracterizaciones (bendito sea el maquillaje) que dan bastante grima.

Se la puede acusar de tópica y de previsible, pero que a estas alturas una película de terror haga honor al género en el que se inscribe, ya es meritorio. Sin duda, la grata sorpresa del día.

Dos buenas películas de 4. Todo un récord.

Saludos desde Sitges.

lunes, 18 de octubre de 2010

Crónica Sitges: Días 3-4 (9-10 Octubre)

stiges 2010 the ward secuestrados rare exports chatroom tucker & dale
Últimas horas del domingo, y por fin puedo disponer de unos minutos delante de un ordenador para contaros las recientes jornadas.

Como ya os adelanté, el sábado tocaba sesión continua en los cines El Prado, así que después de hacer un poco de turismo por Sitges y ver cómo maquillaban a la gente para la Zombie Walk de la noche (ya subiré las fotos al Facebook), servidor se sentaba en las viejas y medio deterioradas butacas de la sala (en la zona del gallinero para no perder detalle de los subtítulos vía pantalla de leds).

1ª Sesión-Chatroom: Curiosa alegoría acerca del peligro que puede suponer internet, y más concretamente los chats, en manos de gente perturbada, siendo los jóvenes influenciables o inestables sus potenciales víctimas.

La trama implica a 4 personajes que se reúnen en un chat en el que se cuentan sus traumas personales. Entre ellos está un enfermo manipulador que traerá el caos a sus insatisfactorias vidas.

Película a ratos interesante, a ratos demasiado extraña, en dónde lo más destacable es el modo en el que el director, Hideo Nakata (The Ring, Dark Water…), escenifica los distintos chateos entre los personajes. El discurso crítico puede recordar un poco a la alemana “Ben X”, y la idea de base tiene potencial, pero hay demasiados altibajos para resultar del todo complaciente.

A destacar un joven y convincente reparto en el que sobresale Aaron Johnson en un rol diametralmente opuesto al de Kick-Ass.


2ª Sesión - Red White & Blue: Sórdido (y plomizo) drama en el que una joven va escampando el sida a toda salido que se cruza por su camino. Una historia de doble e incluso triple venganza que el propio director vino a presentarnos en el mismo Prado. Su título hace referencia a los colores de la bandera americana, y la trama es un intento de hacer crítica a la sociedad yanqui, aunque más bien se centra en la versión más marginal de los suburbios.

Mucho plano corto y mucha escena que no dicen nada, un ritmo tormentoso y personajes algo desdibujados; en líneas generales, un terrible suplicio para un servidor, aunque fue inesperadamente aplaudida al final de la proyección.





3ª Sesión- Maratón: Después de cenar un poco y zamparme una larga cola bajo la lluvia, empieza con retraso la maratón de madrugada (y cruzamos los dedos para que nada la estropee, ya que según me cuentan, las maratones del día anterior –en el Auditori y en los cines El Retiro- deslucieron por problemas técnicos)

Primero un par de cortos –que sus propios directores nos presentan- de lo más cutres y bizarros, en donde la sangre y las vísceras son las protagonistas (mención especial a los momentos musicales ampliamente aplaudidos del segundo corto)

Y tras éstos, la película que tanto deseaba ver: Tucker & Dale vs Evil, una parodia a los slashers ubicados en bosques y cabañas.

Un grupo de jóvenes universitarios acampa en el mismo bosque en el que se encuentran Tuck y Dale, dos amigos (“paletos”) a los que éstos toman por unos psicópatas asesinos tras producirse un infortunado accidente.

Descacharrante y sangrienta comedia paródica que se burla de los tópicos del género a través de una absurda confusión que va empeorando a medida que avanza el metraje. Los televisivos Tyler Labine (Invasión, Reaper) y Alan Tudyk (Firefly, V) se salen interpretando a Tucker y Dale. Algunos momentos impagables y mucha animalada para la película que salva un poco el día… Como se suele decir, a la tercera va la vencida. Muchas risas en la sala y gran aplauso final.

La maratón continúa pero servidor está hecho polvo, empapado y muerto de sueño. El cuerpo ya no aguanta dos películas más, y encima toca madrugar para ver el regreso de Carpenter a la gran pantalla.

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Apenas duermo 4 horas y ya suena el despertador. La sesión empieza a las 8.30 (estas no son horas de proyectar una película…) y el café tiene que esperar hasta que ésta finalice.

1ª Sesión - The Ward: Atractivos títulos de crédito para una película de terror del montón. Otra de fantasmas con un giro final que no resulta ni novedoso ni sorprendente (SPOILER --- si has visto "Identidad" y "Shutter Island" has visto "The Ward"; y ni siquiera ésta está a la altura de las dos citadas ---FIN SPOILER)

El regreso de Carpenter decepciona bastante. Tirar de sustos fáciles, de dolby surround y de una trama tan tópica puede ser comprensible (que no admisible) en un principiante, pero no en veterano del género con unos cuantos clasicazos a sus espaldas. Las películas hay que juzgarlas por lo que son y no por quién dirige, y por mucho que duela, hay que reconocer que Carpenter no da la talla. Aprobado raspado para una película de terror pasable y olvidable.

Sigo pensando que el thriller carcelario con Nicolas Cage pintaba mucho mejor. Eso sí, su último trabajo no llega a los niveles de suprema decadencia de lo último de Romero (director al que ya le toca la jubilación o, como mínimo, un cambio de género)

2ª Sesión - Secuestrados: Después de almorzar toca otra de las películas españolas destacadas del festival, y una de las que más me apetecía. Un film de secuestros en casa made in spain (¿adivináis la nacionalidad de los secuestradores?) pero con un aire muy yanqui. Recuerda y mucho a Firewall (aquella con Bettany y Harrison Ford), aunque aquí no hay lugar para las heroicidades. Tiene momentos brutos que divierten más que impactan, por lo que al final no te la tomas muy en serio. Dirección un poco a lo Greengrass e interpretaciones convincentes de Fernando Cayo y Ana Wagener (Manuela Vellés sobreactúa en ocasiones, y no aguanta bien los planos largos)

Abundan los clichés (la llegada del madero es típica y tópica y el trío de ladrones también: el bueno, el malo y el peor), pero entretiene. Se deja ver, sin más.

Aprovecho el tiempo que me queda para la siguiente y más prometedora sesión y me meto en un par de conferencias. Una con Richard Kelly en la que se habla sobre todo del tema religioso con el que impregna sus películas; la otra con el productor Jan Harlan como invitado especial para hablar del 30 Aniversario de "El Resplandor", y en la que nos desvela algunas curiosidades del rodaje y de Kubrick.

[En caso de tener algo de tiempo, ampliaría la crónica con más detalles de estas dos conferencias.]

Como algo en 10-15 minutos y vuelvo a hacer cola para la última película del día (al menos para mí)

3ª Sesión - Rare Exports: A Christmas Tale: cinta finlandesa del director Jalmari Helander (que ha estado presentándola en vivo y en directo) basada en su propio corto de 2003. Una aventura de corte fantástico en la que Santa Claus es un terrible asesino. Tono terrorífico e infantil con sus acertadísimos toques de humor, un casting creíble (¡niño incluido!) y una dirección muy certera.

Resultado satisfactorio para una de mis apuestas personales (y la que me devuelve un poco la fe en un Festival plagado de morralla)


Vista ésta, toca retirarse. La falta de sueño ya pasa factura y mañana tocan cuatro películas más: “Super”, dirigida por James Gunn (Slither, la plaga), Dream Home (de la que no me fío un pelo), “Vanishing on 7th Street”, lo último de Brad Anderson, e “Insidious”, que reúne a los máximos responsables de la primera Saw (director y guionista)

Espero poder con todas…


Saludos desde Sitges

domingo, 17 de octubre de 2010

Crónica Sitges: Día 2 (8 de Octubre) - Parte II

sitges 2010 Rubber
Tras la soporífera mañana que me/nos dieron las películas de Mira y Zimou, por la tarde, tocaba una de las imprescindibles bizarradas del Festival: Rubber.

[Antes hubo que zamparse una buena cola para recoger los tickets para el día siguiente (aún acreditados hay que pasar por este terrible suplicio, sacrificando eventos y sesiones de cine)]

La película está dirigida por Quentin Dupieux, al que se le conoce más por su faceta de productor musical bajo el seudónimo de Mr. Oizo. Dupieux se hizo muy popular a raíz del tema electro "Flat Beat" que salió a finales de los 90 en los anuncios de Levi's jeans (y que a su vez hizo famoso a un muñeco amarillo llamado Flat Eric)

Rubber no es su primera película, pero probablemente sí sea la que dentro de unos años más recuerde el público. De hecho, por su temática y resultado bien podría convertirse en obra “de culto” al estilo “El ataque de los tomates asesinos” (aunque también recuerda un poco a “La rebelión de las máquinas” de Stephen King o a “Christine”, sólo que sin el resto de piezas que conforman un automóvil)

¿Y de qué va? Pues de un neumático asesino. Así, sin más.

Un neumático abandonado en el desierto de Arizona despierta de su letargo con instintos destructivos/asesinos. Primero empieza a practicar con pequeños objetos e insectos y también animales, para luego trasladar su sed de sangre (y venganza) a la raza humana. Y todo ello es contemplado por un grupo de espectadores con prismáticos (sic)

El inicio es toda una declaración de intenciones, y es que Rubber es una oda al sinsentido. El argumento no tiene ninguna justificación y muchos momentos se suceden sin ninguna razón.

La trama no tiene ni pies ni cabeza, y el tema de los espectadores con prismáticos es de lo más hilarante.

Quizás os estéis preguntando cómo demonios mata un neumático a sus víctimas. Pues resulta que Robert, como así se llama nuestro particular psichokiller, tiene poderes telequinéticos y hace explotar a sus víctimas al estilo “Scanners”, de David Cronenberg.

La película es absurda de principio a fin y sumamente delirante. Es posible que al verla solo en casa, uno piense que se trata de una estupidez. Y puede que no le falte razón. Pero lo cierto es que la película causó furor en Cannes, y aquí en Sitges no ha sido menos.

En algunas sesiones de tarde, en las que no sólo entra la prensa acreditada sino también el público, se crea un ambiente especial, sobre todo si lo que se va a proyectar es algo del estilo de Rubber.

Pero primero, para ponernos en situación, proyectaron el corto “Jack”, que versaba sobre unas asesinas calabazas de Halloween (otro disparate). Las primeras carcajadas llenaron la sala con lo que sería sólo un preámbulo de lo que estaba por venir.

La película tienes sus puntazos tanto por los momentos en los que Robert mata como por algunos de los diálogos y situaciones que se producen con los espectadores y otro personajes de la trama (si es que a eso de le puede llamar trama)

Quizás peque de reiterativa, ya que las primeras veces que ves matar a Rubber revientas a carcajadas (animado y mucho por el público y la buena predisposición que se crea en la sala), pero luego ya va perdiendo un poco la gracia. Aún así, es una idea de lo más curiosa que culmina con un desenlace glorioso (y que, en cierto modo, se veía venir)

"Rubber" fue la película del día, y al salir de la sala nos dieron una papeleta para que votásemos el film en unas urnas numeradas del 1 al 5.

A la salida, topé con las jóvenes “crespusculianas” haciendo ya cola en la calle para el evento “Twilight” que ha tenido lugar hoy en el Auditori. Servidor ni se ha acercado por ahí (prevenido por el escándalo y griterío que, al parecer, suelen montar los/las fans) y se ha tomado la mañana libre para redactar lo que quedaba de lo crónica de ayer, coger fuerzas y adelantar los planes de hoy.

Me pierdo a Tom Savini y algunas películas que tampoco me interesan demasiado. Todo para estar en plena forma para esta tarde.

Hoy no me moveré de El Prado, que es otra de las salas de cine a disposición del Festival. Ahí veré “Chatroom”, un thriller sobre los males de Internet, “Red White & Blue”, y la maratón de madrugada que incluye “Tucker & Dale vs. Evil” (que pinta divertida), Primal (una de monstruos) y Hatchet II (secuela de la tan mala como entrenida Hatchet)

No creo que pueda con la maratón entera, y menos sabiendo que al día siguiente hay que estar a las 8.30 de la mañana en el Auditori para contemplar el regreso de John Carpenter a la gran pantalla.

Lo cierto es que cubrir el Festival es un poco de locos. Si te centras en las películas, te puedes perder eventos, ruedas y demás. Así que hay que ir variando un poco (al final hay mucha morralla y sólo unas pocas películas se salvan de la quema)

En los próximos días procuraré subir comentarios en Twitter y fotos por el Facebook de TBDC.

Saludos desde Sitges

P.D.: Muchos otros estarán está noche en la Zombie Walk y en el concierto que se hace en la playa, que es otro de los eventos destacados del festival para aquellos que son más fiesteros.

Crónica Sitges: Día 2 (8 de Octubre) - Parte I

Sitges 2010 Agnosia
Segundo día en el Festival y empezamos de nuevo con una producción patria. Hoy ha tocado ‘Agnosia’, de Eugenio Mira.

La película es un thriller dramático ambientado en la Barcelona del siglo XIX, y cuya protagonista, Joana Prats (Bárbara Goenaga), sufre una extraña enfermedad neuropsicológica (agnosia) que afecta a su percepción.

Joana es la única conocedora de un secreto industrial guardado por su padre, por lo que será víctima de un siniestro plan urdido para extraerle esa valiosa información aprovechando la confusión sensorial que el produce dicha enfermedad. Durante el complot, dos personajes cercanos a ella jugarán un papel crucial: Carles (Eduardo Noriega), prometido de Joana y mano derecha de su padre, y Vicent (Félix Gómez), un joven e impulsivo criado de la mansión Prats.

Opinión personal: No dispongo de mucho tiempo, así que tampoco voy a andarme con rodeos. La película es un auténtico tostón. Y parece que esa es la opinión generalizada, a juzgar por los silbidos al final de la proyección.

La base de la trama es el espionaje industrial, por lo que la agnosia que da título al film no es más que una mera excusa para intentar darle un toco distintivo y muy característico a la historia.

Sin embargo, el desarrollo es bastante plomizo, no llegando a conectar en ningún momento con ningún personaje (los actores principales tampoco ayudan demasiado, con la salvedad de una correcta Bárbara Goenaga) y perdiendo todo el interés en la supuesta parte de intriga. El trío amoroso es descafeinado al principio y empalagosamente trágico al final.

Técnicamente, eso sí, luce de maravilla. Una estupenda ambientación que da buena fe del notable presupuesto invertido.

Más allá de eso, y pese a tener un inicio interesante, el resultado es bastante insulso y sumamente aburrido.


La siguiente sesión no ha sido mejor. La elegida: ‘A Woman, a Gun and a Noodle Shop’.

Supuesto remake chino de ‘Sangre fácil‘, la aclamada ópera prima de los hermanos Coen. Y digo ’supuesto’ porque se parecen lo que un huevo a una castaña.

La base argumental es la misma, pero por lo demás, cualquier parecido con la cinta de los Coen es un mero guiño o referencia a alguna escena en particular.

Los personajes son tan estrambóticos que sobrepasan constantemente la línea que se separa lo simpático o divertido de lo absolutamente ridículo. Y el formato comedia más bien paródica no funciona en ningún momento, salvo que uno disfrute de este tipo de producciones asiáticas llevadas al extremo.

El resultado es bastante patético y difícil de sobrellevar. Algunas escenas preciosistas o de atractivo acabado visual marca de la casa (dirige Zhang Yimou, habituado a convertir sus films en largos anuncios de perfumes, a gusto de un servidor) como único aliciente.

En unas horas después me tocó ‘Rubber’, la del neumático asesino. Os cuento más tarde… .


Saludos desde Sitges.

sábado, 16 de octubre de 2010

Palmarés Sitges 2010

Palmarés Sitges 2010
He aquí la lista de premiados de este año:

OFICIAL FANTÀSTIC

Mejor Cortometraje
THE LEGEND OF BEAVER DAMM de Jérôme Sable

Mención Especial al cortometraje
VICENTA de Sam Millor

Mejor Diseño de Producción
Yuji Hayashida por THIRTEEN ASSASSINS

Mejores Efectos de Maquillaje
Vitaya Deerattakul & Andrew Lin por DREAM HOME

Mejores Efectos Especiales
Gareth Edwards por MONSTERS

Mejor Banda Sonora Original
Seppuku Paradigm, Alex & Willie Cortes por NUITS ROUGES DU BOURREAU DE JADE (RED NIGHTS)

Mejor Fotografía
Mika Orasmaa por RARE EXPORTS: A CHRISTMAS TALE

Mejor Guión
Nicolás Goldbart por FASE 7

Mejor Actriz
Josie Ho por DREAM HOME

Mejor Actor
Patrick Fabian por THE LAST EXORCISM

Mejor Director
Jalmari Helander por RARE EXPORTS: A CHRISTMAS TALE

Premio Especial del Jurado
WE ARE THE NIGHT de Dennis Gansel

Mejor Película
RARE EXPORTS: A CHRISTMAS TALE de Jalmari Helander


JURADO SECCIÓN OFICIAL FANTÀSTIC COMPETICIÓN PANORAMA

Mejor Película
TUCKER & DALE VS. EVIL de Eli Craig

Mejor Cortometraje
THE FAMILIAR de Kody Zimmermann


JURADO CARNET JOVE

Mejor Película FANTÀSTIC
RUBBER de Quentin Dupieux

Mejor Película MIDNIGHT X-TREME
MUTANT GIRLS SQUAD de Noboru Iguchi & Yoshihiro Nishimura & Tak Sakaguchi


NOVES VISIONS

Mejor Película Patrocinado por SEAT
SIMON WERNER A DISPARU (LIGHTS OUT) de Fabrice Gobert

Mención Especial
SOUND OF NOISE de Ola Simonsson & Johannes Stjarne Nilsson por su mezcla única de historia, visuales y sonido

5150 RUE DES HORMES de Éric Tessier por su innovadora combinación de cinematografía clásica y fantástica revelando nuevos dilemas morales

Diploma Película No Ficción
VAMPIRES de Vincent Lannoo

Diploma Película Discovery
TONY de Gerard Johnson

CASA ÀSIA

Mejor Película
COLD FISH de Sion Sono
PREMIO NOVA AUTORIA SGAE - INSTITUT BUÑUEL

Mejor Dirección
Sílvia Subirós por LA EDAD DEL SOL, presentado por l'Escola de Cinema de Barcelona (ECIB)

Mejor Guión
Jaime Serrano por LA LONA, presentado por el Centre d'Estudis Cinematogràfics de Catalunya (CECC)

Mejor Música Original
Gonçal Perales Roy por THE SMILEY, presentado por l'Escola d'Animació de Catalunya-9 Zeros


ANIMA'T - Premio Gertie

Mejor Largometraje de Animación
JACKBOOTS ON WHITEHALL de Edward McHenry & Rory McHenry

Mejor Cortometraje de Animación
UNE NOUVELLE VIE! (A NEW LIFE!) de Fred Joyeux

Mejor Largometraje de Animación para Niños
THE UGLY DUCKLING de Garry Bardin


Gran Premio del Público El Periódico de Catalunya

Mejor Película
THIRTEEN ASSASSINS de Takashi Miike


MÉLIÈS DE PLATA

Méliès d'Argent a la Mejor Película Europea
RUBBER de Quentin Dupieux

Mención Especial
RARE EXPORTS: A CHRISTMAS TALE de Jalmari Helander

Méliès de Plata al Mejor Cortometraje Europeo
LES BESSONES DEL CARRER PONENT de Marc Riba & Anna Solanas

MÉLIÈS DE ORO

Méliès de Oro a la Mejor Película Europea
BURIED de Rodrigo Cortés

Méliès de Oro al Mejor Cortometraje
EL ATAQUE DE LOS ROBOTS DE NEBULOSA -5 de Chema García Ibarra


PREMIOS DE LA CRÍTICA

Premio de la Crítica Jose Luis Guarner
UNCLE BOONMEE WHO CAN RECALL HIS PAST LIVES de Apichatpong Weerasethakul

Premio Citizen Kane al director/a revelación
Quentin Dupieux por RUBBER


BRIGADOON- Paul Naschy

Mejor cortometraje
ST. CHRISTOPHORUS ROADKILL de Gregor Erler

Apuntes personales:

Obviamente, no he visto todas las películas candidatas, pero me alegra que “Rare Exports: A Christmas Tale” se haya llevado el de Mejor Película y Mejor Director. Es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas que se han proyectado –y he visto- en el festival. Merecidísimo también el premio a “Tucker & Dale vs Evil” y el Méliès a Rodrigo Cortés por la magnífica “Buried (Enterrado)”. En animación, la simpática “Jackboots on Whitehall” no tenía mucha competencia, pero el premio a los Mejores Efectos Especiales para "Monsters" me parece bastante discutible (si bien no son malos, tampoco son nada del otro mundo; y en lo que atañe a los monstruos en sí, aparecen poco y siempre en escenas nocturnas)

Y sorprendente que la crítica haya concedido el premio Citizen Kane al director/a revelación a Quentin Dupieux por Rubber, una bizarrada más del gusto del público que de los críticos.

Saludos ;)

P.D.: El ajetreo del festival, la escasez de tiempo y el enorme cansancio me han impedido actualizar el blog durante mi estancia en el Festival. Aunque mi cobertura ha podido seguirse vía TBDC, a lo largo de estos días iré publicando todos los posts atrasados y los que aún me faltan por escribir.

jueves, 7 de octubre de 2010

“Los Ojos de Julia” (2010) - Guillem Morales

crítica Los Ojos de Julia 2010 Guillem Morales
El 2007 fue uno de los mejores años para el cine español en cuanto a cifras y aceptación del público se refiere. Económicamente, se podría decir que nunca le había ido mejor, y eso fue gracias básicamente a dos películas que encandilaron a los espectadores: “REC”, la propuesta zombie de Jaume Balagueró y Paco Plaza; y “El orfanato”, una cinta de terror fantasmal apadrinada por el mexicano Guillermo Del Toro (quién ya dejó aquí su impronta personal con “El Laberinto del Fauno”)

Las dos contaron con buenas campañas publicitarias, algo indispensable para hacerse notar y captar la atención de un público más bien desapasionado por el cine patrio (razones no les falta), y terminaron ganándose el favor no sólo de la crítica sino también del de todos –bueno, casi todos- aquellos que acudieron a las salas.

Y es que cuando se hace el cine que la gente quiere ver, ésta responde de forma entusiasta, especialmente si la calidad acompaña el producto (cosa que rara vez ocurre)

El género de terror, que tan marginado había estado durante años en nuestra industria (salvo contadas excepciones que ni tan siquiera valdría le pena mencionar…. ejem… Fantastic Factory entre otras) fue precisamente el que salvó los platos de aquél año, y como recompensa, ambas películas obtuvieron su legítimo –y puede que insuficiente- reconocimiento en los premios Goya.
Lo cierto es que es difícil llevarse este tipo de agradables sorpresas con nuestro cine. Poquito a poco está cambiando la industria, apostando por otros géneros y otro tipo de historias (aunque algunas sean deudoras del cine estadounidense) Pero aún hace falta mucho más esfuerzo y apoyo, sobre todo para que muchos de esos directores noveles que vienen pisando fuerte y que seguramente tiene mucho que decir, no acaben buscando sus primeras oportunidades fuera del país.

De todas formas, cada año hay un par o tres de películas que destacan muy por encima de las demás, bien sea por la publicidad que les precede, por sus responsables (el director y/o los actores) o por lo atractivo de sus argumentos. Y no es de extrañar que este 2010 una de ellas sea “Los Ojos de Julia”, que al igual que El orfanato, viene de la mano de la productora “Rodar y Rodar” y del propio Del Toro. Y nuevamente, con Belén Rueda encabezado el reparto.

Julia (Belén Rueda) recibe la noticia de la inesperada muerte de su hermana Sara. Todos los hechos apuntan a que se trata claramente de un suicidio, pero Julia es incapaz de aceptar esta versión y empieza a investigar las circunstancias que rodeaban la vida de su hermana, a la que no visitaba desde hacía unos meses.
Algunos inquietantes indicios le hacen sospechar que algo extraño se oculta tras su muerte, por lo que tratará de seguir los últimos pasos de Sara en busca de la verdad. A la misteriosa amenaza que, al parecer, tan sólo ella puede percibir, Julia tendrá que hacer frente también a una trágica adversidad: una enfermedad genética degenerativa que, al igual que a su hermana, le provoca la pérdida progresiva de la visión.

Durante este tiempo, ha podido mantenerse alejada de los ataques de ceguera, pero una serie de extraños acontecimientos cada vez más agresivos hará que estos virulentos ataques amenacen de nuevo con sumergirla en un mundo de oscuridad. Un mundo en el que, además, ahora acecha una terrorífica presencia.


Tras debutar en el 2004 con el film “El habitante incierto” (que le valió una nominación en los Goya a Mejor Director Novel), el catalán Guillem Morales reincide de nuevo en el thriller de terror con “Los ojos de Julia”, película que ha co-escrito -en base a una idea propia- junto a Oriol Paulo.

La historia en sí se apoya sobre dos pilares: uno, a nivel de suspense, es la investigación que lleva a cabo Julia acerca de la trágica muerte de su hermana; el otro, a nivel dramático, es el desafío que la protagonista afronta ante su inminente ceguera. Así pues, analicemos ambos frentes.



Cabe destacar que sin necesidad de recurrir a una ambientación gótica o tétrica en sí misma, como ocurría con el caserón de “El orfanato”, se consigue un ambiente bastante siniestro, y cada escenario, espacio o recoveco debidamente iluminado otorga al film ese halo de misterio que tan bien la sienta a la historia. Por otro lado, hay un buen trabajo artístico detrás, tanto en las bien aprovechadas localizaciones como en el acertado trabajo de fotografía, por lo que aquí el aspecto que luce la película es de primera, y eso ayuda mucho a meterse en la historia.
L a trama se desarrolla como un rompecabezas cuyas piezas Julia deberá ir encajando para poder descubrir la verdad que se oculta tras la muerte de su hermana.

Lo mejor es que el espectador nunca está por delante de ella, sino que asiste a los acontecimientos y recibe la información al mismo tiempo que la protagonista. Y eso hace que el suspense sea constante, y que nos preguntemos cuál es el significado de cada descubrimiento, de cada lugar al que fue Sara y de cada objeto que parece llevarnos hacia la amenaza que acabó con su vida.

Pero el director no se conforma sólo con eso sino que también vincula al espectador desde la propia perspectiva de Julia, en relación a lo que ésta ve y deja de ver. Dicho de otro modo, hay secuencias en las que los ojos de Julia son nuestros ojos, es decir, que la cámara ejerce en propia persona, y los niveles de ceguera también nos afectan a nosotros. Este recurso cobra mayor interés y fuerza cuando implica la participación de una serie de personajes clave para resolver el misterio. Podría ser más específico, pero ya entraría en el terreno del spoiler, por lo que tan sólo añadiré que el esconder el rostro de ciertos personajes es todo un acierto para seguir jugando con la identidad de la amenaza, sembrando ciertas dudas y haciéndonos sospechar de unos y otros, además de hacernos partícipes de la angustia de la propia protagonista.

Lo cierto es que aunque los más experimentados no vamos a caer en muchas de las “trampas” o caminos a seguir que los guionistas nos preparan, hay que reconocer que algunos giros de guión son acertados para seguir jugando al despiste, y aunque no todos sean sorprendentes e inesperados (algunos sí lo son), por lo menos parecen encajar sin problemas en la trama.

Respecto al tono dramático que subyace bajo el entramado de mero suspense, supone todo un aliciente extra que, de algún modo, enriquece un poco más la historia, ya que otorga cierto calado emocional a los personajes principales, interés en sus relaciones y, sobre todo, presencia a sus motivaciones. Incluso esos pequeños detalles que profundizan un poco más en el carácter de éstos, son los que nos ayudan a descartar sospechosos a medida que avanza el metraje.


Julia es una mujer de carácter y de fuerte resistencia. Tanto el modo en el que afronta su investigación como el hecho de no doblegarse ante su perseguidor justo cuando más daño puede hacerle, es lo que hace de ella un personaje interesante y con entidad, permitiendo que el espectador se implique de lleno en su tragedia. La catarsis funciona porque se han enfocado bien las distintas capas y fases que conforman a la víctima de turno de este tipo de películas.


No vamos a negar que se caen en algunos clichés y recursos habituales del género, pero por fortuna, estos funcionan como si fueran novedosos gracias a la buena ejecución de Morales tras la cámara (escenas como la del cuchillo y el ojo, sin trucajes ni efectos especiales, le ponen a uno en máxima tensión) , a la acertada construcción del personaje principal y su antagonista, y a la notable labor del reparto (exceptuando a la “niña”, cuya voz/interpretación me chirría sobremanera)

Belén Rueda es una gran baza, ya que aunque está bien secundada por actores como Lluís Homar o Francesc Orella, es en ella en quién recae de nuevo todo el peso de la historia.
Belén se curtió en la pequeña pantalla con conocidas series de televisión, pero desde que en 2004 debutó en el cine con “Mar adentro” ha ido creciendo como actriz, y eso queda patente con cada película.

Quizás porque se enmarcan en un mismo género, su papel aquí guarde no pocas similitudes con la Laura de “El orfanato”. Sin embargo, aquí el mal al que debe hacer frente es más tangible y real; y lo es, además, por partida doble (asesino y ceguera)

Este tipo de enfrentamiento, obviamente, desencadenará el habitual tour de force final. Precisamente este tramo es uno de los mejores de la cinta, aunque quizás peque de alargarse un poco más de lo necesario. Aún así, tanto director como actores mantienen el tipo y resuelven con oficio la difícil papeleta de concluir lo que bien han empezado. Y es que no son pocas las veces que un mal final puede estropearte una película. Por suerte y en mi opinión, no sería el caso.

“Los Ojos de Julia” puede recordarnos a otras cintas o incluso podríamos tildarla de “americanada a la española”, pero el caso es que su desarrollo –increscendo- va a acorde con sus pretensiones, y finalmente el resultado es satisfactorio para el que guste de este tipo de historias. En el fondo, no deja de ser la típica película de psicópata asesino, sólo que ciertos aspectos –guión, dirección, actriz principal…- la colocan por encima de la media genérica. Y si ya nos ponemos a buscar referentes dentro de nuestro cine, pocas se me ocurren que pueden mirarle a los ojos (y nunca mejor dicho)



Valoración personal: